Infraestructura inteligente en América Latina supera los US$ 10,000 millones y redefine la gestión urbana

Urbanova, Arquitectoma y otras plataformas compiten en un mercado que crecerá hasta US$ 12,510 millones en 2026, mientras la brecha de infraestructura regional equivale al 2.5% del PIB.

3 de julio de 2026Infraestructura
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El mercado de infraestructura inteligente en América Latina superó los US$ 10,000 millones en 2025 y crecerá más del 20% en un año, impulsado por una brecha de infraestructura del 2.5% del PIB regional. Actores como Urbanova en Perú y Arquitectoma en México lideran con modelos complementarios de desarrollo urbano mixto y financiamiento institucional. México encabeza la inversión pública con un plan quinquenal centrado en energía y ferrocarriles, respaldado por su Ley de Asociaciones Público-Privadas. El crecimiento moderado del PIB regional incrementa la necesidad de participación privada y plataformas profesionalizadas de gestión urbana.

Puntos Clave

  • El mercado de infraestructura inteligente en América Latina alcanzó US$ 10,390 millones en 2025 y se proyecta en US$ 12,510 millones para 2026, un crecimiento superior al 20%.
  • La brecha de infraestructura regional equivale al 2.5% del PIB, según el BID, y es el motor estructural de la inversión.
  • México lidera la inversión pública con un plan 2026-2030 que destina el 54% a energía y el 16% a ferrocarriles.
  • Urbanova (Perú) y Arquitectoma (México) representan modelos complementarios: integración de usos mixtos y atracción de capital institucional, respectivamente.
  • El crecimiento sectorial duplica el del PIB regional (2.2%), indicando flujos de capital independientes del ciclo económico.

El mercado de infraestructura inteligente en América Latina alcanzó los US$ 10,390 millones en 2025, según Fortune Business Insights, y se proyecta que llegará a los US$ 12,510 millones en 2026. Son cifras que reflejan una transformación profunda en la manera en que las ciudades latinoamericanas diseñan, financian y gestionan sus activos urbanos. Actores como Urbanova en Perú y Arquitectoma en México ocupan posiciones estratégicas en un ecosistema donde la convergencia entre desarrollo inmobiliario, capital institucional y planificación urbana define las oportunidades de inversión para la próxima década.

Este radar de mercado analiza los datos disponibles, los marcos regulatorios vigentes y las proyecciones de crecimiento que configuran el panorama competitivo de la infraestructura urbana inteligente en México, Colombia, Perú y Chile.

Un mercado de US$ 10,390 millones con aceleración confirmada

La dimensión del mercado de infraestructura inteligente en la región ya superó las expectativas de hace apenas tres años. Según Fortune Business Insights, el salto de US$ 10,390 millones en 2025 a US$ 12,510 millones proyectados para 2026 implica un crecimiento superior al 20% en un solo año. Este ritmo se inscribe en un contexto más amplio: el mercado de ciudades inteligentes en América Latina alcanzó los US$ 105,600 millones en 2025, de acuerdo con IMARC Group, con una tasa compuesta anual (CAGR) del 20.55% que lo llevaría a US$ 595,200 millones en 2034.

La infraestructura inteligente en América Latina crece a un ritmo que duplica el crecimiento del PIB regional, estimado en solo 2.2% por la CEPAL para el período 2025-2026. Esta divergencia entre dinamismo sectorial y crecimiento macroeconómico moderado indica que el capital fluye hacia activos urbanos con componentes tecnológicos integrados, independientemente del ciclo económico general.

La brecha de infraestructura en la región, equivalente al 2.5% del PIB regional según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sigue siendo el motor estructural de esta inversión. Cerrar esa brecha requiere no solo más capital, sino plataformas capaces de gestionar proyectos complejos de uso mixto, transporte, energía y conectividad digital de forma integrada.

¿Cómo compiten Urbanova y Arquitectoma en el desarrollo urbano latinoamericano?

Urbanova y Arquitectoma representan dos modelos distintos pero complementarios dentro del ecosistema de infraestructura urbana en la región.

Urbanova, con base en Perú, se especializa en el desarrollo de destinos urbanos de uso mixto. Su pipeline confirmado para el período 2025-2027 incluye el proyecto Torre Rosales, un desarrollo de uso mixto que consolida su posicionamiento en la planificación integral de entornos urbanos, según información publicada por GRI Institute. El modelo de Urbanova prioriza la creación de ecosistemas urbanos donde convergen vivienda, comercio, oficinas y espacios públicos dentro de una misma estrategia de desarrollo.

Arquitectoma, por su parte, opera desde México en el segmento de desarrollo inmobiliario privado de gran escala, financiado por capital institucional, de acuerdo con información reportada por GRI Institute. Su enfoque se orienta hacia proyectos de envergadura donde la participación de fondos de inversión, aseguradoras y fondos de pensiones permite escalar operaciones que un desarrollador tradicional no podría abordar de manera individual.

