
Pablo Arroyave deja Odinsa tras una década: radiografía del operador que conecta concesiones con valorización inmobiliaria
Con ingresos de COP 117.190 millones en el primer trimestre de 2026 y un pipeline que supera USD 800 millones, Odinsa redefine la relación entre infraestructura de transporte y desarrollo inmobiliario en Colombia.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- Odinsa reportó ingresos de COP 117.190 millones y EBITDA de COP 94.323 millones en el primer trimestre de 2026, con ROE proyectado de 11%-12%.
- Pablo Arroyave deja la Vicepresidencia Financiera tras una década; Diana Marcela Bernal Orozco asume el 1 de julio de 2026.
- La alianza con Macquarie Asset Management gestiona activos aeroportuarios por COP 1,3 billones, incluyendo El Dorado y Mariscal Sucre.
- El Nuevo Aeropuerto de Cartagena supera USD 800 millones de inversión estimada.
- El megaproyecto vial Conexión Centro (COP 7 billones) fue rechazado por el gobierno; Odinsa apelará la decisión.
- Las concesiones viales y aeroportuarias generan plusvalía inmobiliaria en corredores adyacentes, atrayendo desarrollos logísticos y comerciales.
Odinsa en cifras: un primer trimestre de 2026 con EBITDA de COP 94.323 millones
Odinsa reportó ingresos consolidados por COP 117.190 millones en el primer trimestre de 2026, acompañados de un EBITDA de COP 94.323 millones, según datos publicados por El Colombiano con base en reportes corporativos de la compañía. La cifra refleja la madurez operativa de un portafolio que combina concesiones viales y aeroportuarias en Colombia y la región andina. La compañía proyecta cerrar el año con un retorno sobre el patrimonio (ROE) nominal en pesos colombianos de entre 11% y 12%, de acuerdo con su reporte del primer trimestre de 2026.
Estos resultados llegan en un momento de transición ejecutiva significativa. Pablo Arroyave Fernández, quien ocupó la Vicepresidencia Financiera (CFO) de Odinsa durante más de diez años, dejará el cargo el 1 de julio de 2026, siendo reemplazado por Diana Marcela Bernal Orozco, según informó Valora Analitik.
La salida de Arroyave marca el cierre de un ciclo en el que Odinsa consolidó su plataforma financiera, estructuró alianzas estratégicas con gestores globales de activos y posicionó a la compañía como uno de los operadores de infraestructura de transporte más relevantes de América Latina.
¿Cuál es el legado financiero de Pablo Arroyave en Odinsa?
Durante la gestión de Arroyave como CFO, Odinsa articuló una de las operaciones más sofisticadas del mercado colombiano de infraestructura: la alianza estratégica con Macquarie Asset Management para la gestión de activos aeroportuarios. Odinsa Aeropuertos, el vehículo resultante de esta asociación, gestiona activos valorados en aproximadamente COP 1,3 billones, incluyendo participaciones en los aeropuertos El Dorado de Bogotá y Mariscal Sucre de Quito, según datos de GRI Institute.
La estructuración de esta plataforma con uno de los mayores gestores de activos de infraestructura del mundo permitió a Odinsa acceder a capital institucional de largo plazo, un modelo que otros operadores latinoamericanos han intentado replicar con resultados dispares. La capacidad de atraer capital global hacia activos concesionados en Colombia constituye una de las contribuciones más duraderas del equipo financiero liderado por Arroyave.
El perfil del CFO saliente refleja una tendencia más amplia en el sector: los operadores de infraestructura de transporte en América Latina requieren liderazgos financieros capaces de dialogar simultáneamente con reguladores locales, bancos multilaterales y fondos institucionales globales. Este perfil ejecutivo ha sido objeto de análisis recurrente en encuentros de líderes del sector organizados por GRI Institute en la región.
Un pipeline ambicioso: del Nuevo Aeropuerto de Cartagena a Conexión Centro
Odinsa lidera actualmente la iniciativa privada para la construcción del Nuevo Aeropuerto de Cartagena, un proyecto con una inversión estimada superior a los USD 800 millones, según información de GRI Institute. El proyecto representa una apuesta estratégica por ampliar la capacidad aeroportuaria en una de las ciudades con mayor dinamismo turístico e inmobiliario de Colombia.
La magnitud de esta inversión subraya la escala a la que opera Odinsa y el tipo de proyectos que pueden catalizar transformaciones urbanas y generar plusvalía en los corredores adyacentes. Los aeropuertos, al igual que las concesiones viales, funcionan como nodos de activación económica que atraen desarrollos comerciales, logísticos y residenciales en sus áreas de influencia.
