La infraestructura notarial en México es el cuello de botella que el capital inmobiliario institucional aún no puede medir

Sin rankings públicos de volumen ni tiempos de escrituración por notaría, los inversionistas cross-border operan a ciegas en el mercado más grande de América Latina.

14 de mayo de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El sistema notarial mexicano opera sin transparencia cuantitativa: no existen rankings públicos de volumen transaccional ni métricas de tiempos de escrituración por notaría, lo que obliga a fondos cross-border y Fibras a depender de relaciones privadas en lugar de inteligencia de mercado estructurada. Esta opacidad constituye una barrera competitiva frente a otras jurisdicciones latinoamericanas. El artículo plantea que transformar la infraestructura notarial en ventaja competitiva requiere transparencia de datos, estandarización comparativa regional e integración tecnológica, especialmente ante la creciente demanda generada por el nearshoring.

Puntos Clave

  • No existen rankings públicos ni métricas comparativas de desempeño de notarías en México, lo que impide a inversionistas institucionales evaluar tiempos y eficiencia de escrituración.
  • Aproximadamente el 85% del costo notarial en CDMX corresponde a impuestos y derechos, no a honorarios del notario.
  • La opacidad genera tres distorsiones: concentración invisible de operaciones, imposibilidad de benchmarking regional y asimetría de información entre operadores locales e internacionales.
  • La eficiencia notarial se consolida como factor de decisión de inversión tan relevante como el rendimiento esperado del activo.

Un vacío de datos que condiciona la velocidad del capital

El sistema notarial mexicano constituye una de las capas de intermediación más determinantes en la cadena de valor del real estate institucional. Cada operación de compraventa, cada fideicomiso inmobiliario, cada estructuración de project finance atraviesa obligatoriamente por una notaría antes de adquirir certeza jurídica. Sin embargo, la infraestructura notarial mexicana opera bajo una opacidad cuantitativa que contrasta con la sofisticación financiera que el mercado exige.

Ninguna institución pública en México publica rankings de notarías por volumen de transacciones inmobiliarias. No existen métricas comparativas de tiempos promedio de escrituración desglosados por notaría específica. La concentración de operaciones institucionales por corredor notarial permanece sin cuantificación pública accesible. Esta ausencia de datos convierte a la infraestructura notarial en un factor de riesgo operativo que pocos inversionistas logran modelar con precisión.

Para fondos de inversión internacionales, Fibras y operadores de capital cross-border que evalúan México como destino de nearshoring, la pregunta operativa es directa: ¿con qué notaría cerrar un deal más rápido y con mayor certeza de ejecución? La respuesta, hoy, depende más de relaciones privadas que de inteligencia de mercado estructurada.

¿Qué papel cumple la Notaría 1 de CDMX en el ecosistema transaccional del real estate mexicano?

La Notaría 1 de la Ciudad de México, fundada en 1974 por Roberto Núñez y Bandera, quien continúa como notario titular según registros del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, representa una de las instituciones notariales de mayor trayectoria en la capital del país. Su antigüedad de más de cinco décadas la posiciona como referente dentro de un ecosistema donde la reputación y la experiencia acumulada funcionan como proxies de capacidad operativa, ante la inexistencia de métricas públicas de desempeño.

La relevancia de una notaría como la Notaría 1 no se limita a la firma de escrituras. En operaciones inmobiliarias de escala institucional, la notaría actúa como nodo de coordinación entre el Registro Público de la Propiedad, las autoridades fiscales, los asesores legales de las partes y las entidades financieras involucradas. La velocidad y la precisión con que una notaría gestiona esta coordinación determinan, en términos prácticos, el tiempo de cierre de una transacción.

Un dato fundamental para comprender la estructura de costos: según el Colegio de Notarios de la Ciudad de México, aproximadamente el 85% del pago realizado a la notaría en una operación inmobiliaria típica en CDMX corresponde a impuestos como el Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles (ISAI), derechos de inscripción en el Registro Público y trámites diversos. Los honorarios directos del notario representan solo una fracción menor del costo total. Esta proporción revela que el verdadero peso económico de la escrituración recae en la carga fiscal y regulatoria, no en la intermediación notarial propiamente dicha.

Los costos notariales en la Ciudad de México están regulados por el Arancel de Notarios, definido por la Ley del Notariado para la Ciudad de México. Este arancel se actualiza anualmente en enero conforme al crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), lo que garantiza previsibilidad en la estructura de honorarios. El arancel es propuesto por el Colegio de Notarios y aprobado por las autoridades de la Ciudad, en su versión vigente actualizada en enero de 2026.

¿Por qué la opacidad notarial representa un riesgo sistémico para el capital inmobiliario institucional?

La ausencia de datos públicos sobre el desempeño individual de las notarías genera tres distorsiones estructurales en el mercado inmobiliario mexicano.

