Alejandro Ginevra y el capital argentino que redefine el pipeline de infraestructura en América Latina

Desarrolladores como GNV Group y actores como Urbanova trazan una nueva ruta entre real estate corporativo y grandes obras de infraestructura regional.

21 de marzo de 2026Infraestructura
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El artículo analiza cómo desarrolladores argentinos, liderados por figuras como Alejandro Ginevra (GNV Group), transfieren su expertise en real estate de gran escala hacia el pipeline de infraestructura latinoamericano. La volatilidad macroeconómica argentina impulsa una diversificación geográfica que encuentra oportunidades concretas en Chile, Colombia, México y Perú. La convergencia entre desarrollo urbano e infraestructura se evidencia en competencias compartidas: gestión de suelo, financiamiento estructurado y coordinación público-privada. El BID advierte que la falta de inversión costará 15 puntos de crecimiento regional, lo que abre una ventana estratégica para el capital argentino.

Puntos Clave

  • Desarrolladores argentinos como GNV Group migran del real estate hacia infraestructura regional, aprovechando competencias transferibles en gestión de concesiones y financiamiento estructurado.
  • La brecha de infraestructura en América Latina podría costar 15 puntos de crecimiento económico en una década, según el BID.
  • Chile, Colombia, México y Perú concentran las mayores oportunidades: 15 concesiones estratégicas en Chile, financiamiento récord en Colombia y capital privado como 86% de la inversión en México.
  • La infraestructura digital (data centers, fibra óptica) emerge como extensión natural del expertise inmobiliario.
  • El desafío es pasar de diversificación defensiva a posicionamiento estratégico deliberado.

El desarrollador argentino como arquetipo de expansión regional

La trayectoria de Alejandro Ginevra, presidente de GNV Group, condensa una tendencia más amplia que atraviesa el mercado inmobiliario y de infraestructura latinoamericano: la migración de capital y expertise desde el real estate hacia el pipeline de grandes obras que demandan México, Colombia, Chile y Perú. Ginevra lidera la expansión regional de su desarrolladora hacia mercados latinoamericanos, diversificando el riesgo país con proyectos como SLS Punta del Este en Uruguay, según reportó Forbes Argentina en enero de 2026. Esa diversificación geográfica, motivada por la volatilidad macroeconómica argentina, convierte a ejecutivos como Ginevra en bisagras entre el desarrollo urbano de usos mixtos y la infraestructura dura que los gobiernos de la región necesitan con urgencia.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha advertido que la falta de inversión en nueva infraestructura, en sectores como energía, transporte, telecomunicaciones y agua, costaría a los países de América Latina aproximadamente 15 puntos porcentuales de crecimiento económico en los próximos diez años. Esa brecha define el terreno donde convergen desarrolladores privados, fondos institucionales y gobiernos con carteras de concesiones abiertas. El capital argentino, forjado en ciclos de crisis y adaptación, encuentra en esa convergencia un espacio natural de posicionamiento.

La pregunta central ya no es si los desarrolladores argentinos participarán del pipeline regional, sino bajo qué modelo de asociación, en qué segmentos y con qué socios locales lo harán.

¿Por qué el expertise en real estate urbano se convierte en ventaja competitiva para infraestructura?

La frontera entre desarrollo inmobiliario e infraestructura se ha vuelto porosa. Los proyectos de usos mixtos, que combinan residencial, comercial, corporativo y logístico en un mismo masterplan, exigen competencias de gestión de concesiones, financiamiento estructurado y coordinación con autoridades públicas que son idénticas a las requeridas por obras de transporte o energía. Alejandro Ginevra y GNV Group han construido su reputación precisamente en esa intersección: proyectos de gran escala que transforman el tejido urbano y que requieren horizontes de inversión largos, tolerancia a la complejidad regulatoria y capacidad de articulación con múltiples stakeholders.

Esa competencia resulta transferible a mercados donde la infraestructura se desarrolla cada vez más mediante asociaciones público-privadas. Chile ofrece un caso ilustrativo. La cartera de concesiones 2025-2026 del Ministerio de Obras Públicas incluye 15 proyectos estratégicos que abarcan conectividad, movilidad y aeropuertos, según datos oficiales del MOP. Para un desarrollador con experiencia en proyectos urbanos complejos, esos pliegos representan un terreno conocido: plazos largos, retornos estables y una institucionalidad predecible.

En paralelo, el Plan de Acción de Hidrógeno Verde 2024-2030 de Chile, actualmente en implementación, contempla medidas como procesos preferentes de asignación de terrenos fiscales para impulsar proyectos de infraestructura energética. Ese tipo de incentivo atrae a actores que dominan la gestión de suelo, una capacidad central en el mundo del real estate que se vuelve estratégica cuando se aplica a infraestructura energética.

La experiencia en estrategia urbana, entendida como la planificación integral de proyectos que articulan densidad, conectividad y sostenibilidad, constituye un diferenciador competitivo genuino para quienes buscan participar en concesiones de infraestructura.

¿Qué mercados ofrecen las condiciones más favorables para el capital argentino en infraestructura?

