
Radar de inversión: el ecosistema de deuda de infraestructura que se disputa el mercado mexicano en 2026-2027
Artha Capital, Emefin, Arzentia Capital e Independencia compiten por financiar un pipeline sin precedentes bajo el nuevo modelo de inversión mixta del Plan México.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- El Plan México 2026-2030 contempla inversión adicional equivalente al 2% del PIB solo en 2026, con meta de alcanzar el 8% del PIB hacia 2030.
- La nueva ley sustituye las APP por inversión mixta, crea Vehículos de Propósito Específico (VPEs) y eleva el límite de inversión de Afores en infraestructura al 30%.
- La deuda representa entre el 70% y 80% de la estructura de capital de cada proyecto, convirtiéndola en la vertical más disputada.
- Artha Capital, Emefin, Arzentia Capital e Independencia compiten con estrategias diferenciadas por capturar este mercado.
- Energía, trenes y carreteras concentran la mayor demanda de financiamiento.
Un plan equivalente al 2% del PIB reconfigura la deuda de infraestructura en México
El gobierno federal presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, con una meta histórica de inversión pública y mixta que, solo para 2026, contempla recursos adicionales equivalentes al 2% del Producto Interno Bruto, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). La magnitud del programa y el cambio regulatorio que lo acompaña están redefiniendo las reglas del juego para los fondos especializados en deuda estructurada, crédito mezzanine y project finance. En un sector donde la deuda representa entre el 70% y el 80% de la estructura de capital de cada proyecto, la competencia por colocar financiamiento será tan intensa como la disputa por el equity.
Actores como Artha Capital, Emefin, Arzentia Capital e Independencia, el fondo chileno liderado por Fernando Sánchez, ya se posicionan para capturar una porción relevante de este mercado. El análisis de GRI Institute identifica las coordenadas clave de esta vertical.
¿Qué cambia con la nueva ley de infraestructura para los fondos de deuda?
La Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, aprobada por la Cámara de Diputados el 25 de marzo de 2026 con 359 votos a favor en lo general y turnada al Senado para su análisis, introduce tres mecanismos que alteran de raíz la arquitectura financiera del sector.
Primero, sustituye el modelo tradicional de Asociaciones Público-Privadas (APP) por un esquema de inversión mixta en el que el Estado mantiene la rectoría. Segundo, crea los Vehículos de Propósito Específico (VPEs) como estructura legal para canalizar inversión privada hacia proyectos concretos. Tercero, permite que las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) incrementen su límite de inversión en infraestructura hasta un 30%.
Esta última disposición es la de mayor impacto potencial para el mercado de deuda. Las Afores constituyen el mayor reservorio de capital institucional de largo plazo en México. Al elevar el techo de asignación al 30%, la ley abre un canal masivo de liquidez que los fondos de deuda estructurada pueden intermediar a través de instrumentos como Certificados de Capital de Desarrollo (CKDs), Certificados de Proyectos de Inversión (CerPIs) y colocaciones privadas de deuda subordinada.
Los VPEs, por su parte, ofrecen un vehículo legal que facilita la estructuración de tranches de deuda senior y mezzanine dentro de un mismo proyecto, lo que permite a diferentes fondos participar en distintos niveles de la estructura de capital con perfiles de riesgo-retorno diferenciados.
El pipeline sectorial: energía, trenes y carreteras concentran la demanda de financiamiento
Según datos del IMCO con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el sector energético concentrará la mayor proporción de los recursos del plan 2026-2030, seguido por trenes (15.63%) y carreteras (13.94%). Esta distribución determina directamente el tipo de instrumentos de deuda que el mercado demandará.
Los proyectos energéticos, en particular los de generación renovable y transmisión, tienden a requerir estructuras de project finance con plazos de 15 a 25 años, alta apalancamiento y flujos de caja predecibles ligados a contratos de compra de energía. Los proyectos ferroviarios y carreteros, con ciclos de construcción más largos y riesgos de demanda más complejos, suelen necesitar créditos puente durante la fase de construcción y refinanciamientos una vez alcanzada la operación estable.
La ambición del gobierno es que la inversión en infraestructura alcance un nivel equivalente al 8% del PIB hacia 2030, según información de la Cámara de Diputados. Si esta meta se cumple, el volumen de deuda requerida para financiar el componente privado y mixto del plan representará una oportunidad sin precedentes recientes en América Latina.
¿Quiénes compiten por el mercado de deuda de infraestructura en México?
