
Eduardo Osuna Osuna: trayectoria, cifras y el modelo bancario que redefine la infraestructura en México
El director general de BBVA México acumula más de tres décadas en la institución y lidera una estrategia de financiamiento alineada con el plan de infraestructu
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- BBVA México registró utilidades históricas en 2025 con crecimiento del 8.3% pese a la desaceleración económica.
- Eduardo Osuna lleva 32 años en BBVA y 11 como director general, un caso atípico en la banca latinoamericana.
- El banco destinará 40 mil millones de pesos en 2026 a financiamiento de construcción de vivienda.
- La nueva Ley de Infraestructura Estratégica permitiría elevar la inversión de Afores en infraestructura del 8-9% al 30%.
- Osuna señala que el reto no es la falta de capital, sino la ejecución efectiva de proyectos y reglas claras de inversión mixta.
BBVA México registró utilidades históricas al cierre de 2025, con un crecimiento anual del 8.3% a pesar de la desaceleración económica del país, según el reporte financiero publicado por El Sol de México en febrero de 2026. Detrás de ese resultado se encuentra Eduardo Osuna Osuna, el ingeniero convertido en banquero que desde 2015 dirige la mayor institución financiera privada de México y que hoy ocupa un rol central en la movilización de capital hacia la infraestructura estratégica del país.
Para los líderes del sector inmobiliario e infraestructura en América Latina, comprender la trayectoria y las decisiones de inversión de Osuna resulta indispensable. Su perfil conecta la operación bancaria con los grandes ciclos de inversión pública y privada que definen el futuro del entorno construido en la región.
¿Quién es Eduardo Osuna Osuna y cuál es su trayectoria profesional?
Eduardo Osuna Osuna nació en 1969. Es Ingeniero Mecánico-Electricista por la Universidad La Salle y cuenta con un MBA por el IPADE, una de las escuelas de negocios más reconocidas de México. Ingresó a BBVA en 1994, cuando la institución operaba bajo la marca Bancomer, y desarrolló una carrera interna de más de dos décadas antes de asumir la Dirección General de BBVA México en 2015, según información institucional de BBVA actualizada a 2026.
Su permanencia de 32 años en la misma institución constituye un caso atípico en la banca latinoamericana, donde la rotación ejecutiva tiende a ser elevada. Esa continuidad le ha permitido acumular un conocimiento profundo de los ciclos crediticios mexicanos y construir relaciones de largo plazo con los principales desarrolladores, fondos de inversión y autoridades regulatorias del país.
Eduardo Osuna pertenece a una generación de banqueros que consolidó su experiencia durante las reformas financieras posteriores a la crisis de 1994-1995 y que hoy lidera las decisiones de asignación de capital en un entorno marcado por el nearshoring, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas logísticas globales. Su perfil combina formación técnica en ingeniería con visión financiera estratégica, una intersección poco frecuente en la alta dirección bancaria de la región.
Resultados financieros bajo su gestión: las cifras de BBVA México
El desempeño de BBVA México durante la gestión de Osuna refleja una institución que ha sabido capitalizar los ciclos de crecimiento del crédito en México. Al cierre de 2025, el banco reportó utilidades históricas con un crecimiento anual del 8.3%, de acuerdo con el reporte financiero divulgado por El Sol de México en febrero de 2026. Este resultado cobra relevancia adicional porque se produjo en un año de desaceleración económica generalizada.
BBVA México proyecta un crecimiento económico para el país de 1.2% en 2026, con sesgo al alza, condicionado a la correcta ejecución de la inversión pública contemplada en el nuevo plan de infraestructura, según las estimaciones publicadas por la propia institución. La proyección revela una postura cautelosamente optimista que vincula directamente el desempeño macroeconómico con la capacidad del gobierno de ejecutar proyectos de infraestructura de manera efectiva.
Para 2026, la institución ha anunciado una inversión masiva destinada a crédito hipotecario y crédito puente, de los cuales 40 mil millones de pesos serán específicamente para financiar la construcción de vivienda, según Real Estate Market en marzo de 2026. Esta cifra posiciona a BBVA México como uno de los principales motores del financiamiento habitacional en el país y subraya la apuesta de Osuna por el sector inmobiliario como eje de crecimiento.
¿Cómo se posiciona Eduardo Osuna frente al plan de infraestructura 2026-2030?
El contexto actual de la infraestructura mexicana presenta una paradoja que Osuna ha identificado públicamente. Por un lado, el nuevo plan de infraestructura del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca atraer inversiones masivas para alcanzar un nivel equivalente al 8% del PIB al final del sexenio, según información de la Cámara de Diputados y el Gobierno de México. Por otro lado, la inversión pública registró una severa caída del 28.4% en 2025, lo que genera una brecha significativa que debe cerrarse con participación privada e institucional.
