
La generación de ejecutivos que redefine la estructuración de infraestructura en Chile y los Andes
Capitales chilenos diversifican hacia infraestructura portuaria, logística y comercial en la región andina, con aprobaciones ambientales récord y un pipeline de concesiones de US$ 17.600 millones.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- El SEA aprobó 86 proyectos por US$ 16.455 millones en el segundo trimestre de 2026, cifra récord impulsada por infraestructura portuaria y de agua.
- El plan de concesiones del MOP 2024-2028 contempla 43 proyectos por US$ 17.600 millones.
- Parque Arauco anunció inversiones récord superiores a US$ 360 millones para 2025, expandiéndose en Chile, Perú y Colombia.
- Inversiones Marchigue SpA posee el 17,6% de Puerto Ventanas, reflejando el rol creciente de family offices en infraestructura crítica.
- La reforma del SEA busca reducir tiempos de evaluación ambiental en un 30%.
- Se proyecta un crecimiento sectorial del 4,6% anual entre 2026 y 2029.
Un ecosistema de estructuración en plena transformación
Chile atraviesa un ciclo de inversión en infraestructura sin precedentes recientes. El segundo trimestre de 2026 marcó un hito: el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) aprobó 86 proyectos por un total de US$ 16.455 millones, cifra récord impulsada por megaproyectos de infraestructura portuaria y de agua, según datos oficiales del Gobierno de Chile. Este volumen de aprobaciones no es un fenómeno aislado, sino la expresión concreta de una dinámica estructural donde una nueva camada de ejecutivos y vehículos de inversión chilenos está redefiniendo cómo se origina, estructura y ejecuta el capital destinado a activos de infraestructura en la región andina.
La pregunta relevante para los actores del sector ya no es si Chile tiene capacidad de absorber inversión, sino quiénes son los ejecutivos y las plataformas de capital que están liderando la asignación de recursos hacia los proyectos de mayor envergadura. Perfiles como Eduardo Pérez Marchant, CEO de Parque Arauco, y vehículos como Inversiones Marchigue SpA ilustran cómo los capitales chilenos están diversificando sus portafolios más allá de los activos tradicionales, trazando rutas de inversión que conectan la infraestructura comercial, logística y portuaria con mercados en Perú, Colombia y el resto de los Andes.
¿Quiénes son los ejecutivos que lideran la nueva ola de estructuración de capital en Chile?
El panorama de estructuración de infraestructura en Chile ha dejado de ser dominio exclusivo de las grandes constructoras y los fondos internacionales. Una generación de ejecutivos con visión regional está tomando posiciones estratégicas en la cadena de valor, desde la originación de proyectos hasta la gestión de activos operativos.
Eduardo Pérez Marchant representa uno de los casos más visibles de esta tendencia. Al frente de Parque Arauco, lidera operaciones de activos inmobiliarios y de infraestructura comercial en Chile, Perú y Colombia. Para 2025, la compañía anunció una inversión récord superior a los US$ 360 millones, según reportó Diario Financiero. Esta cifra refleja una estrategia deliberada de expansión regional que trasciende el retail tradicional para posicionar activos de infraestructura comercial como plataformas de generación de valor a largo plazo. La escala de inversión de Parque Arauco bajo el liderazgo de Pérez Marchant señala una tendencia más amplia: los operadores chilenos están desplegando capital con una ambición regional que antes estaba reservada a fondos globales.
En paralelo, Inversiones Marchigue SpA, family office vinculado a la familia Izquierdo, opera como un actor relevante en la infraestructura portuaria chilena. La firma mantiene una participación accionaria del 17,6% en Puerto Ventanas S.A., según registros corporativos de la propia compañía portuaria. Este tipo de posicionamiento ilustra cómo los capitales familiares chilenos están asumiendo roles de accionistas estratégicos en activos de infraestructura crítica, combinando la lógica de preservación patrimonial del family office con la exposición a sectores de alta demanda logística.
La convergencia de estos perfiles, ejecutivos corporativos con mandato regional y family offices con participaciones en infraestructura portuaria, configura un ecosistema de capital chileno cada vez más sofisticado. Los estructuradores de hoy operan en múltiples capas: concesiones, activos comerciales, logística portuaria y, cada vez más, infraestructura digital y energética.
¿Cómo impacta el pipeline de concesiones y la reforma ambiental en las decisiones de inversión?
El dinamismo del ecosistema de ejecutivos no ocurre en el vacío. Dos factores institucionales están acelerando la actividad de estructuración de infraestructura en Chile: el ambicioso plan de concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la reforma administrativa del proceso de evaluación ambiental.