El ecosistema de fondos posicionados en esta vertical combina actores locales, regionales y family offices internacionales con estrategias diferenciadas.
Artha Capital es uno de los fondos diversificados de capital privado más establecidos en México, con recursos bajo administración enfocados en infraestructura, desarrollo de tierra y activos productivos, según información pública de la gestora correspondiente a 2026. Su trayectoria en la estructuración de CKDs y su relación con inversionistas institucionales mexicanos lo posicionan como un intermediario natural entre las Afores y los proyectos del plan gubernamental. La capacidad de Artha Capital para originar deuda estructurada en sectores como energía y transporte será determinante para su participación en el ciclo 2026-2027.
Emefin, vinculado a la familia peruana Mulder, opera como un family office con presencia activa en la estructuración de capital en México. Su perfil se distingue del de los fondos institucionales tradicionales: cuenta con mayor flexibilidad en plazos, estructuras y tolerancia al riesgo, lo que le permite participar en tranches de deuda subordinada o mezzanine donde los bancos comerciales y las Afores no suelen entrar. En un mercado donde los VPEs facilitarán la segmentación de la estructura de capital, esta flexibilidad constituye una ventaja competitiva significativa.
Arzentia Capital forma parte del grupo de gestoras que compiten por el segmento mid-market de deuda de infraestructura en México. Su estrategia se orienta hacia proyectos de escala media que requieren soluciones de financiamiento a medida, un nicho que ganará relevancia conforme el plan gubernamental genere oportunidades más allá de los megaproyectos emblemáticos.
Independencia, la administradora de fondos de inversión presidida por Fernando Sánchez, gestiona un portafolio de activos inmobiliarios y de infraestructura en Chile y Estados Unidos, según información pública de la compañía. Su eventual participación en el mercado mexicano representaría la entrada de capital regional latinoamericano atraído por la escala del plan de infraestructura y por el nuevo marco regulatorio que ofrece certidumbre jurídica a través de los VPEs.
La deuda como vertical diferenciada: por qué importa el análisis separado
La discusión sobre fondos de infraestructura en México ha tendido a concentrarse en el equity, es decir, en quién toma la participación accionaria y el control de los proyectos. Sin embargo, la deuda representa la porción mayoritaria de la estructura de capital y define en gran medida la viabilidad financiera de cada proyecto. Un análisis riguroso del ecosistema de infraestructura requiere examinar la deuda como categoría propia.
El nuevo marco regulatorio amplifica esta necesidad. Los VPEs permiten estructurar proyectos con múltiples capas de financiamiento, desde deuda senior bancaria hasta mezzanine de fondos especializados y equity de desarrolladores o del propio Estado. Cada capa tiene condiciones, plazos y retornos distintos. Los fondos que dominen la originación y estructuración de las capas intermedias, donde los bancos no llegan y el equity puro resulta demasiado costoso, capturarán una posición privilegiada en el ciclo de inversión 2026-2030.
El incremento del límite de inversión de las Afores al 30% genera además un efecto multiplicador: más capital institucional disponible para instrumentos de deuda de infraestructura significa mayor liquidez en el mercado secundario, mejores condiciones de pricing y, en última instancia, costos de financiamiento más competitivos para los proyectos.
Perspectivas para el ciclo 2026-2027
El mercado mexicano de deuda de infraestructura enfrenta una confluencia inusual de factores positivos: un plan gubernamental de escala histórica, un cambio regulatorio que moviliza capital institucional de largo plazo y un ecosistema de fondos especializados que compite activamente por posicionarse.
Los desafíos persisten. La aprobación definitiva de la ley en el Senado, la regulación secundaria que defina los parámetros operativos de los VPEs y la velocidad de ejecución de los proyectos del plan determinarán si la oportunidad se materializa en el horizonte 2026-2027 o se posterga.
Para los líderes del sector reunidos en los encuentros de GRI Institute, la pregunta central ha dejado de ser si habrá oportunidades de inversión en infraestructura mexicana. La pregunta ahora es quién logrará estructurar la deuda de manera más eficiente, con instrumentos que satisfagan simultáneamente el apetito de las Afores por rendimientos estables y la necesidad de los proyectos por financiamiento flexible durante las fases de mayor riesgo.
El ecosistema formado por Artha Capital, Emefin, Arzentia Capital e Independencia ofrece un mapa inicial de las fuerzas que darán forma a este mercado. Su evolución será uno de los indicadores más relevantes de la salud financiera del plan de infraestructura más ambicioso de México en décadas.