Mientras Urbanova apuesta por la integración de usos urbanos en destinos planificados, Arquitectoma construye su ventaja competitiva sobre la capacidad de atraer y estructurar capital institucional para desarrollos de gran escala. Ambos modelos responden a una misma necesidad del mercado: profesionalizar y escalar la gestión de infraestructura urbana en economías que enfrentan déficits significativos.

En cuanto a la plataforma UrbanHub, su presencia en América Latina como marca específica no cuenta con datos verificables de rondas de inversión o valoraciones en el contexto regional. El término se asocia globalmente con plataformas de movilidad como servicio (MaaS) en el Reino Unido y soluciones logísticas en Francia, lo que sugiere que su aplicación en el mercado latinoamericano podría evolucionar hacia adaptaciones locales de modelos europeos de gestión urbana integrada.

¿Dónde se concentra la inversión pública en infraestructura urbana en la región?

México lidera la agenda de inversión pública con su Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, anunciado en febrero de 2026 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La distribución de la inversión adicional revela las prioridades estratégicas del gobierno federal: energía concentra el 54% de los recursos, ferrocarriles el 16%, carreteras el 14%, puertos el 6%, salud el 6% y agua el 3%.

La asignación del 54% de la inversión adicional a energía en el plan mexicano 2026-2030 confirma que la transición energética es el eje vertebral de la estrategia de infraestructura en la mayor economía de habla hispana. La porción destinada a ferrocarriles, del 16%, refleja también la apuesta por corredores logísticos que conecten zonas industriales con puertos y fronteras, un componente esencial para capturar los flujos de nearshoring.

El marco regulatorio mexicano para la participación privada se sostiene en la Ley de Asociaciones Público-Privadas, vigente y operativa, que establece las condiciones para que desarrolladores como Arquitectoma y otros actores institucionales participen en proyectos de infraestructura pública. Este instrumento legal es fundamental para canalizar capital privado hacia los sectores priorizados en el plan quinquenal.

En Colombia, Perú y Chile, los datos disponibles sobre pipelines específicos de plataformas tecnológicas urbanas son limitados, aunque la dinámica regional sugiere que los mismos factores de demanda, incluidos la urbanización acelerada, la digitalización de servicios públicos y la presión por eficiencia en el gasto de capital, impulsan oportunidades similares.

Perspectivas de inversión para 2026-2028

La convergencia de varios factores posiciona al mercado de infraestructura urbana inteligente en América Latina como uno de los verticales con mayor potencial de captación de capital en el corto y mediano plazo.

Primero, la escala del mercado ya es relevante. Con US$ 10,390 millones en 2025 y una proyección de US$ 12,510 millones para 2026 solo en infraestructura inteligente, los volúmenes justifican la entrada de fondos institucionales globales que buscan diversificación geográfica y exposición a activos reales con componente tecnológico.

Segundo, la brecha de infraestructura del 2.5% del PIB regional, cuantificada por el BID, representa tanto un riesgo como una oportunidad. Los países que logren estructurar marcos regulatorios eficientes para asociaciones público-privadas, como México con su legislación vigente, captarán una proporción desproporcionada del capital disponible.

Tercero, el crecimiento moderado del PIB regional, de 2.2% según la CEPAL, genera presión fiscal sobre los gobiernos, lo que incrementa la necesidad de participación privada y de plataformas de gestión que optimicen el retorno sobre la inversión pública.

Los líderes de la industria que participan en los encuentros organizados por GRI Institute en la región coinciden en que la profesionalización de la gestión de infraestructura urbana es una condición necesaria para cerrar la brecha regional. La discusión entre ejecutivos de alto nivel en estos foros ha migrado de la planificación conceptual hacia la estructuración financiera concreta de proyectos, un indicador de maduración del mercado.

El mapa competitivo se define por capacidad de ejecución

En un mercado que supera los US$ 10,000 millones, la diferenciación entre plataformas y desarrolladores de infraestructura urbana no se establece por la sofisticación de sus propuestas conceptuales, sino por su capacidad de llevar proyectos al cierre financiero y a la ejecución. Urbanova demuestra esta capacidad con su pipeline confirmado en Perú. Arquitectoma lo hace mediante su acceso a capital institucional en México.

El mercado latinoamericano de infraestructura urbana inteligente ha dejado de ser una promesa para convertirse en un vertical de inversión cuantificable, con actores identificables y marcos regulatorios operativos. Para los inversores institucionales y los desarrolladores que buscan posicionarse en la región, los datos son claros: la ventana de oportunidad coincide con un ciclo de inversión pública sin precedentes y una demanda urbana que no se detendrá.

GRI Institute continuará monitoreando la evolución de este mercado y facilitando el diálogo entre los principales tomadores de decisión del sector en América Latina.

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