Con ingresos de COP 117.190 millones en el primer trimestre de 2026 y un pipeline que supera USD 800 millones, Odinsa redefine la relación entre infraestructura de transporte y desarrollo inmobiliario en Colombia.
La salida del CFO Pablo Arroyave, el aeropuerto de Cartagena de USD 800 millones y los nuevos corredores logísticos configuran un ciclo de valorización en Colombia y Perú.
La transición en la vicepresidencia financiera de Odinsa ocurre en un momento de solidez operativa, alianzas globales y un portafolio aeroportuario y vial en plena expansión regional.
Su transición del Ministerio de Vivienda al MTC la posiciona como figura central en el control de APP y Obras por Impuestos en un país con una brecha de infraestructura superior a 360 mil millones de soles.
Mientras la inversión pública cae al 1% del PIB, figuras como Tomás Elejalde y Juan Lucas Vega Palacio lideran un modelo donde el capital privado regional sostiene el pipeline nacional.
El capital institucional global necesita intermediarias locales con credibilidad sectorial. Dos ejecutivas colombianas ilustran cómo ese perfil condiciona el pipeline de proyectos en Colombia y México.
Perú proyecta inversiones por 144,000 millones de soles en infraestructura al 2031 mientras capitales patrimoniales cross-border redefinen el flujo hacia activos productivos y comerciales en la región.