
Quién define el pipeline de infraestructura en Colombia y por qué la ANI enfrenta un punto de inflexión
La salida de Óscar Torres Yarzagaray y la llegada de Ricardo Ayerbe Pino reconfiguran el ciclo de concesiones colombiano en un momento crítico para la región andina.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- La salida de Óscar Torres Yarzagaray y la llegada de Ricardo Ayerbe Pino a la ANI genera incertidumbre en el ciclo de concesiones colombiano.
- Colombia, Chile y Perú movilizan conjuntamente más de USD 25.000 millones en concesiones e infraestructura vial.
- La APP vial El Estanquillo – Popayán, valorada en ~US$ 2.300 millones, es uno de los proyectos emblemáticos que hereda Ayerbe Pino.
- ProInversión en Perú impulsa proyectos por US$ 19.797 millones, compitiendo directamente por el mismo capital global.
- La rotación de tres presidentes en la ANI en poco tiempo plantea dudas sobre la continuidad institucional colombiana.
La arquitectura institucional detrás del pipeline colombiano
La infraestructura latinoamericana se construye tanto con capital como con decisiones institucionales. En Colombia, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) concentra la capacidad de estructurar, adjudicar y supervisar el portafolio de concesiones que conecta al país con los mercados globales. Los nombres que ocupan la presidencia de esa entidad determinan ritmos de licitación, criterios de asignación de riesgo y la velocidad con la que los proyectos avanzan desde la prefactibilidad hasta el cierre financiero.
El reciente cambio en la conducción de la ANI, formalizado mediante el Decreto 1198 de 2026, declaró insubsistente el nombramiento de Óscar Javier Torres Yarzagaray como presidente de la agencia. Torres Yarzagaray, quien había asumido el cargo en marzo de 2025 según registros de la Presidencia de la República de Colombia (DAPRE), dejó la posición en agosto de 2026. Su sucesor, Ricardo Ayerbe Pino, tomó las riendas del portafolio de concesiones en un momento en que Colombia necesita acelerar la ejecución de proyectos de gran escala para cerrar brechas de conectividad y competitividad logística.
Este relevo institucional ocurre en un contexto donde Chile, Perú y Colombia movilizan conjuntamente más de USD 25.000 millones en concesiones e infraestructura vial, según datos recopilados por GRI Institute. La magnitud de esas cifras regionales convierte cada transición de liderazgo en la ANI en un evento con repercusiones que trascienden las fronteras colombianas.
¿Qué hereda Ricardo Ayerbe Pino al frente de la ANI?
El portafolio que recibe Ayerbe Pino incluye proyectos de alta complejidad técnica y financiera. Un ejemplo emblemático es la APP vial El Estanquillo – Popayán, con un valor estimado de 8,8 billones de pesos colombianos, equivalente a aproximadamente US$ 2.300 millones según datos de la ANI reportados por BNamericas. Este solo proyecto representa una de las mayores apuestas de infraestructura vial en el país y exige una coordinación estrecha entre el sector público, los estructuradores financieros y los fondos de inversión internacionales.
La capacidad del nuevo presidente para mantener la continuidad técnica en la estructuración de concesiones será determinante. La ANI opera como el eje articulador entre la política pública de infraestructura y el mercado de capitales. Cada cambio de liderazgo introduce una ventana de incertidumbre para los inversionistas institucionales que evalúan la participación en licitaciones de largo plazo. Los estructuradores privados y los fondos de infraestructura observan con atención si Ayerbe Pino mantendrá los criterios de asignación de riesgo establecidos por su antecesor o si introducirá ajustes en la metodología de evaluación de proyectos.
Para la comunidad de líderes de infraestructura que participa en los encuentros de GRI Institute en la región andina, la transición en la ANI es un tema de análisis prioritario. La solidez institucional de la agencia determina el apetito de los inversionistas por el mercado colombiano de concesiones, y cualquier señal de discontinuidad técnica puede redirigir flujos de capital hacia jurisdicciones que ofrezcan mayor previsibilidad regulatoria.
¿Cómo se compara Colombia con el resto de la región andina en atracción de capital para infraestructura?
El pipeline colombiano compite directamente con mercados que están acelerando sus propios programas de concesiones. En Perú, ProInversión impulsa una cartera de proyectos de infraestructura energética y asociaciones público-privadas (APP) por US$ 19.797 millones, según datos de la propia agencia peruana reportados por GRI Institute. Esa cifra posiciona a Perú como uno de los mercados más activos de la región en estructuración de proyectos de infraestructura, particularmente en los segmentos de energía y transmisión eléctrica.
