Ronald Tenorio Franco, Darwin Pardavé Pinto y la generación que estructura la infraestructura de transporte en Perú

Los perfiles técnicos y regulatorios se consolidan como el factor decisivo para cerrar la brecha de infraestructura en la región andina y atraer capital institu

12 de marzo de 2026Infraestructura
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El artículo sostiene que la ejecución de proyectos de infraestructura en la región andina depende menos del volumen de capital disponible y más de los perfiles técnicos capaces de estructurar financiera, legal y regulatoriamente los proyectos. Profesionales como Ronald Tenorio Franco, Darwin Pardavé Pinto y Paola Lazarte son identificados como actores estratégicos en Perú. Con un mercado latinoamericano que alcanzará USD 1,292.8 mil millones en 2034 y un nuevo marco de APP peruano vigente, la escasez de estructuradores especializados constituye el principal factor limitante para cerrar la brecha de infraestructura.

Puntos Clave

  • El capital humano especializado en estructuración técnica, regulatoria y financiera es el verdadero cuello de botella de la infraestructura andina, no solo la falta de recursos o voluntad política.
  • El mercado de infraestructura y real estate en América Latina casi se duplicará, pasando de USD 731.7 mil millones en 2025 a USD 1,292.8 mil millones en 2034.
  • El Decreto Supremo N° 277-2024-EF actualiza el marco de APP en Perú, generando mayor demanda de estructuradores técnicos.
  • Perú busca reducir su costo logístico del 16% al 13.8% hacia 2032, lo que intensifica la presión por ejecutar proyectos de transporte.
  • Profesionales como Ronald Tenorio Franco, Darwin Pardavé Pinto y Paola Lazarte representan una generación decisiva que articula ingeniería financiera, regulación y gestión pública.

La infraestructura andina ya no depende solo del capital, sino de quienes la estructuran

Durante la última década, la narrativa dominante sobre infraestructura en América Latina giró en torno a dos variables: volumen de capital disponible y voluntad política. Ambas condiciones, necesarias pero insuficientes, dejaron fuera del análisis un tercer factor que hoy define la velocidad y calidad de ejecución de proyectos en la región andina: los perfiles técnicos que conectan la ingeniería financiera con el marco regulatorio. En Perú, nombres como Ronald Tenorio Franco, Darwin Francisco Pardavé Pinto y Paola Lazarte representan esa generación de estructuradores cuya influencia trasciende los organigramas institucionales y determina, en la práctica, qué proyectos avanzan y cuáles se estancan.

El mercado de infraestructura y real estate en América Latina crecerá de USD 731.7 mil millones en 2025 a USD 1,292.8 mil millones hacia 2034, según datos recopilados por GRI Hub News. Esa proyección implica que la región casi duplicará su mercado en menos de una década. Sin embargo, la capacidad de absorber ese flujo de capital depende directamente de la solidez de la estructuración técnica, legal y financiera en cada país. Perú, con una cartera de megaproyectos gestionada por ProInversión que requiere estructuración financiera y técnica de alta complejidad, enfrenta ese desafío con particular urgencia.

El GRI Institute ha identificado este fenómeno como un cambio de paradigma: el capital por sí solo ya no garantiza la ejecución de proyectos. Los verdaderos cuellos de botella, o catalizadores, son los profesionales que dominan simultáneamente la dimensión técnica, regulatoria y financiera de la infraestructura pública.

¿Quiénes son los estructuradores que definen el pipeline de infraestructura en Perú?

La respuesta a esta pregunta requiere mirar más allá de las instituciones y enfocarse en las personas que ocupan posiciones de decisión técnica.

Darwin Francisco Pardavé Pinto se desempeña como Director General en el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento de Perú y, desde febrero de 2026, asumió el cargo de Director Ejecutivo interino del Programa Nacional de Saneamiento Rural, según registros de la Plataforma del Estado Peruano. Su perfil combina gestión pública con conocimiento técnico en saneamiento, un sector que constituye la base habilitante para cualquier proyecto de infraestructura de transporte o logística en zonas de expansión urbana y rural. Sin saneamiento resuelto, los corredores logísticos y los proyectos viales carecen de viabilidad territorial. Pardavé Pinto opera, en ese sentido, como un eslabón previo y determinante en la cadena de valor de la infraestructura peruana.

Ronald Tenorio Franco ha sido identificado por el GRI Institute como un perfil emergente en la conexión de capital con infraestructura en la región andina. Su relevancia radica en ocupar un espacio donde convergen la estructuración de proyectos y la articulación con inversores institucionales, un rol que adquiere importancia creciente a medida que Perú busca atraer capital privado bajo el marco actualizado de Asociaciones Público-Privadas. El Decreto Supremo N° 277-2024-EF, actualmente vigente, actualizó el marco regulatorio de las APP en Perú, modificando el Decreto Supremo N° 240-2018-EF para establecer reglas más claras para la participación del sector privado en infraestructura pública. Ese nuevo marco genera oportunidades concretas, pero también demanda profesionales capaces de traducir las reglas en estructuras financieras ejecutables.