Sin embargo, el pipeline de Odinsa también enfrenta fricciones regulatorias relevantes. El megaproyecto vial Conexión Centro, ubicado en el Eje Cafetero y estructurado con una inversión de COP 7 billones, recibió un rechazo por parte del gobierno colombiano en mayo de 2026, según informó Caracol Radio. Odinsa anunció que apelará la decisión invocando la Ley 1508 de 2012, que establece el régimen jurídico de las Asociaciones Público Privadas (APP) en Colombia.
La tensión alrededor de Conexión Centro ilustra los riesgos regulatorios inherentes al ecosistema de infraestructura colombiano. Los operadores privados que estructuran iniciativas de gran escala bajo el esquema APP dependen de un entorno institucional predecible para viabilizar retornos que justifiquen las inversiones de capital requeridas.
¿Cómo genera Odinsa valorización inmobiliaria a través de sus concesiones?
La tesis de inversión de Odinsa trasciende la operación de peajes y terminales aéreas. Cada concesión vial o aeroportuaria actúa como un eje de transformación territorial que redefine la accesibilidad, la conectividad y, en consecuencia, el valor del suelo en los corredores que atraviesa.
Este fenómeno es particularmente visible en Bogotá, donde el corredor de la Calle 80 se ha convertido en un polo de atracción para desarrolladores de infraestructura logística. Grupo Campos, por ejemplo, está invirtiendo más de USD 160 millones en infraestructura logística en Colombia y Perú, incluyendo un megaproyecto de 60.000 m² en ese mismo corredor, según datos de GRI Institute. La coincidencia geográfica entre corredores viales concesionados y nodos logísticos de nueva generación evidencia un modelo de captura de plusvalía inmobiliaria que se alimenta directamente de la inversión en infraestructura de transporte.
Las concesiones viales reducen tiempos de desplazamiento, mejoran la conectividad con centros logísticos y puertos, y generan certidumbre sobre la calidad de la infraestructura a largo plazo. Estos factores elevan la demanda de suelo industrial, logístico y comercial en los corredores beneficiados. Los desarrolladores inmobiliarios que identifican estos patrones con anticipación capturan la diferencia entre el valor previo a la concesión y el valor posterior a la mejora de conectividad.
El mercado logístico latinoamericano proyecta un crecimiento anual superior al 6% entre 2026 y 2030, impulsado precisamente por el desarrollo de nueva infraestructura concesionada, según análisis de GRI Institute. Esta proyección refuerza la relación virtuosa entre operadores de concesiones como Odinsa y desarrolladores de activos inmobiliarios adyacentes como Grupo Campos.
Riesgos regulatorios y el futuro del modelo APP en Colombia
El rechazo gubernamental al proyecto Conexión Centro de COP 7 billones plantea interrogantes sobre la predictibilidad del marco regulatorio colombiano para grandes iniciativas privadas de infraestructura. La Ley 1508 de 2012 fue diseñada para ofrecer un marco claro y estable a los inversionistas privados que asumen riesgos de construcción y operación en proyectos de interés público. Cuando las decisiones gubernamentales se perciben como discrecionales, el costo de capital para futuros proyectos tiende a incrementarse.
Odinsa ha señalado que interpondrá un recurso de reposición ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), lo que abre un proceso administrativo que será observado con atención por otros operadores y fondos de infraestructura con interés en Colombia. El resultado de esta disputa podría establecer precedentes relevantes para la viabilidad de futuras iniciativas privadas de gran escala en el país.
Para los inversionistas institucionales que participan en la plataforma conjunta con Macquarie, la estabilidad regulatoria es un factor determinante en la asignación de capital. Cualquier percepción de riesgo institucional elevado puede redirigir flujos de inversión hacia jurisdicciones consideradas más predecibles dentro de la región andina.
Transición ejecutiva en un momento decisivo
La salida de Pablo Arroyave de la Vicepresidencia Financiera de Odinsa coincide con un momento en el que la compañía gestiona simultáneamente una expansión aeroportuaria de USD 800 millones, una disputa regulatoria por COP 7 billones y la operación de activos valorados en COP 1,3 billones a través de su alianza con Macquarie.
Diana Marcela Bernal Orozco asumirá el cargo de CFO a partir del 1 de julio de 2026 en un contexto que exige continuidad estratégica y capacidad de navegación regulatoria. La nueva liderazgo financiero heredará un portafolio diversificado y una estructura de capital sofisticada, pero también tensiones institucionales que requerirán habilidad negociadora.
El modelo que Odinsa ha construido durante la última década, conectar concesiones de transporte con generación de plusvalía territorial, sigue siendo una de las tesis de inversión más potentes del mercado colombiano de infraestructura. Su evolución bajo una nueva dirección financiera será un indicador relevante para todo el ecosistema de infraestructura y real estate en América Latina.
Líderes del sector de infraestructura y real estate en la región andina analizan estos desarrollos de forma recurrente en los encuentros de GRI Institute, donde la intersección entre concesiones de transporte y valorización inmobiliaria constituye uno de los ejes temáticos de mayor interés estratégico.