Cuatro mercados concentran las mayores oportunidades para desarrolladores argentinos que buscan posicionarse en infraestructura latinoamericana, cada uno con dinámicas propias.

México cerró el cuarto trimestre de 2025 con una inversión total equivalente al 22,9% del PIB, donde la inversión privada representó el 86% del total, según datos de México, ¿cómo vamos? Esa proporción revela un ecosistema donde el capital privado lleva el peso del ciclo inversor, lo que genera espacio para actores extranjeros con capacidad de ejecución probada. La demanda de infraestructura logística, energética y de conectividad vinculada al nearshoring amplifica esa ventana.

Colombia consolidó su posición como destino de inversión en infraestructura durante 2025. La Financiera de Desarrollo Nacional alcanzó compromisos de financiación récord para proyectos de transporte, energía y movilidad urbana, superando su meta inicial en un 5,6%, según reportó Valora Analitik en marzo de 2026. La existencia de un vehículo de financiamiento dedicado como la FDN reduce barreras de entrada para desarrolladores extranjeros que buscan cofinanciar proyectos. Adicionalmente, la iniciativa de la Unidad de Regulación Financiera para ampliar el universo de activos admisibles como garantías en operaciones del mercado de capitales podría dinamizar aún más el flujo de inversión hacia infraestructura.

Chile mantiene su posición como el mercado con mayor madurez institucional para concesiones. Los 15 proyectos estratégicos del MOP, combinados con los incentivos del Plan de Hidrógeno Verde, configuran un pipeline diversificado que abarca desde infraestructura vial hasta energía limpia.

Perú presenta un perfil diferente pero complementario. Urbanova, la desarrolladora peruana enfocada en estrategia urbana y usos mixtos, obtuvo la primera certificación Fitwel en el país para su edificio Torre del Parque II, según Corresponsables. Ese hito marca la consolidación de estándares internacionales de infraestructura corporativa sostenible en el mercado peruano, un terreno donde el expertise argentino en proyectos de escala puede encontrar sinergias naturales con actores locales.

Para los desarrolladores argentinos, la clave reside en identificar socios locales que aporten conocimiento regulatorio y relaciones institucionales, mientras ellos contribuyen con capacidad de estructuración financiera y gestión de proyectos complejos.

La infraestructura digital como nuevo frente de expansión

Más allá de la infraestructura tradicional de transporte y energía, la infraestructura digital emerge como un segmento de alto crecimiento donde el capital argentino tiene margen de participación. Según Cirion Technologies, el crecimiento de la nube en América Latina impulsará fuertemente la necesidad de redes de fibra óptica y centros de datos hacia 2030. Los data centers, en particular, comparten características con el desarrollo inmobiliario de gran escala: requieren terrenos estratégicamente ubicados, acceso a energía confiable, gestión de permisos y construcción especializada.

Para un grupo como GNV, que domina la adquisición y desarrollo de suelo urbano, los centros de datos representan una extensión lógica de sus competencias hacia un sector con demanda estructural creciente.

El pipeline de infraestructura digital en la región es uno de los segmentos donde la convergencia entre real estate y obra pública resulta más evidente y donde los desarrolladores con visión regional pueden capturar valor significativo.

El rol del ecosistema GRI en la articulación de oportunidades

La conexión entre desarrolladores argentinos y oportunidades de infraestructura en América Latina no ocurre en el vacío. Los encuentros del GRI Institute han funcionado como plataforma donde actores como Alejandro Ginevra interactúan con fondos de inversión, autoridades públicas y operadores de concesiones de toda la región. Los paneles sobre estrategia urbana y mercados de infraestructura que organiza el GRI Institute permiten que perfiles de real estate y de infraestructura compartan mesa, generando las condiciones para alianzas que de otro modo no se materializarían.

La investigación y los encuentros del GRI Institute documentan con frecuencia esta tendencia de convergencia entre capital inmobiliario y pipeline de infraestructura, un fenómeno que se intensificará a medida que los gobiernos de la región amplíen sus programas de concesiones y los desarrolladores busquen diversificación geográfica.

Un posicionamiento que apenas comienza

Alejandro Ginevra y GNV Group representan un arquetipo, no un caso aislado. Detrás de ellos hay una generación de desarrolladores argentinos que entiende que la escala regional es condición de supervivencia y que la infraestructura ofrece retornos más estables que el ciclo inmobiliario puro. Los mercados de Chile, Colombia, México y Perú presentan carteras de proyectos abiertas, marcos regulatorios en evolución y una necesidad estructural de capital y expertise que el talento argentino puede cubrir.

La ventana de oportunidad está definida por datos concretos: 15 concesiones estratégicas en Chile, financiamiento récord de la FDN en Colombia, inversión privada como motor del 86% de la formación bruta de capital en México y estándares de sostenibilidad que se consolidan en Perú. El desafío para los desarrolladores argentinos consiste en pasar de la diversificación defensiva, motivada por el riesgo país, a un posicionamiento estratégico deliberado en el pipeline de infraestructura latinoamericana.

Quienes logren esa transición no solo protegerán su capital, sino que participarán de la transformación física de una región que necesita invertir para crecer.

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