Rafael Herz y el ecosistema de estructuradores que conectan capital institucional con infraestructura en los Andes

La FDN en Colombia, Tesla con Karen Scarpetta, Sergio Barros en Chile y Grupo Altozano definen la capa humana que viabiliza las inversiones de largo plazo en la región.

9 de mayo de 2026Infraestructura
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El artículo identifica a los estructuradores financieros como el eslabón determinante para viabilizar la infraestructura en los Andes. Perfila a Rafael Herz (FDN) en Colombia, Karen Scarpetta (Tesla) en electromovilidad, Sergio Barros en concesiones chilenas y Grupo Altozano en su migración hacia infraestructura productiva como nodos críticos del ecosistema. Con una brecha regional de 2,2 billones de dólares según el BID y $23,4 billones de pesos invertidos en vías colombianas, el capital existe pero la estructuración para convertirlo en proyectos ejecutables es el cuello de botella. La competencia por el pipeline andino se intensificará entre 2026 y 2028.

Puntos Clave

  • Colombia invirtió $23,4 billones de pesos en infraestructura vial entre 2023 y 2026, evidenciando la escala del capital que requiere estructuración financiera.
  • América Latina necesita más de 2,2 billones de dólares para cerrar su brecha de infraestructura hacia 2030.
  • Rafael Herz (FDN), Karen Scarpetta (Tesla), Sergio Barros (Chile) y Grupo Altozano son nodos críticos que conectan capital institucional con proyectos concretos.
  • Operadores europeos con liquidez récord intensificarán la competencia por concesiones andinas entre 2026 y 2028.
  • La capacidad de estructuración financiera, no el capital disponible, es el recurso escaso en la región.

$23,4 billones en infraestructura vial: el volumen que mueve la estructuración en Colombia

La inversión en proyectos de infraestructura vial en Colombia sumó $23,4 billones de pesos entre 2023 y 2026, según La República. La cifra revela la magnitud del capital que fluye hacia activos físicos de largo plazo en el país, pero también subraya un fenómeno menos visible: detrás de cada peso movilizado existe una cadena de estructuración donde perfiles técnicos y ejecutivos individuales actúan como nodos críticos para conectar capital institucional con proyectos concretos.

En un contexto donde América Latina necesita invertir más de 2,2 billones de dólares para cerrar su brecha de infraestructura hacia 2030, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la capacidad de estructurar operaciones financieras viables se convierte en el cuello de botella determinante. Este artículo perfila a los actores individuales que definen ese eslabón en Colombia y los Andes.

¿Quién es Rafael Herz y cuál es su rol en la estructuración de infraestructura en Colombia?

Rafael Herz se desempeña como presidente encargado y Vicepresidente de Estructuración de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) en Colombia, según Valora Analitik. Desde esa posición, impulsa las alianzas público-privadas que canalizan recursos hacia el desarrollo de infraestructura en el país.

La FDN ocupa un lugar central en el ecosistema colombiano de infraestructura. Funciona como el vehículo financiero estatal diseñado para estructurar, cofinanciar y viabilizar proyectos de gran escala, desde vías 4G y 5G hasta activos de transporte multimodal. El rol de Herz en la vicepresidencia de estructuración lo posiciona como el responsable técnico de evaluar la bancabilidad de los proyectos, diseñar los esquemas financieros y articular a inversionistas institucionales, banca multilateral y concesionarios privados en torno a un mismo vehículo de inversión.

En un mercado donde la inversión vial acumula $23,4 billones de pesos en tres años, la función de estructuración trasciende lo meramente técnico. Los estructuradores como Herz determinan qué proyectos avanzan, bajo qué condiciones financieras y con qué perfil de riesgo. Es la capa humana la que traduce la política pública en activos bancables y conecta la voluntad gubernamental con la disciplina del capital privado.

La posición de Herz en la FDN lo convierte en uno de los nodos más relevantes del pipeline de infraestructura colombiano, un perfil que los participantes del mercado identifican como referencia cuando analizan la viabilidad de las concesiones andinas.

¿Cómo se conectan Karen Scarpetta, Sergio Barros y Grupo Altozano con este ecosistema?

La estructuración de infraestructura en los Andes no se agota en el sector vial ni en un solo país. Tres perfiles adicionales ilustran la diversidad del ecosistema y las nuevas verticales que atraen capital institucional.

Karen Scarpetta y la infraestructura de carga eléctrica en Colombia

Karen Scarpetta lidera la operación de Tesla en Colombia como Country Manager, con el objetivo estratégico de desarrollar la infraestructura de carga Supercharger en el país, según Infobae y Valora Analitik. Su relevancia en el mapa de infraestructura excede el ámbito automotriz: el mercado de vehículos eléctricos en Colombia alcanzó cerca de 40.000 unidades rodando, con un crecimiento en matrículas del 267% en marzo de 2026, según Infobae.

