
Inversiones Santa Teresa, Inversiones Marchigue y el mapa de capitales patrimoniales chilenos que migran hacia infraestructura
Vehículos de origen agroindustrial y familiar reconfiguran su asignación de capital hacia data centers, logística portuaria y concesiones con horizontes de 20 a 30 años en la región andina.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- Vehículos patrimoniales chilenos de origen agroindustrial (Inversiones Marchigue e Inversiones Santa Teresa) migran hacia infraestructura con horizontes de 20-30 años.
- Inversiones Marchigue posee el 17,61% de Puerto Ventanas y activos cross-border superiores a US$ 4.600 millones.
- Inversiones Santa Teresa se especializa en data centers, líneas eléctricas y subestaciones.
- La inversión privada en infraestructura en Chile alcanzará US$ 16.874 millones en 2025 (+24%).
- Entre 2027-2028 iniciarán 25 concesiones por ~US$ 10.000 millones.
- Reformas regulatorias (Decreto 138 y Ley de Desalinización) otorgan mayor certidumbre jurídica al sector.
Más de US$ 4.600 millones en activos y una participación estratégica en Puerto Ventanas: los números detrás de los vehículos patrimoniales chilenos
El mercado chileno de infraestructura atraviesa una reconfiguración estructural de sus fuentes de capital. Inversiones Marchigue, vinculada a la familia Izquierdo Menéndez, participa en el corredor de inversión inmobiliaria y de infraestructura cross-border de América Latina con activos que superan los US$ 4.600 millones, según datos de GRI Hub News (2026). Al mismo tiempo, Inversiones Santa Teresa consolidó su estructura corporativa tras la fusión de Agrícola Santa Teresa SpA e Inmobiliaria STPH a fines de 2024 y orientó su portafolio hacia data centers, líneas eléctricas y subestaciones, de acuerdo con registros de RENMAD Chile y Pincoyazo.cl.
Estos dos vehículos representan un arquetipo de capital que gana relevancia en la región: grupos patrimoniales chilenos con raíces agroindustriales o de estate familiar que pivotan hacia infraestructura productiva, logística y digital. La tendencia responde a rendimientos decrecientes en el segmento de retail tradicional y a una complejidad regulatoria creciente en la densificación urbana. Los datos más recientes de 2026 confirman que estos grupos están reconfigurando su asignación de capital hacia activos con horizontes de inversión de 20 a 30 años.
¿Por qué los capitales agroindustriales chilenos están migrando hacia infraestructura?
La inversión privada en infraestructura en Chile alcanzará los US$ 16.874 millones en 2025, lo que representa un aumento del 24% respecto a 2024, según proyecciones de GRI Institute. Ese crecimiento no proviene exclusivamente de fondos institucionales o multilaterales. Una porción cada vez más significativa se origina en family offices y vehículos patrimoniales que históricamente operaban en agricultura, bienes raíces residenciales y retail.
Inversiones Marchigue ilustra esta transición con precisión. La compañía posee una participación estratégica del 17,61% en la infraestructura logística de Puerto Ventanas, según datos de Diario Financiero y BTG Pactual (febrero de 2023). Esa posición en un activo portuario de largo plazo marca la dirección del capital patrimonial chileno: desde activos líquidos o de ciclo corto hacia concesiones e infraestructura con flujos predecibles a décadas.
Inversiones Santa Teresa, bajo la gerencia de Pedro Vial, optó por un camino distinto pero complementario. Su enfoque en data centers, líneas eléctricas y subestaciones la posiciona en el segmento de infraestructura digital y energética, dos verticales donde la demanda regional crece aceleradamente por la expansión de servicios en la nube y la electrificación industrial.
La migración de estos capitales constituye un cambio estructural en el financiamiento de infraestructura en Chile y América Latina. Los family offices de origen agroindustrial aportan una cultura de inversión paciente, compatible con los horizontes de 20 a 30 años que exigen las concesiones.
El ecosistema ejecutivo: Eduardo Pérez Marchant y la diversificación de Parque Arauco
El fenómeno no se limita a vehículos familiares. Figuras corporativas de primer nivel acompañan la tendencia. Eduardo Pérez Marchant, CEO de Parque Arauco, lidera una diversificación hacia el sector multifamily andino e infraestructura con un plan de inversiones récord que supera los US$ 360 millones, según Diario Financiero (agosto de 2025).
La estrategia de Pérez Marchant refleja una lectura compartida por los principales operadores del mercado: los activos de infraestructura y los segmentos residenciales de renta ofrecen mayor resiliencia que el retail puro en un entorno de tasas altas y consumo moderado. Parque Arauco, con presencia en Chile, Perú y Colombia, funciona como plataforma natural para desplegar capital en la región andina.