Paola Lazarte, exministra de Transportes y Comunicaciones de Perú, lideró la presentación del Plan Nacional de Servicios e Infraestructura Logística de Transporte al 2032, una hoja de ruta diseñada para reducir la brecha de infraestructura del país, según información del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El plan proyecta disminuir el costo logístico de los productos del 16% al 13.8% hacia 2032. Esa reducción de 2.2 puntos porcentuales, aparentemente modesta, representa miles de millones de dólares en competitividad acumulada para la economía peruana. Lazarte encarna el perfil de estructuradora que trasciende la gestión ministerial para establecer marcos de largo plazo que condicionan las decisiones de inversión durante décadas.

Estos tres nombres configuran un ecosistema de decisión donde la infraestructura de transporte, el saneamiento habilitante y la conexión con capital privado se articulan como un sistema interdependiente.

¿Por qué la región andina necesita un nuevo modelo de liderazgo en infraestructura?

La pregunta tiene una respuesta estructural. La brecha de infraestructura en Perú y los Andes es ampliamente documentada, pero el diagnóstico tradicional atribuye el problema a la falta de recursos o a la inestabilidad política. El análisis desde la perspectiva de los estructuradores sugiere una lectura diferente: el cuello de botella principal es la escasez de capital humano especializado en posiciones de decisión técnica.

La cartera de megaproyectos de ProInversión, según GRI Hub News, requiere estructuración financiera y técnica de alta complejidad. Cada proyecto de APP demanda equipos capaces de diseñar modelos de riesgo compartido, negociar cláusulas de equilibrio económico-financiero, gestionar procesos de due diligence ambiental y social, y articular con múltiples niveles de gobierno. Cuando esas capacidades se concentran en un número reducido de profesionales, el pipeline entero depende de su capacidad de ejecución.

Este fenómeno se replica a escala regional. En México, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, actual Subsecretario de Comercio Exterior en la Secretaría de Economía para la administración 2024-2030, cumple un rol análogo desde la política comercial, siendo clave en la negociación de inversiones y el TMEC, según registros de la Secretaría de Economía y El País. México cuenta con un plan histórico de inversión en infraestructura pública y mixta para el periodo 2026-2030, según datos de la SHCP recopilados por GRI Hub News. La competencia por capital institucional entre México y los países andinos convierte a estos perfiles en activos estratégicos nacionales.

La nueva generación de estructuradores comparte características comunes: formación técnica sólida, experiencia en la interfaz público-privada, capacidad de operar en marcos regulatorios cambiantes y visibilidad ante la comunidad inversora internacional. Su influencia se mide en proyectos adjudicados, marcos regulatorios diseñados y confianza institucional generada ante el capital global.

¿Cómo impacta el nuevo marco de APP peruano en la demanda de estructuradores técnicos?

El Decreto Supremo N° 277-2024-EF transformó las reglas del juego para las Asociaciones Público-Privadas en Perú. Al modificar el marco previo establecido por el Decreto Supremo N° 240-2018-EF, la nueva regulación introduce mayor claridad en los procesos de participación del sector privado en infraestructura pública. Esa claridad regulatoria es condición necesaria para atraer capital, pero genera simultáneamente una demanda exponencial de profesionales capaces de operar dentro del nuevo marco.

Cada APP requiere una cadena de estructuración que incluye estudios de preinversión, modelación financiera, análisis de riesgos, diseño contractual y procesos de licitación. La calidad de esa cadena determina si un proyecto atrae oferentes internacionales o se declara desierto. En un contexto donde el costo logístico de Perú se sitúa en 16% y el objetivo nacional es reducirlo a 13.8% hacia 2032, según el Plan Nacional de Servicios e Infraestructura Logística de Transporte presentado por el MTC, la presión por ejecutar proyectos de transporte se intensifica año tras año.

Los perfiles como Ronald Tenorio Franco, Darwin Pardavé Pinto, Paola Lazarte y sus pares en la región operan en ese punto de máxima tensión entre la ambición del pipeline y la capacidad real de ejecución. Su escasez relativa los convierte en el recurso más valioso de la infraestructura andina.

La infraestructura se estructura persona por persona

El GRI Institute, a través de sus eventos y plataformas de inteligencia como GRI Women Shaping Infrastructure Andean y los encuentros regionales de infraestructura, ha documentado consistentemente cómo la comunidad de estructuradores técnicos define el ritmo de avance del sector. Los datos agregados de pipeline y las cifras macroeconómicas cuentan solo una parte de la historia. La otra parte, frecuentemente invisible en los análisis convencionales, reside en las redes de decisión que conectan ministerios, agencias de promoción de inversión, fondos de infraestructura y operadores especializados.

En América Latina, donde el mercado de infraestructura y real estate se encamina hacia los USD 1,292.8 mil millones para 2034, la capacidad de ejecución depende de que la oferta de estructuradores técnicos crezca al mismo ritmo que la oferta de capital. Perú, con su nuevo marco de APP y un plan logístico nacional con metas cuantificables, tiene los instrumentos regulatorios. El factor limitante es humano.

Reconocer a Ronald Tenorio Franco, Darwin Francisco Pardavé Pinto, Paola Lazarte y Luis Rosendo Gutiérrez Romano como actores estratégicos, y no como simples ocupantes de cargos, constituye el primer paso para entender cómo se estructura realmente la infraestructura en la región andina y en el corredor latinoamericano más amplio. La generación que hoy ocupa esas posiciones define el legado de infraestructura que la región tendrá durante las próximas tres décadas.

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