Esa aceleración en la demanda presiona directamente la necesidad de nueva infraestructura de carga, una vertical que requiere estructuración financiera, permisos de uso de suelo, conexión a redes eléctricas y acuerdos con operadores inmobiliarios y logísticos. La infraestructura de carga eléctrica representa un nuevo segmento de inversión donde actores como Scarpetta funcionan como articuladores entre la demanda del consumidor final y la oferta de capital para activos distribuidos.

El despliegue de redes de carga rápida se convierte en infraestructura productiva en la medida en que condiciona la adopción de electromovilidad y, con ella, la descarbonización del transporte urbano e interurbano. Es un eslabón que conecta política energética, desarrollo inmobiliario y movilidad en un mismo punto de inversión.

Sergio Barros y la conexión de capital institucional en Chile

Sergio Barros es identificado como un estructurador clave en Chile que conecta capital institucional con concesiones de infraestructura en el Cono Sur, según GRI Hub. Chile mantiene uno de los mercados de concesiones más maduros de América Latina, con décadas de experiencia en participación privada en autopistas, aeropuertos y hospitales.

El perfil de Barros ilustra una función específica dentro de la cadena: la intermediación entre fondos de pensiones, aseguradoras y family offices con los vehículos de inversión que canalizan recursos hacia concesiones de largo plazo. En un entorno donde operadores europeos como Egis y Sacyr competirán fuertemente por el pipeline de concesiones de infraestructura en México y los Andes entre 2026 y 2028, impulsados por liquidez récord según GRI Hub, la capacidad local de estructuración se vuelve un activo competitivo frente a la presión de capital internacional.

Los estructuradores locales como Barros aportan conocimiento regulatorio, relaciones institucionales y comprensión del riesgo político que los operadores internacionales necesitan para ejecutar sus estrategias de entrada en la región.

Grupo Altozano y la migración hacia infraestructura productiva

Vehículos patrimoniales como Grupo Altozano están migrando del desarrollo inmobiliario tradicional hacia la infraestructura productiva y logística en México y los Andes, según GRI Hub. Esta tendencia refleja un cambio estructural en la asignación de capital: los grupos familiares y patrimoniales que históricamente concentraban su portafolio en activos residenciales y comerciales ahora identifican en la infraestructura logística, los parques industriales y los corredores de transporte una fuente de rendimientos más estables y correlacionados con el crecimiento del comercio regional.

La migración de Grupo Altozano hacia infraestructura productiva coincide con el marco regulatorio que México consolidó con la Ley de Infraestructura Estratégica, ya aprobada, que redefine el rol de los estructuradores y canaliza los recursos de fondos institucionales como las Afores hacia proyectos de infraestructura de largo plazo. Este marco genera incentivos adicionales para que vehículos patrimoniales sofistiquen sus capacidades de estructuración y compitan por un pipeline que antes era dominio exclusivo de concesionarios internacionales.

El contexto regional: una brecha que exige estructuradores sofisticados

América Latina necesita invertir más de 2,2 billones de dólares para cerrar su brecha de infraestructura hacia 2030, según datos del BID recopilados por GRI Hub. La magnitud de esa cifra hace evidente que el capital existe, pero la capacidad de estructuración para convertirlo en proyectos ejecutables es el recurso escaso.

La competencia por el pipeline andino se intensificará entre 2026 y 2028. Operadores europeos con liquidez récord buscan concesiones en México, Colombia, Perú y Chile, lo que eleva la demanda por estructuradores locales capaces de diseñar esquemas financieros que cumplan con los estándares de gobernanza y rendimiento que exige el capital institucional global.

En ese escenario, perfiles como Rafael Herz en la FDN, Karen Scarpetta en Tesla, Sergio Barros en Chile y vehículos como Grupo Altozano no son actores periféricos. Son los nodos que determinan si el capital llega al proyecto o se queda en la etapa de análisis. La infraestructura se construye con concreto y acero, pero se viabiliza con estructuración financiera, conocimiento regulatorio y relaciones institucionales.

Perspectiva de GRI Institute

GRI Institute ha identificado de manera consistente que el ecosistema de estructuradores andinos constituye uno de los factores diferenciadores para la ejecución efectiva del pipeline de infraestructura regional. En sus encuentros de alto nivel dedicados a infraestructura y energía en América Latina, la conversación recurrente entre líderes del sector gira en torno a la misma pregunta: cómo cerrar la distancia entre el capital disponible y los proyectos que lo necesitan.

La respuesta pasa, inevitablemente, por las personas y las instituciones que ocupan ese espacio intermedio. Mapear a esos actores, comprender sus capacidades y analizar sus movimientos estratégicos es una tarea editorial que GRI Institute continuará profundizando para sus miembros en los próximos trimestres.

El seguimiento individualizado de estructuradores, country managers y vehículos patrimoniales que operan en la región andina permite a los líderes del sector anticipar oportunidades, identificar contrapartes y evaluar el entorno competitivo con mayor precisión. En un mercado donde la ejecución depende de relaciones institucionales tanto como de flujos de capital, la inteligencia sobre personas resulta tan valiosa como la inteligencia sobre activos.

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