Eduardo Osuna ha manifestado públicamente su respaldo al Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030, destacando que el sector energético y logístico tienen el mayor potencial de desarrollo. Su diagnóstico es preciso: el principal reto no radica en la falta de capital, ya que la banca y los inversionistas institucionales cuentan con los recursos, sino en la ejecución efectiva de los proyectos y la necesidad de reglas claras en los esquemas de inversión mixta.
Esta postura posiciona a Osuna como un interlocutor clave entre el sector financiero privado y el gobierno federal en un momento de redefinición de los modelos de participación público-privada en México.
El nuevo marco legal: la Ley de Infraestructura Estratégica y su impacto en el modelo bancario
La aprobación por la Cámara de Diputados, el 26 de marzo de 2026, de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar representa un cambio estructural en las reglas del juego. La legislación, turnada al Senado para su análisis, evoluciona el modelo tradicional de Asociaciones Público-Privadas (APP) hacia un esquema de inversión mixta con tres innovaciones fundamentales.
Primero, permite aumentar la proporción de recursos de las Afores destinados a infraestructura del 8-9% actual hasta un 30%, lo que liberaría un volumen significativo de capital institucional de largo plazo. Segundo, crea Vehículos de Propósito Específico (VPEs) para aislar riesgos y emitir instrumentos bursátiles. Tercero, establece que la constitución de estos vehículos no implica deuda pública, un diseño que busca mantener la disciplina fiscal mientras se moviliza inversión privada.
Para una institución como BBVA México, este nuevo marco abre oportunidades concretas de intermediación financiera. De hecho, BBVA México ya participó como intermediario colocador en la emisión de certificados bursátiles de Banobras para financiar proyectos de infraestructura estratégica del Gobierno Federal, según información institucional de BBVA publicada en marzo de 2026. Esta operación anticipa el tipo de rol que la banca privada desempeñará bajo el nuevo esquema legislativo: no solo como prestamista directo, sino como estructurador y colocador de instrumentos de deuda vinculados a infraestructura.
El modelo de liderazgo bancario aplicado a la infraestructura
La trayectoria de Eduardo Osuna ilustra un modelo de liderazgo bancario que trasciende la gestión crediticia convencional. Su enfoque integra tres dimensiones que los líderes del sector infraestructura reconocen como determinantes.
La primera es la visión de largo plazo. Con 32 años en la misma institución y 11 al frente de la dirección general, Osuna ha construido una perspectiva institucional que permite alinear los ciclos de financiamiento bancario con los horizontes de maduración de los proyectos de infraestructura, que típicamente superan los 15 años.
La segunda es la capacidad de interlocución público-privada. Su respaldo público al plan de infraestructura, combinado con su énfasis en la necesidad de reglas claras, lo posiciona como un puente entre las expectativas gubernamentales y las exigencias de rentabilidad ajustada al riesgo del capital privado.
La tercera es la diversificación estratégica del portafolio. La asignación simultánea de recursos a crédito hipotecario, financiamiento puente para vivienda y colocación de instrumentos bursátiles de infraestructura refleja una estrategia que distribuye riesgo y captura oportunidades en múltiples segmentos del entorno construido.
En los foros especializados del sector, como los organizados por GRI Institute para líderes de infraestructura en América Latina, la convergencia entre banca privada, capital institucional y marcos regulatorios renovados se ha convertido en uno de los temas centrales de discusión. El perfil de ejecutivos como Osuna representa exactamente el tipo de liderazgo que define la agenda de inversión en la región.
Perspectivas: lo que viene para BBVA México y el sector
El horizonte inmediato para Eduardo Osuna y BBVA México está marcado por la evolución legislativa de la Ley de Infraestructura Estratégica en el Senado, la materialización del plan de inversión gubernamental y la capacidad del sistema financiero para canalizar los recursos de las Afores hacia proyectos productivos.
Si la proporción de inversión de las Afores en infraestructura escala efectivamente del 8-9% hacia el techo del 30% que permite la nueva legislación, el volumen de capital disponible para proyectos de transporte, energía e infraestructura digital se multiplicaría sustancialmente. En ese escenario, la función de intermediación y estructuración que BBVA México ya ejerce, como lo demuestra su participación en la colocación de certificados bursátiles de Banobras, adquiriría una escala sin precedentes.
Para los líderes del sector inmobiliario e infraestructura que integran la comunidad de GRI Institute en América Latina, el seguimiento de estas dinámicas resulta estratégico. Las decisiones de financiamiento que tomen instituciones como BBVA México bajo la conducción de Eduardo Osuna determinarán, en buena medida, qué proyectos se construyen, en qué plazos y bajo qué condiciones en el México de la segunda mitad de la década.