Credit: Andina Lima Sur entra en ciclo de valorización residencial apoyado por US$ 600 millones
Proyecciones para 2026 indican la continuidad del movimiento, con un alza promedio del 3% en los precios
9 de enero de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:Paulo Alfaro
Puntos Clave
- Valorización residencial en Lima Sur gana protagonismo, impulsada por un volumen robusto de inversiones y por mejoras en infraestructura.
- Ciclo de crecimiento se considera sostenible, con baja probabilidad de sobreoferta y un pipeline diversificado de proyectos en construcción y en fase de planificación.
- Avance del eje Sur refleja un cambio estructural en la forma de habitar Lima, abriendo espacio para nuevos formatos residenciales, siempre que estén alineados con la escala adecuada, la curaduría, la sostenibilidad y la integración urbana.
El mercado residencial de Lima, Perú, atraviesa una transformación estructural. Lo que se observa es una redefinición de los criterios que orientan la decisión de vivienda, combinando expansión planificada, mejoras en infraestructura y un cambio en la forma en que las personas se relacionan con la ciudad.
El eje Sur emerge como una de las regiones con mayor potencial de valorización para el desarrollo residencial de primera vivienda.
Según Luis Enrique Sanchez, director de investigación y consultoría de JLL, distritos como San Juan de Miraflores, Villa El Salvador y Lurín concentran las principales oportunidades futuras, apoyadas en mejoras de conectividad, la consolidación de corredores comerciales, inversiones públicas y privadas en infraestructura y un crecimiento socioeconómico acumulado a lo largo de la última década.
Durante el primer semestre de 2025, el distrito de Chorrillos fue el que más destacó, con 709 unidades comercializadas, un aumento del 38% interanual; a un ritmo más moderado, San Bartolo y Lurín sumaron 51 unidades vendidas en el mismo período.
Entre 2022 y 2024, las inversiones destinadas al desarrollo residencial en Lima Sur oscilaron entre US$ 600 millones y US$ 700 millones, con potencial para atender a más de 28.000 familias que buscan adquirir su vivienda propia.
“Este volumen de inversión evidencia no solo la confianza del sector inmobiliario en la zona, sino que también asegura el desarrollo de infraestructura planificada y la ejecución de proyectos con perspectiva de largo plazo”, explica Sanchez.
El ejecutivo no considera que el actual ciclo de valorización pueda derivar en un escenario de sobreoferta: “Es una tendencia sostenible. Durante la última década, el incremento constante en el valor refleja el crecimiento de la demanda, las mejoras en infraestructura y la incorporación de nuevos servicios en la zona.”
Las proyecciones de JLL para 2026 apuntan a la continuidad de este movimiento en el eje Sur, sustentado por una cartera cada vez más diversificada de proyectos, con más de 15 desarrollos en construcción y otros 19 en fase de planificación.
La expectativa es una valorización promedio de precios en torno al 3%, acompañada por una velocidad de ventas que podría superar las 1.200 unidades a lo largo del año, impulsada principalmente por la creciente demanda de familias jóvenes.
“Lima Sur incrementa su dinamismo año tras año gracias a su expansión urbana planificada y la proximidad a balnearios con playas de reconocido atractivo. En el mediano plazo, estos factores posicionarán a la zona como un actor protagónico en el mercado residencial”, proyecta Sanchez.
Si bien existen oportunidades para el desarrollo de productos residenciales boutique, Palma admite cautela al apostar por este mercado.
“Antes de entrar al sur, necesitamos entender mejor esos micromercados, sus dinámicas fuera de temporada y la escala mínima que haría viable un producto realmente boutique, sin perder la curaduría que buscamos en cada proyecto”, reflexiona.
La experiencia acumulada de Illusione en Lima Top a lo largo de la última década ofrece aprendizajes relevantes para un ciclo de desarrollo en el Sur.
“Hemos visto cómo las familias se reducen, el teletrabajo se instala, las rutinas se flexibilizan y aparecen nuevas formas de habitar. En el sur, esto puede traducirse en proyectos pensados para usarse más tiempo al año, con espacios de trabajo remoto, servicios compartidos y programas híbridos entre primera y segunda vivienda”, evalúa el ejecutivo.
La arquitectura también puede desempeñar un papel relevante en la construcción de valor, siempre que vaya más allá del modelo tradicional de condominio de playa y contribuya a cualificar el entorno urbano.
Asimismo, la preventa responsable, la transparencia con el comprador y los plazos realistas de ejecución son factores clave para la sostenibilidad de los proyectos.
“En un mercado más cíclico como el sur, esto será aún más crítico para evitar sobreoferta o proyectos que no logren consolidar una comunidad.”, advierte Palma.
Las prácticas sostenibles dejan de ser un diferencial para convertirse en un requisito básico, especialmente en esta zona, que enfrenta desafíos hídricos y climáticos.
El hecho es que el eje Sur se inserta en un movimiento más amplio de madurez del mercado residencial de Lima, que prioriza proyectos verticales mejor integrados al tejido urbano, escala de barrio y servicios de proximidad.
