GRI Chairmen’s Retreat Europe 2026: Resiliencia por encima de los retornos

Líderes globales debaten los desafíos macroeconómicos, el impacto de la IA y el futuro del real estate a nivel mundial

30 de enero de 2026Mercado Inmobiliario

Resumen Ejecutivo

GRI Chairmen’s Retreat Europe 2026, celebrado en St. Moritz, Suiza, reunió a los principales líderes globales del sector inmobiliario para debatir los temas más relevantes de la actualidad, marcados por la inestabilidad geopolítica y la disrupción tecnológica.

Este report ofrece una hoja de ruta estratégica para orientar las inversiones y las operaciones frente a las transformaciones estructurales previstas para la próxima década.
 

Puntos Clave

  • Los inversores globales se están alejando de la hiperglobalización y adoptan un enfoque de “nacionalismo de capital”, priorizando regiones consolidadas y sectores más tradicionales.
  • La rápida adopción de la inteligencia artificial está transformando las operaciones en el mercado inmobiliario, con potencial para duplicar el crecimiento del PIB en las principales economías globales.

Presiones macroeconómicas e inestabilidad política, por David Stubbs

El ponente David Stubbs, Chief Investment Strategist de AlphaCore, sostiene que el mundo enfrenta una profunda crisis del costo de vida, impulsada por el aumento de los precios de bienes esenciales como la vivienda, los alimentos y la energía.

Aunque la inflación pueda estar desacelerándose, el costo general sigue siendo elevado, lo que se traduce en una marcada estagnación  salarial y en una caída del poder adquisitivo.

Esta distribución desigual de la inflación ha afectado principalmente a los segmentos de menores ingresos, que enfrentan grandes dificultades para mantener sus niveles de vida, incluso en un contexto de crecimiento económico en algunos sectores.

Populismo y sentimiento antiestablishment

La prolongada estagnación económica y el aumento de la desigualdad han impulsado un crecimiento del populismo a escala global.

Según David, este movimiento se sustenta en tres principios centrales: el sentimiento antiestablishment que rechaza la política tradicional, la búsqueda de soluciones simplistas para problemas globales complejos y la demanda de liderazgos fuertes en detrimento de las normas institucionales establecidas.

La tendencia de rechazo al statu quo se ha intensificado, con electores que prefieren candidatos fuera del espectro político tradicional, una dinámica que se ha reflejado en las últimas elecciones en Estados Unidos y en Europa.

Pérdida de confianza en las instituciones globales

La disminución de la confianza en las instituciones tiene sus raíces en la percepción de inacción por parte de los gobiernos y en la incapacidad de las élites para gestionar las crisis de manera eficaz.

La lenta recuperación de la Crisis Financiera Global (GFC) llevó a muchos a cuestionar la competencia de los líderes económicos y la equidad del sistema vigente.

Esta pérdida de confianza ha debilitado la aceptación de las normas institucionales, creando un vacío que ha sido aprovechado por movimientos populistas, que se posicionan como críticos de un sistema “roto”.

Guerra mediática y de la información

El papel de las redes sociales en la amplificación de los conflictos sociales será uno de los principales desafíos de la próxima década. La fragmentación del entorno informativo ha llevado a las personas a buscar confirmaciones de sus propias creencias, en lugar de basarse en hechos objetivos.

Además, ha aumentado el uso de estrategias de guerra de la información por parte de actores externos para generar tensiones internas, como se observó durante la campaña del Brexit.

Mientras los gobiernos intentan restablecer consensos en torno a narrativas basadas en hechos, es posible que surjan nuevas regulaciones dirigidas a las grandes empresas tecnológicas.

Resiliencia económica y “nacionalismo del capital”

De cara al futuro, David prevé una transición desde un modelo centrado en la eficiencia hacia otro que priorice la resiliencia.

Este cambio implica una reconfiguración del sistema comercial y la adopción del “nacionalismo del capital”, con gobiernos que incentivan la inversión interna para garantizar la estabilidad económica.

Mientras que la hiperglobalización caracterizó la última década, el escenario actual está marcado por un retroceso de este enfoque, con una intervención gubernamental más frecuente en mercados que no satisfacen necesidades sociales y esenciales.

¿Está preparado para la inteligencia artificial?

La adopción de la inteligencia artificial (IA) se ha dado de manera sin precedentes, con herramientas como ChatGPT alcanzando los 100 millones de usuarios en un período mucho menor que el de tecnologías anteriores.

Esta rápida integración en las funciones empresariales apunta a un enorme potencial de aumento de la productividad, lo que podría traducirse en un crecimiento del PIB de hasta el doble en las principales economías globales en los próximos cinco años.

A medida que la IA se vuelve más accesible y eficiente, su incorporación en los flujos de trabajo profesionales deja de ser una opción para convertirse en un cambio esencial en la forma de hacer negocios.

Disrupción del mercado laboral

El impacto de la IA en el mercado laboral se observa claramente en la llamada “economía en forma de K”, un fenómeno en el que la recuperación económica es desigual: algunas funciones prosperan mientras que otras enfrentan mayores desafíos.

En este contexto, los puestos de mayor cualificación están siendo impactados antes que los oficios manuales.