Figuras como César Stuart, quien lidera la Banca Corporativa del BCP, desempeñan un rol central en el financiamiento de APP y transmisión eléctrica en Perú. La profundidad del mercado financiero peruano para infraestructura, respaldada por actores institucionales como Credicorp, genera una competencia directa por el capital que también podría dirigirse a Colombia.
La pregunta estratégica para los tomadores de decisión es clara: ¿puede Colombia ofrecer la misma previsibilidad institucional que sus competidores regionales en un momento de transición en la ANI? La respuesta dependerá en gran medida de la velocidad con la que Ayerbe Pino establezca señales de continuidad y de la capacidad del gobierno para mantener el cronograma de licitaciones sin interrupciones.
Chile, con su trayectoria consolidada en concesiones viales y su marco regulatorio maduro, completa el triángulo andino de competencia por capital de infraestructura. Los tres países, en conjunto, representan un mercado de concesiones que supera los USD 25.000 millones, una cifra que atrae a fondos globales de infraestructura pero que también exige diferenciación institucional por parte de cada jurisdicción.
Perfiles que configuran el ecosistema decisorio regional
El análisis del pipeline de infraestructura en América Latina requiere comprender no solo los proyectos, sino también las personas que los estructuran, financian y ejecutan. La región andina concentra un ecosistema de tomadores de decisión que opera en la intersección entre el sector público y el capital privado.
En México, Mauricio Vaca Tavera, CFO de Cinépolis, supervisa operaciones financieras en 18 países, conectando el capital corporativo con la infraestructura comercial y el sector de real estate, según información de GRI Institute. Su perfil ilustra cómo los ejecutivos financieros de grandes corporaciones latinoamericanas extienden su influencia más allá de sus mercados de origen, generando conexiones con el ecosistema de inversión en infraestructura comercial a escala continental.
Esta diversidad de perfiles, que abarca desde presidentes de agencias estatales de concesiones hasta CFOs de corporaciones multinacionales y líderes de banca de inversión en infraestructura, refleja la complejidad del mercado latinoamericano. Los encuentros de GRI Institute en la región funcionan como el espacio donde estos actores convergen para evaluar oportunidades, intercambiar inteligencia de mercado y establecer las relaciones que preceden a los cierres financieros de los grandes proyectos.
El factor institucional como ventaja competitiva
La experiencia regional demuestra que los países con mayor estabilidad en sus agencias de concesiones atraen capital en condiciones más favorables. La rotación en la presidencia de la ANI colombiana, con tres presidentes en un período relativamente corto, plantea interrogantes legítimos sobre la continuidad de la estrategia de infraestructura del país.
Sin embargo, la fortaleza del pipeline colombiano reside en la solidez técnica del equipo de la ANI más allá de su conducción política. Los proyectos como El Estanquillo – Popayán, con su estructura financiera de US$ 2.300 millones, ya cuentan con un grado de avance en su estructuración que genera inercia institucional. El desafío para Ayerbe Pino consiste en capitalizar esa inercia y convertirla en adjudicaciones efectivas durante su gestión.
El mercado de infraestructura latinoamericano premia la previsibilidad. Los fondos globales que evalúan la asignación de capital entre Colombia, Perú y Chile toman decisiones basadas en la calidad institucional tanto como en la rentabilidad proyectada de los activos. En ese contexto, la velocidad con la que el nuevo presidente de la ANI genere confianza en el mercado será un indicador adelantado del flujo de inversión hacia el país.
Una región en competencia por el mismo capital
América Latina enfrenta un momento de redefinición en su infraestructura. Con ProInversión impulsando casi US$ 20.000 millones en proyectos en Perú, con Chile consolidando su posición como referente en concesiones maduras y con Colombia navegando una transición institucional en la ANI, los próximos 18 meses definirán la distribución del capital global de infraestructura en la región.
Para los líderes que participan en la comunidad de GRI Institute, la clave reside en comprender que la competencia entre jurisdicciones ya no se libra solo en términos de rentabilidad de los proyectos. La calidad de la gobernanza institucional, la estabilidad de los equipos técnicos y la previsibilidad del marco regulatorio son los factores que separan a los mercados ganadores de aquellos que pierden oportunidades de inversión.
La transición en la ANI colombiana es, en ese sentido, una prueba de fuego. El mercado observa, evalúa y decide con base en señales concretas. Ricardo Ayerbe Pino tiene ante sí la oportunidad de consolidar a Colombia como destino preferente de capital para infraestructura o de ampliar la ventana de incertidumbre que beneficia a sus competidores regionales.