Ventajas competitivas de Costa Rica y Panamá en el real estate de Centroamérica

La logística estratégica, el cluster médico y el turismo premium son fortalezas de la región

2 de marzo de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:Paulo Alfaro

Puntos Clave

  • En Costa Rica, la recuperación gradual de la ocupación en oficinas, sumada a la desaceleración en la entrega de nueva oferta, podría dar paso a un ciclo expansivo entre 2026 y 2027, mientras que el clúster de dispositivos médicos continúa impulsando la demanda de activos industriales especializados.
  • El atractivo de Panamá está respaldado por la influencia del Canal de Panamá, la dolarización de su economía y su estabilidad macroeconómica, factores que sostienen oportunidades claras en los segmentos logístico y residencial.

El mercado inmobiliario de Centroamérica atraviesa un proceso de reconfiguración, marcado por la resiliencia empresarial, una mayor selectividad del capital y nuevas tesis de inversión. La recuperación de los activos de oficinas, la logística impulsada por el Canal de Panamá, la expansión del clúster médico en Costa Rica y el avance de la hotelería de lujo dibujan un escenario más sofisticado y segmentado en la región.

Costa Rica: oficinas en recuperación gradual y posible efecto de escasez

En Costa Rica, Improsa SAFI administra tres fondos inmobiliarios que suman aproximadamente US$ 700 millones en activos y cerca de 800.000 m² construidos. El portafolio está compuesto mayoritariamente por oficinas (70%).

Según explica el director general Jaime Ubilla Carro, “la marea cambió” hacia finales de 2023 e inicios de 2024. Empresas internacionales, especialmente del sector tecnológico y de servicios globales instaladas en el país, comenzaron a migrar del home office total hacia esquemas híbridos con mayor presencialidad -primero en formatos 2-3, luego 3-2 y, más recientemente, incluso 4-1, acercándose al patrón prepandemia.

Este movimiento ya se traduce en un aumento sostenido de la ocupación. Al mismo tiempo, la fuerte desaceleración en la construcción de nuevos edificios de oficinas -como resultado de tasas de interés elevadas, mayores costos y exigencias más estrictas de capital por parte de los bancos- redujo la oferta futura. Para Ubilla, esta combinación podría generar un efecto de expansión más acelerado entre 2026 y 2027, beneficiando a los propietarios ya posicionados.

El peso del clúster médico

Más allá de las oficinas, Ubilla destaca la fortaleza del segmento industrial vinculado al clúster de dispositivos médicos de Costa Rica, uno de los más relevantes a nivel mundial. A diferencia de las bodegas logísticas tradicionales, se trata de activos altamente tecnificados, con salas limpias, laboratorios e infraestructura compatible con exigencias regulatorias internacionales.

Este nicho ha atraído inversiones significativas y consolidado al país como un polo estratégico para la manufactura de alta complejidad, ampliando la demanda por inmuebles industriales especializados.

Panamá: logística, dolarización y capital internacional

Si Costa Rica sobresale por la industria médica y el turismo, Panamá consolida su posición como hub logístico y financiero regional. Para Eduardo Caballero, CEO de Norfolk, la ubicación estratégica y las recientes inversiones en el Canal de Panamá impulsarán aún más el desarrollo del entorno logístico en los próximos años.

Caballero identifica el segmento logístico como una de las tesis más claras para el próximo quinquenio, junto con oportunidades en el sector residencial -tanto para atender la migración como la demanda de segunda vivienda.

Asimismo, subraya que la dolarización y la estabilidad macroeconómica convierten a Panamá en un destino de “refugio” para el capital regional e internacional. Los programas de residencia por inversión y la llegada de extranjeros en busca de seguridad patrimonial respaldan el desempeño del mercado, especialmente en activos residenciales y de alto nivel.

Turismo y hotelería de experiencia

El turismo se consolida como un vector común en distintos países de Centroamérica. En Costa Rica, políticas de Estado que trascienden los ciclos electorales han fortalecido tanto el régimen de zonas francas como el sector turístico, generando un entorno propicio para inversiones de gran escala.

Ubilla destaca la apertura de hoteles orientados a un público de alto poder adquisitivo en regiones paradisíacas del Pacífico norte. Caballero complementa señalando el auge de una “nueva hotelería”, centrada en la experiencia, con hoteles boutique y desarrollos de lujo extremo que han logrado tarifas elevadas y sólidos niveles de desempeño.

Esta tendencia también se observa en otros mercados de la región, reforzando el papel del turismo como componente estructural del sector inmobiliario centroamericano.

Crédito, energía y visión regional integrada

Desde la perspectiva financiera, Rodolfo Trejos, vicepresidente corporativo de Banca de Empresas de BAC Latam, señala que la entidad opera de forma integrada en seis países de Centroamérica, evaluando riesgos y oportunidades con una visión regional, pero respetando las particularidades políticas y económicas de cada mercado.

Según Trejos, pese a las oscilaciones políticas y económicas propias de la región, el empresario inmobiliario centroamericano ha demostrado resiliencia y continuidad en sus inversiones, lo que sostiene la confianza del sistema bancario.

También destaca el crecimiento de las inversiones en generación de energía limpia, solar y eólica, especialmente en Guatemala, Honduras y Costa Rica, sentando las bases para la futura expansión de data centers, aún incipientes en la región, pero altamente dependientes de una oferta energética robusta.

Una región más selectiva y estratégica

En conjunto, estas perspectivas muestran una Centroamérica menos homogénea y más estratégica. La logística en torno al Canal de Panamá, la industria médica de alta complejidad en Costa Rica, el turismo de lujo y la segunda vivienda, junto con la recuperación gradual de las oficinas, configuran un mosaico de oportunidades.

Si el capital hoy es más selectivo y atento al riesgo, los fundamentos estructurales, como ubicación geográfica privilegiada, estabilidad relativa en mercados clave, políticas públicas consolidadas y resiliencia empresarial, mantienen a la región en el radar de los inversionistas.

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