Si bien funciones tradicionales, como las de analistas junior, están siendo amenazadas por la capacidad de la IA para automatizar tareas de investigación y administrativas, las profesiones más “físicas” siguen relativamente protegidas, ya que la tecnología actual aún no logra sustituir plenamente la destreza humana.

No obstante, se espera que este impacto alcance también al trabajo manual en un plazo de hasta cinco años, a medida que la robótica y los sistemas autónomos continúen evolucionando.

Transformación de las operaciones en el sector inmobiliario

La IA está impulsando cambios significativos en el sector inmobiliario mediante la automatización de modelos de valoración, procesos de due diligence y gestión de activos.

Líderes del sector señalan que el uso de IA ha reducido en más de un 90% la necesidad de servicios jurídicos y arquitectónicos, acelerando la ejecución de tareas complejas de diseño y documentación.

Además, se espera que los “edificios autónomos” no solo consuman energía de manera más eficiente, sino que también sean capaces de generar y almacenar energía (mediante paneles solares o sistemas de almacenamiento) y, eventualmente, devolverla a la red eléctrica.

De este modo, estos edificios se convertirán en participantes activos del sistema de distribución energética, con potencial para reducir costos entre un 30% y un 60%.

Desafíos críticos de energía e infraestructura

El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial ha generado una fuerte demanda de energía, ya que los data centers y el entrenamiento de modelos de IA requieren grandes volúmenes de electricidad.

Los expertos sugieren que la solución debe provenir de la propia tecnología, mediante el uso de IA para optimizar la gestión de la capacidad de la red, además de la exploración de alternativas como soluciones off-grid o energía nuclear modular, capaces de responder al aumento proyectado de la demanda energética, que podría duplicarse o incluso triplicarse hacia 2030.

Divergencia estratégica entre grandes potencias

Existe una brecha creciente entre los ecosistemas de inteligencia artificial de Estados Unidos y de los países europeos, impulsada por diferencias en los niveles de inversión y en los marcos regulatorios.

Estados Unidos invierte casi diez veces más en IA que Europa, con una adopción más rápida por parte de las empresas y menos restricciones en el desarrollo de infraestructura. En consecuencia, los impactos en el sector inmobiliario y en el mercado laboral deberían materializarse con mucha mayor rapidez en el país.

¿Se está “vaciando” el financiamiento bancario?

El panorama del financiamiento inmobiliario en Europa está atravesando una transformación, con instituciones no bancarias ocupando el espacio dejado por los bancos tradicionales, fuertemente regulados.

Desde los cambios regulatorios posteriores a la crisis financiera de 2008, los bancos se han alejado de la originación directa de deuda, optando por proporcionar apalancamiento a fondos de crédito privado.

Este “vaciamiento” del sector bancario ha permitido que el mercado de financiamiento no bancario crezca de forma significativa, con proyecciones que indican que podría duplicar su tamaño en los próximos cinco años, convirtiéndose en la principal fuente de liquidez para el mercado inmobiliario.

Rentabilidad de la inversión inmobiliaria

La actual inversión de la jerarquía tradicional de riesgo-retorno está haciendo que, con frecuencia, el crédito inmobiliario presente un mejor desempeño en términos ajustados al riesgo que el capital.

A medida que los valores de los activos se corrigen tras los máximos históricos, el crédito se ha consolidado como una asignación más segura y atractiva, ofreciendo retornos del 10% al 20% que antes estaban reservados al capital oportunista.

Esto ha reducido el apetito de los inversores core-plus, tradicionalmente orientados a estrategias de riesgo moderado y retornos estables, con asignaciones en activos de alta calidad y contratos de arrendamiento de largo plazo.

Estos inversores, que históricamente buscaban un equilibrio entre estabilidad y rendimientos superiores a la renta fija, ahora priorizan la protección contra pérdidas y los retornos más previsibles que ofrece la deuda garantizada, percibida como una opción más segura en un entorno de elevada incertidumbre económica.

Riesgos y presiones sobre el capital

Los estrictos requisitos de capital basados en riesgo están moldeando el comportamiento de los bancos, especialmente en relación con el financiamiento inmobiliario.

Con ponderaciones de riesgo para préstamos de construcción que pueden alcanzar hasta el 200%, los bancos deben mantener un capital regulatorio significativamente mayor contra estos activos, lo que hace que estos préstamos sean menos rentables en comparación con productos titulizados.

En consecuencia, los bancos se ven incentivados a prestar a entidades no bancarias, que obtienen un tratamiento de capital más favorable a través de la titulización, reforzando aún más la asociación entre instituciones financieras tradicionales y fondos de crédito privado.

Financiamiento inmobiliario versus crédito privado

El financiamiento inmobiliario debe distinguirse claramente del mercado más amplio de crédito privado, que recientemente ha enfrentado preocupaciones globales relacionadas con fraudes y sobreendeudamiento.

Los financiadores inmobiliarios sostienen que su sector ofrece mayor seguridad en comparación con el crédito corporativo, actualmente percibido como sobrevalorado y excesivamente apalancado.

A diferencia de los bonos de alto rendimiento, donde los derechos de los inversores suelen ser más débiles, el financiamiento inmobiliario está respaldado por activos tangibles, lo que permite a los inversores ejecutar garantías y tomar posesión del activo físico en caso de incumplimiento.

Este control directo proporciona una red de seguridad más sólida y resultados más previsibles que las complejas estructuras financieras típicas de las inversiones privadas.
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