El plan de concesiones del MOP para el período 2024-2028 contempla 43 proyectos por un total de US$ 17.600 millones, con una meta de adjudicar US$ 15.600 millones para marzo de 2026, según datos de la International Trade Administration. Este pipeline genera una demanda estructural de capacidades de estructuración financiera, asesoría legal y gestión de riesgos que beneficia directamente a los ejecutivos y firmas posicionados en el mercado chileno. Cada proyecto de concesión requiere equipos sofisticados de originación y estructuración, lo que amplifica el rol de los profesionales con experiencia en el ciclo completo de inversión en infraestructura.
Al mismo tiempo, la gestión administrativa liderada por el director del SEA, Arturo Farías, busca reducir los tiempos de evaluación ambiental en un 30%, manteniendo los estándares medioambientales. Esta iniciativa, en implementación activa desde julio de 2026, tiene implicaciones directas para la velocidad de ejecución de los proyectos en pipeline. Plazos más cortos de evaluación ambiental se traducen en menor incertidumbre regulatoria, lo que a su vez facilita la estructuración financiera y reduce los costos de capital para los desarrolladores.
La combinación de un pipeline robusto de concesiones con una reforma orientada a la eficiencia regulatoria crea condiciones favorables para que los ejecutivos chilenos y los vehículos de capital local capturen una porción creciente de las oportunidades de inversión.
La dimensión regional: de Chile a los Andes
El alcance de esta generación de ejecutivos no se limita a las fronteras chilenas. La expansión regional de Parque Arauco hacia Perú y Colombia bajo la dirección de Eduardo Pérez Marchant es un ejemplo concreto de cómo los capitales chilenos están exportando capacidades de gestión y estructuración hacia mercados andinos con demandas similares de infraestructura.
Esta proyección regional responde a una lógica de mercado clara. Los países andinos comparten desafíos comunes en materia de brecha de infraestructura, marcos de concesiones en evolución y necesidad de capital de largo plazo. Los ejecutivos chilenos que han desarrollado experiencia en la estructuración de proyectos bajo el marco regulatorio chileno, considerado uno de los más maduros de América Latina, poseen una ventaja competitiva al abordar oportunidades en Colombia, Perú y, en menor medida, México.
La infraestructura portuaria ofrece un caso particularmente ilustrativo. Los megaproyectos aprobados por el SEA en el segundo trimestre de 2026 incluyen iniciativas de infraestructura portuaria de gran escala, un segmento donde actores como Inversiones Marchigue ya cuentan con posiciones establecidas. La conectividad logística entre puertos chilenos y cadenas de suministro andinas amplifica el valor estratégico de estas inversiones.
Según proyecciones de ResearchAndMarkets.com, la industria de la construcción e infraestructura en Chile crecerá a una tasa promedio anual del 4,6% entre 2026 y 2029, impulsada por inversiones en energía, transporte y minería. Este crecimiento sostenido refuerza la tesis de que los ejecutivos y vehículos de inversión que se posicionen ahora en el ecosistema de infraestructura chileno tendrán ventajas acumulativas significativas en los próximos años.
¿Qué define a la nueva generación de estructuradores de infraestructura en la región?
Tres características distinguen a esta generación de ejecutivos. Primero, una visión multiactivo: los nuevos estructuradores no se limitan a un solo segmento, sino que combinan exposición a infraestructura comercial, portuaria, logística y energética dentro de un mismo portafolio estratégico. Segundo, una orientación regional decidida: Chile funciona como plataforma de proyección hacia los mercados andinos, aprovechando la madurez regulatoria y la profundidad del mercado de capitales local. Tercero, una sofisticación creciente en la gestión de riesgos regulatorios y ambientales, facilitada por reformas como la del SEA que reducen la incertidumbre en los plazos de aprobación.
El ecosistema de infraestructura chileno está produciendo un tipo de ejecutivo que combina capacidad técnica de estructuración financiera con visión estratégica regional. Esta combinación resulta cada vez más valiosa en un contexto donde la brecha de infraestructura latinoamericana demanda soluciones de capital a escala.
GRI Institute ha documentado esta evolución a través de sus encuentros y análisis dedicados al sector de infraestructura en América Latina, donde ejecutivos de la región comparten perspectivas sobre la estructuración de proyectos y la asignación de capital. Las discusiones dentro de la comunidad de GRI Institute reflejan un consenso creciente: los capitales chilenos están entrando en una fase de madurez que los posiciona como actores de referencia en la infraestructura andina.
El ciclo actual de inversión en infraestructura en Chile, con aprobaciones ambientales récord, un pipeline de concesiones de US$ 17.600 millones y proyecciones de crecimiento sectorial del 4,6% anual, no solo valida la tesis de inversión en activos de largo plazo. Define también el perfil de los ejecutivos que liderarán la siguiente década de desarrollo de infraestructura en la región.