
Radar de inversión: el pipeline energético de Colombia exige $40 billones en la próxima década
Generación, transmisión, transporte limpio y autonomía financiera regional configuran el mapa de oportunidades en infraestructura colombiana.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- Colombia necesita invertir $40 billones de pesos en infraestructura energética en la próxima década para evitar apagones.
- El 67% de las empresas del sector planea aumentar inversión en generación eléctrica y el 45% en renovables e innovación.
- Grupo Ortiz se adjudicó la subasta UPME STR 02-2019 por 698.844 millones de pesos para subestaciones en el Atlántico.
- El Metro de Medellín emitió bonos sostenibles por 350.000 millones de pesos para financiar transporte limpio.
- Antioquia estructura créditos puente propios ante retrasos en giros del Gobierno Nacional para megaproyectos como el Túnel del Toyo.
$40 billones de pesos: la cifra que define la urgencia del sector energético colombiano
Colombia necesita invertir $40 billones de pesos en generación, transmisión y distribución de energía durante los próximos diez años para garantizar la confiabilidad del suministro y evitar apagones, según cifras difundidas por Infobae con base en análisis de BTG Pactual. La magnitud del pipeline coloca al país en el centro del debate sobre cómo financiar la transición energética en un entorno de tasas de interés elevadas y riesgo país que encarece el costo de capital.
El dato marca el punto de partida de un radar de mercado que GRI Institute elabora para mapear actores, instrumentos y cuellos de botella en la vertical de infraestructura energética colombiana. Las señales del mercado convergen: operadores internacionales licitan proyectos de subestaciones en la costa Caribe, el Metro de Medellín emite bonos sostenibles para electrificar el transporte masivo y la Gobernación de Antioquia estructura créditos puente para destrabar megaproyectos viales con componente energético. El panorama exige una lectura integrada.
¿Cuánto capital necesita Colombia para cerrar la brecha de infraestructura energética?
La respuesta corta es que el país requiere movilizar recursos equivalentes a $40 billones de pesos en generación, transmisión y distribución durante la próxima década. La respuesta larga involucra múltiples capas de complejidad.
Munir Jalil, economista jefe de BTG Pactual, ha advertido que las altas tasas de interés y el riesgo país encarecen el capital disponible para proyectos de transición energética en Colombia. Esta observación resulta relevante porque la mayoría de los activos de infraestructura energética presentan horizontes de maduración largos y flujos de caja denominados en pesos, lo que amplifica el impacto del costo financiero sobre la viabilidad de los proyectos.
El apetito inversor, sin embargo, existe. Según datos publicados por Infobae, el 67% de las empresas del sector planea aumentar la inversión en generación eléctrica durante el próximo año, mientras que el 45% incrementará recursos en innovación y energías renovables. Estas cifras sugieren que la voluntad corporativa de desplegar capital está presente, pero necesita condiciones regulatorias y financieras que reduzcan la prima de riesgo.
El volumen de inversión requerido en infraestructura energética colombiana convierte al país en uno de los mercados más relevantes de la región andina para estructuradores financieros, operadores EPC y fondos de infraestructura con mandato de transición energética.
Infraestructura eléctrica: Grupo Ortiz y la subasta UPME en la región Caribe
Uno de los proyectos que ilustra la dinámica del pipeline eléctrico colombiano es la subasta UPME STR 02-2019, licitación de la Unidad de Planeación Minero Energética para el diseño, construcción y operación de subestaciones eléctricas en el departamento del Atlántico, dentro del denominado Plan 5 Caribe. El Consorcio Energía de Colombia, liderado por Grupo Ortiz, se adjudicó este contrato por un valor de 698.844 millones de pesos, según registros de Energía Estratégica y la propia UPME.
Grupo Ortiz se consolida como un contratista EPC de referencia en la región. La compañía española participa tanto en infraestructura eléctrica como en concesiones viales y hospitalarias bajo esquemas de asociaciones público-privadas (APP). Su cartera contratada para los próximos ejercicios en las áreas de infraestructuras y energía alcanza los 1.431 millones de euros a nivel global, de acuerdo con el Estado de Información No Financiera publicado por la empresa en marzo de 2025.
Con una cartera global de 1.431 millones de euros y presencia consolidada en licitaciones UPME, Grupo Ortiz representa el perfil de operador EPC internacional que el mercado colombiano necesita para ejecutar su pipeline de transmisión eléctrica.
La adjudicación de la subasta UPME STR 02-2019 se encuentra en fase de ejecución, y su evolución será un indicador del ritmo real al que Colombia avanza en el fortalecimiento de su red de transmisión, particularmente en la costa Caribe, donde la confiabilidad del suministro ha sido históricamente más frágil.
¿Cómo financia Antioquia sus megaproyectos de infraestructura ante las tensiones con el gobierno nacional?