El momento actual no se explica únicamente por la emergencia de nuevos territorios, sino por un cambio estructural. “Más que un nuevo distrito, lo que Lima está descubriendo es una nueva manera de habitar la ciudad”, observa el ejecutivo.
Una lectura que apunta menos a la simple expansión geográfica y más a la adaptación de los proyectos a las nuevas dinámicas urbanas, sociales y de calidad de vida.
El eje Sur emerge como una de las regiones con mayor potencial de valorización para el desarrollo residencial de primera vivienda.
Según Luis Enrique Sanchez, director de investigación y consultoría de JLL, distritos como San Juan de Miraflores, Villa El Salvador y Lurín concentran las principales oportunidades futuras, apoyadas en mejoras de conectividad, la consolidación de corredores comerciales, inversiones públicas y privadas en infraestructura y un crecimiento socioeconómico acumulado a lo largo de la última década.
Durante el primer semestre de 2025, el distrito de Chorrillos fue el que más destacó, con 709 unidades comercializadas, un aumento del 38% interanual; a un ritmo más moderado, San Bartolo y Lurín sumaron 51 unidades vendidas en el mismo período.
Entre 2022 y 2024, las inversiones destinadas al desarrollo residencial en Lima Sur oscilaron entre US$ 600 millones y US$ 700 millones, con potencial para atender a más de 28.000 familias que buscan adquirir su vivienda propia.
“Este volumen de inversión evidencia no solo la confianza del sector inmobiliario en la zona, sino que también asegura el desarrollo de infraestructura planificada y la ejecución de proyectos con perspectiva de largo plazo”, explica Sanchez.
El ejecutivo no considera que el actual ciclo de valorización pueda derivar en un escenario de sobreoferta: “Es una tendencia sostenible. Durante la última década, el incremento constante en el valor refleja el crecimiento de la demanda, las mejoras en infraestructura y la incorporación de nuevos servicios en la zona.”
Las proyecciones de JLL para 2026 apuntan a la continuidad de este movimiento en el eje Sur, sustentado por una cartera cada vez más diversificada de proyectos, con más de 15 desarrollos en construcción y otros 19 en fase de planificación.
La expectativa es una valorización promedio de precios en torno al 3%, acompañada por una velocidad de ventas que podría superar las 1.200 unidades a lo largo del año, impulsada principalmente por la creciente demanda de familias jóvenes.
“Lima Sur incrementa su dinamismo año tras año gracias a su expansión urbana planificada y la proximidad a balnearios con playas de reconocido atractivo. En el mediano plazo, estos factores posicionarán a la zona como un actor protagónico en el mercado residencial”, proyecta Sanchez.
¿Qué sigue desafiando la implementación de proyectos boutique?
Pepe Palma, Founder & Managing Partner de Illusione, coincide en el potencial del eje Sur de Lima, pero destaca el desafío de comprender cómo este territorio puede absorber nuevas formas de habitar, especialmente en proyectos que logren ir más allá de la lógica estrictamente estacional de la segunda vivienda.Si bien existen oportunidades para el desarrollo de productos residenciales boutique, Palma admite cautela al apostar por este mercado.
“Antes de entrar al sur, necesitamos entender mejor esos micromercados, sus dinámicas fuera de temporada y la escala mínima que haría viable un producto realmente boutique, sin perder la curaduría que buscamos en cada proyecto”, reflexiona.
La experiencia acumulada de Illusione en Lima Top a lo largo de la última década ofrece aprendizajes relevantes para un ciclo de desarrollo en el Sur.
“Hemos visto cómo las familias se reducen, el teletrabajo se instala, las rutinas se flexibilizan y aparecen nuevas formas de habitar. En el sur, esto puede traducirse en proyectos pensados para usarse más tiempo al año, con espacios de trabajo remoto, servicios compartidos y programas híbridos entre primera y segunda vivienda”, evalúa el ejecutivo.
La arquitectura también puede desempeñar un papel relevante en la construcción de valor, siempre que vaya más allá del modelo tradicional de condominio de playa y contribuya a cualificar el entorno urbano.
Asimismo, la preventa responsable, la transparencia con el comprador y los plazos realistas de ejecución son factores clave para la sostenibilidad de los proyectos.
“En un mercado más cíclico como el sur, esto será aún más crítico para evitar sobreoferta o proyectos que no logren consolidar una comunidad.”, advierte Palma.
Las prácticas sostenibles dejan de ser un diferencial para convertirse en un requisito básico, especialmente en esta zona, que enfrenta desafíos hídricos y climáticos.
El hecho es que el eje Sur se inserta en un movimiento más amplio de madurez del mercado residencial de Lima, que prioriza proyectos verticales mejor integrados al tejido urbano, escala de barrio y servicios de proximidad.
El momento actual no se explica únicamente por la emergencia de nuevos territorios, sino por un cambio estructural. “Más que un nuevo distrito, lo que Lima está descubriendo es una nueva manera de habitar la ciudad”, observa el ejecutivo.
Una lectura que apunta menos a la simple expansión geográfica y más a la adaptación de los proyectos a las nuevas dinámicas urbanas, sociales y de calidad de vida.