Esta convergencia entre vehículos patrimoniales y corporaciones listadas amplía el universo de capital disponible para infraestructura en América Latina. Cuando un CEO de una compañía con la escala de Parque Arauco valida la tesis de diversificación hacia infraestructura, el mercado recibe una señal clara sobre la dirección del ciclo.
¿Qué papel juega la regulación chilena en la reorientación de estos capitales?
Dos piezas regulatorias recientes configuran el entorno normativo que estos vehículos patrimoniales enfrentan al desplegar capital en infraestructura.
El Decreto 138 del Ministerio de Obras Públicas, publicado en junio de 2026, modificó el Reglamento de la Ley de Concesiones de Obras Públicas. Las modificaciones regulan la entrega de infraestructura, instalaciones y equipamiento preexistentes a los concesionarios, un aspecto técnico que incide directamente en la estructura de riesgo y retorno de las nuevas concesiones.
La Ley de Desalinización, promulgada en mayo de 2026, establece un nuevo marco regulatorio para concesiones marítimas y servidumbres necesarias para la instalación y operación de infraestructura hídrica, específicamente la conducción de agua desalada. Este marco abre un vertical de inversión particularmente relevante para capitales con experiencia en el sector agroindustrial, donde la gestión del recurso hídrico es una competencia central.
Ambas normativas crean condiciones para que vehículos como Inversiones Marchigue e Inversiones Santa Teresa encuentren oportunidades reguladas con certeza jurídica superior a la que ofrece el desarrollo inmobiliario urbano, un sector donde las fricciones regulatorias se han intensificado.
El caso de Armando Ide Nualart, a través de Inversiones Ain Limitada y Su Ksa, refuerza este diagnóstico. Su trayectoria ilustra la transición de capitales desde el desarrollo urbano de alta densidad hacia nuevos modelos, impulsada por fricciones regulatorias y sanciones ambientales recientes, según información de GRI Hub News y CIPER Chile (julio de 2026). La presión regulatoria sobre la densificación urbana funciona como factor de expulsión que empuja al capital patrimonial hacia infraestructura productiva.
El pipeline de concesiones: US$ 10.000 millones entre 2027 y 2028
El contexto macroeconómico favorece la tesis de reorientación. Entre 2027 y 2028 iniciarán obras 25 concesiones de infraestructura adjudicadas por un valor aproximado de US$ 10.000 millones, según proyecciones de GRI Institute. Ese pipeline representa una ventana de oportunidad concreta para los vehículos patrimoniales que ya completaron su reposicionamiento estratégico.
Para Inversiones Marchigue, con su base en logística portuaria y activos cross-border, las concesiones de transporte y conectividad ofrecen un campo natural de expansión. Para Inversiones Santa Teresa, las concesiones vinculadas a infraestructura energética y digital complementan su portafolio actual de data centers y subestaciones.
El pipeline de US$ 10.000 millones en concesiones para 2027-2028 constituye la mayor ventana de despliegue de capital privado en infraestructura chilena en la última década. Los vehículos patrimoniales que reposicionaron sus portafolios tempranamente tendrán ventaja competitiva en los procesos de licitación.
Comparativa con otros vehículos patrimoniales chilenos
El arquetipo de capital patrimonial agroindustrial que migra hacia infraestructura no se agota en Inversiones Marchigue e Inversiones Santa Teresa. Otros grupos chilenos han seguido trayectorias similares, aunque con distintas velocidades y enfoques sectoriales. La diferencia clave reside en el grado de especialización: mientras algunos vehículos diversifican ampliamente, Inversiones Santa Teresa concentró su apuesta en infraestructura digital y energética, y Marchigue priorizó la logística portuaria.
Este nivel de especialización sectorial distingue a los vehículos patrimoniales chilenos de los fondos institucionales generalistas. La experiencia operativa acumulada en sectores como la agroindustria, donde la gestión de activos de largo plazo y la dependencia de infraestructura física son constantes, se traduce en una capacidad diferenciada para evaluar riesgo en concesiones.
Líderes del sector de infraestructura y real estate en América Latina debaten estas dinámicas en los encuentros organizados por GRI Institute, donde la convergencia entre capitales patrimoniales y activos de infraestructura se ha convertido en un tema recurrente de análisis entre los principales tomadores de decisión de la región.
Perspectiva regional
La migración de capitales patrimoniales chilenos hacia infraestructura tiene implicaciones que trascienden las fronteras nacionales. Con activos cross-border que superan los US$ 4.600 millones en el caso de Inversiones Marchigue, estos vehículos operan cada vez más como plataformas regionales con capacidad de despliegue en la región andina y México.
La combinación de un pipeline doméstico robusto, reformas regulatorias que otorgan mayor certidumbre jurídica y una cultura de inversión paciente posiciona a estos grupos como actores relevantes en el financiamiento de infraestructura latinoamericana durante el próximo ciclo. Su evolución merece seguimiento granular por parte de operadores, desarrolladores y contrapartes institucionales que buscan coinversores con visión de largo plazo.