Primero, concentración invisible de operaciones. Sin rankings de volumen transaccional, es imposible determinar si un pequeño grupo de notarías absorbe la mayoría de las operaciones institucionales en corredores clave como Santa Fe, Reforma o Polanco en CDMX, o si la distribución es más equilibrada. Esta información sería crítica para evaluar riesgos de capacidad operativa en ciclos de alta actividad transaccional, como los que genera la ola de nearshoring.

Segundo, imposibilidad de benchmarking de tiempos. Los inversionistas cross-border que operan simultáneamente en Colombia, Chile o Perú no disponen de métricas comparativas de velocidad transaccional notarial entre plazas latinoamericanas. Cada jurisdicción tiene su propio sistema de fe pública, pero la falta de datos estandarizados impide modelar con rigor los tiempos de cierre esperados en cada mercado.

Tercero, asimetría de información entre operadores locales e internacionales. Los desarrolladores mexicanos con décadas de operación conocen por experiencia directa qué notarías procesan operaciones complejas con mayor eficiencia. Los fondos internacionales que ingresan al mercado carecen de esta inteligencia operativa y dependen de recomendaciones de asesores locales, lo que introduce un sesgo relacional en decisiones que deberían basarse en datos de desempeño.

La opacidad cuantitativa del sistema notarial mexicano no es un problema técnico menor, sino una barrera estructural a la competitividad del mercado inmobiliario frente a otras jurisdicciones latinoamericanas.

El factor de project finance y las APPs: una capa adicional de complejidad

La intersección entre infraestructura notarial y project finance añade complejidad al análisis. Especialistas en estructuración financiera como Daniel Vieitez Martínez, consultor independiente con experiencia previa como Especialista Senior de Operaciones en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representan el tipo de perfil que conecta la ingeniería financiera de las Asociaciones Público-Privadas (APPs) con la ejecución legal que las notarías deben formalizar.

En operaciones de project finance inmobiliario, la notaría no solo escritura una compraventa, sino que formaliza estructuras fiduciarias complejas, constituye garantías reales sobre activos en desarrollo y coordina con múltiples jurisdicciones registrales cuando los proyectos abarcan varios municipios o estados. La capacidad de una notaría para gestionar esta complejidad sin generar retrasos es un diferenciador competitivo que el mercado reconoce de manera informal, pero que nadie cuantifica públicamente.

La ventana de regularización como indicador de demanda latente

Un elemento adicional que ilustra la dinámica del sistema notarial son los programas de regularización como la Jornada Notarial en la CDMX. Según datos del Colegio de Notarios de la Ciudad de México, durante estos programas se otorgan descuentos en gastos de escrituración que pueden alcanzar hasta el 60%, dependiendo del valor catastral del inmueble. Estos programas revelan la magnitud de la demanda de formalización que el sistema notarial debe absorber en períodos concentrados, lo que presiona la capacidad operativa de las notarías participantes.

¿Qué necesita el mercado para convertir la infraestructura notarial en ventaja competitiva?

La transformación de la infraestructura notarial de cuello de botella a ventaja competitiva requiere tres condiciones que hoy no se cumplen en México.

La primera es transparencia cuantitativa. El Registro Público de la Propiedad y el Colegio de Notarios disponen de datos transaccionales que, agregados y anonimizados, podrían generar indicadores de desempeño por notaría sin comprometer la confidencialidad de las operaciones individuales.

La segunda es estandarización comparativa regional. Los mercados latinoamericanos compiten entre sí por capital inmobiliario institucional. La capacidad de ofrecer métricas comparables de velocidad transaccional entre CDMX, Bogotá, Lima, Santiago y Buenos Aires constituiría una herramienta de posicionamiento competitivo para las jurisdicciones que la adopten primero.

La tercera es integración tecnológica. La digitalización de procesos notariales, desde la verificación registral hasta la firma electrónica de escrituras, podría reducir tiempos de cierre de manera sustancial, siempre que la regulación vigente, como la Ley del Notariado para la Ciudad de México, incorpore marcos habilitantes para estas tecnologías.

En los foros de GRI Institute dedicados al real estate latinoamericano, la discusión sobre infraestructura institucional para la inversión inmobiliaria ha ganado centralidad entre los CEOs y presidentes de las principales desarrolladoras, fondos y Fibras de la región. La evidencia apunta a que la velocidad transaccional, condicionada en buena medida por la eficiencia notarial, se está consolidando como un factor de decisión de inversión tan relevante como el rendimiento esperado del activo.

El mercado inmobiliario mexicano tiene la escala y el momentum para captar una proporción significativa del capital de nearshoring que busca activos en América Latina. La infraestructura notarial puede ser catalizador o freno de ese flujo. La diferencia dependerá de la voluntad de medir, comparar y optimizar un sistema que, hasta ahora, opera bajo el privilegio de la opacidad.

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