La región de Antioquia emerge como un caso de estudio en autonomía financiera subnacional para infraestructura. Horacio Gallón, secretario de Infraestructura de Antioquia, enfrenta tensiones con el Gobierno Nacional, particularmente con el Instituto Nacional de Vías (Invías), por la financiación y ejecución de megaproyectos como el Túnel del Toyo y el Tren del Río.
Ante la falta de giros del Gobierno Nacional para la instalación de equipos electromecánicos del Túnel del Toyo (Vía al Mar), la Gobernación de Antioquia propuso un crédito puente a través del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA) por 120.000 millones de pesos, según reportó MiOriente con base en fuentes de la Gobernación. La entrega total del proyecto está prevista para finales de 2026 o inicios de 2027, sujeta a la resolución de los conflictos de instalación de equipos con Invías.
En materia de transporte masivo, la tensión se replica. La Ley de Metros establece que la Nación aporta el 70% y los entes territoriales el 30% para cofinanciar sistemas de transporte masivo. Sin embargo, autoridades locales en Antioquia han señalado que la región está asumiendo proporciones mayores, del orden de 60/40, o incluso la totalidad inicial del financiamiento para proyectos como el Tren del Río. Se espera que la licitación para construir la primera fase de este tren multipropósito, desde Bello hasta Barbosa, se adjudique en 2027, según declaraciones de la Secretaría de Infraestructura de Antioquia.
La búsqueda de autonomía financiera por parte de Antioquia, mediante créditos del IDEA y emisiones de bonos, anticipa un modelo donde las regiones colombianas asumen un rol más activo en la estructuración y ejecución de proyectos de infraestructura estratégica.
Transporte limpio y bonos sostenibles: la apuesta del Metro de Medellín
Tomás Elejalde, gerente del Metro de Medellín, lidera la descarbonización del transporte urbano en la capital antioqueña con una estrategia que combina la expansión de la red férrea con la incorporación de buses eléctricos y, de manera central, la captación de financiamiento verde.
El Metro de Medellín estructuró la emisión de bonos sostenibles por 350.000 millones de pesos para financiar proyectos clave de transporte masivo y transición energética, según reportó Valora Analitik en marzo de 2024. Esta operación posiciona a la entidad como una de las pocas empresas de transporte público en América Latina que accede al mercado de capitales verdes para fondear infraestructura de movilidad.
La emisión resulta significativa en un contexto donde Munir Jalil y otros analistas han subrayado el encarecimiento del capital. Los bonos sostenibles ofrecen una vía alternativa para atraer inversores institucionales con mandatos ESG, reduciendo parcialmente la dependencia de transferencias fiscales nacionales que, como se observa en el caso del Túnel del Toyo, enfrentan retrasos recurrentes.
El mapa de oportunidades: actores y vectores de inversión
El radar de inversión en infraestructura energética colombiana revela cuatro vectores de actividad simultánea:
Generación y transmisión eléctrica: con un déficit acumulado que exige $40 billones en la próxima década y subastas UPME ya adjudicadas a operadores como Grupo Ortiz.
Transporte masivo descarbonizado: impulsado por emisiones de bonos sostenibles como los 350.000 millones de pesos del Metro de Medellín y la futura licitación del Tren del Río en 2027.
Megaproyectos regionales con financiación autónoma: donde el crédito puente del IDEA por 120.000 millones de pesos para el Túnel del Toyo establece un precedente de estructuración subnacional.
Capital corporativo en expansión: con el 67% de las empresas del sector planificando aumentar la inversión en generación eléctrica y el 45% orientando recursos hacia innovación y renovables.
Líderes del sector como Munir Jalil, Tomás Elejalde y Horacio Gallón participan activamente en los foros de discusión que GRI Institute organiza para conectar a los actores del ecosistema de infraestructura en la región andina. Eventos como Infra Colombia GRI reúnen a estructuradores financieros, desarrolladores, operadores y autoridades gubernamentales para avanzar en la materialización de estos proyectos.
Perspectiva de cierre
Colombia presenta un pipeline de infraestructura energética de escala significativa, respaldado por necesidades estructurales cuantificadas y un ecosistema de actores que abarca desde contratistas EPC internacionales hasta entidades subnacionales que innovan en instrumentos financieros. El desafío central reside en cerrar la brecha entre la magnitud de la inversión requerida y las condiciones de financiamiento disponibles en un entorno macroeconómico restrictivo. Los próximos 24 meses, con la adjudicación esperada del Tren del Río y la conclusión del Túnel del Toyo, serán determinantes para calibrar el ritmo real de ejecución del pipeline colombiano.
GRI Institute continuará monitoreando la evolución de estos indicadores y facilitando el diálogo entre los tomadores de decisión que definen el futuro de la infraestructura energética en América Latina.