GRI InstituteGRI Barometer revela cautela regulatoria y apetito por destinos consolidados en la hotelería
Encuesta realizada durante el GRI Hospitality México & Central America mapea amenazas, estrategias y oportunidades percibidas por inversionistas de la región
10 de agosto de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:Henrique Cisman
Puntos Clave
- Trámites regulatorios y licencias ambientales son señalados como la mayor amenaza para la inversión hotelera en México, superando al costo del crédito.
- Resorts de ultra-lujo en destinos consolidados como Cancún y Los Cabos concentran la percepción de mayor potencial de plusvalía regional.
- Sistemas de distribución propios son vistos como el principal componente de una marca global para proteger el ingreso operativo neto (NOI).
El GRI Barometer llevado a cabo durante el GRI Hospitality México & Central America 2026, el pasado miércoles (5), en Cancún, captó el sentimiento de inversionistas, operadores y desarrolladores activos en el sector hotelero de la región. Las cinco encuestas aplicadas a lo largo del evento abarcaron desde cuestiones macroeconómicas hasta estrategias de asignación de capital, ofreciendo un retrato granular de las prioridades y preocupaciones del mercado.
Lo que emerge del conjunto de respuestas es un sector que reconoce oportunidades significativas, pero que observa en el entorno regulatorio y en la presión inflacionaria los dos vectores de riesgo más relevantes para la viabilidad de nuevos proyectos y el reposicionamiento de activos existentes.
Participe también:
México GRI Real Estate 2026, 9-10 de Septiembre, Ciudad de México
Andean & Central America GRI 2026, 28-29 de Septiembre, Bogotá

El dato resulta revelador porque señala que, incluso en un escenario de tasas de interés elevadas, el mercado percibe la incertidumbre regulatoria como un factor de riesgo más corrosivo que el propio costo del capital. Las licencias ambientales, en particular, se han convertido en un cuello de botella creciente en destinos costeros mexicanos, donde los nuevos desarrollos enfrentan plazos cada vez más extendidos y requisitos técnicos en constante cambio.
Para inversionistas que operan con cronogramas rígidos de retorno, esta imprevisibilidad puede ser más perjudicial que una tasa de interés desfavorables, pues compromete la propia capacidad de ejecución del proyecto.

La preferencia por alianzas con grupos locales refleja una lectura pragmática del mercado centroamericano, donde el conocimiento del entorno regulatorio, el acceso a tierra y las relaciones institucionales son frecuentemente determinantes para la viabilidad de un proyecto.
El rechazo total al ecoturismo de tarifa diaria alta (high-ADR) como estrategia aislada es igualmente significativo, sugiriendo que los participantes no perciben a este nicho como lo suficientemente escalable para justificar una tesis de inversión dedicada, aun cuando el segmento pueda integrar portafolios más diversificados.
La cercanía entre las tres opciones votadas indica que no existe consenso sobre un camino único. El mercado centroamericano se sigue percibiendo como un territorio donde coexisten múltiples enfoques, y la elección de la estrategia depende fuertemente del perfil de riesgo y del horizonte de cada inversionista.
Los programas de lealtad que aseguran la ocupación base anual quedaron en segundo lugar con un 18%, seguidos por el respaldo de marca que incrementa el atractivo ante fondos (16%) y por los estándares operativos que absorben la inflación de costos (12%).

La concentración de más de la mitad de las respuestas en una sola opción revela una preocupación concreta por el costo de adquisición de huéspedes. En un mercado donde las comisiones cobradas por plataformas digitales de reserva pueden comprometer márgenes ya presionados por la inflación, la capacidad de una marca global para generar reservas directas se convierte en un diferenciador operativo tangible.
Este resultado refuerza la tesis de que, para los propietarios de activos hoteleros, el valor de una bandera internacional reside menos en el prestigio y más en la infraestructura comercial que ofrece.
El sobredimensionamiento del hotel sin lograr elevar la tarifa diaria promedio (ADR) de forma proporcional apareció en segundo lugar con un 28%. Inversiones en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) que no generan una prima real sobre el precio (7%), la fricción regulatoria en licencias con operadores (5%) y otras respuestas (3%) completan el panorama.

La preocupación por la erosión inflacionaria sobre el retorno resulta congruente con el entorno macroeconómico de la región, donde las altas tasas de interés encarecen el financiamiento de remodelaciones y conversiones.
Por su parte, el sobredimensionamiento es un tropiezo recurrente en la hotelería: la tentación de invertir por encima de lo que el mercado local está dispuesto a remunerar vía tarifa. Juntas, estas dos respuestas suman el 85% y perfilan un escenario en el que la disciplina financiera en la ejecución de la inversión de capital se percibe como más crítica que los riesgos regulatorios o reputacionales.
Los modelos all-inclusive operados por marcas globales recibieron el 19% de los votos; los hoteles boutique en ubicaciones emergentes de América Central, tales como Bacalar o Roatán, obtuvieron el 18%; mientras que los hoteles de servicio selectivo en polos industriales secundarios, como Querétaro o Monterrey, alcanzaron el 12%.

La mayoría absoluta a favor de destinos maduros contraviene la narrativa frecuente de que el mayor potencial reside en mercados emergentes o nichos inexplorados. El resultado sugiere que, en el actual momento de incertidumbre, los inversionistas prefieren la previsibilidad de la demanda y la liquidez de salida que ofrecen los destinos consolidados, aun cuando ello implique competir en mercados con mayor densidad de oferta.
El segmento de ultra-lujo, en particular, ha demostrado resiliencia durante periodos de volatilidad económica, lo que explica la convergencia de expectativas en esa dirección.
Resta ver si esta postura más conservadora se mantendrá en caso de que el entorno regulatorio mexicano avance en la simplificación de licencias, o si un eventual descenso en las tasas de interés regionales reactivará el apetito por proyectos de mayor riesgo en destinos emergentes.
Lo que emerge del conjunto de respuestas es un sector que reconoce oportunidades significativas, pero que observa en el entorno regulatorio y en la presión inflacionaria los dos vectores de riesgo más relevantes para la viabilidad de nuevos proyectos y el reposicionamiento de activos existentes.
Participe también:
México GRI Real Estate 2026, 9-10 de Septiembre, Ciudad de México
Andean & Central America GRI 2026, 28-29 de Septiembre, Bogotá
Burocracia supera al costo de capital como mayor traba
Al ser cuestionados sobre la mayor amenaza para la inversión hotelera en México, el 47% de los participantes señaló a los trámites regulatorios y retrasos en licencias ambientales, un resultado que coloca a la fricción institucional muy por delante del endurecimiento del crédito y las altas tasas de interés, la segunda opción más votada, con un 30%. La saturación de oferta en destinos tradicionales (13%) y la volatilidad del perfil del turista internacional (10%) quedaron en segundo plano.
El dato resulta revelador porque señala que, incluso en un escenario de tasas de interés elevadas, el mercado percibe la incertidumbre regulatoria como un factor de riesgo más corrosivo que el propio costo del capital. Las licencias ambientales, en particular, se han convertido en un cuello de botella creciente en destinos costeros mexicanos, donde los nuevos desarrollos enfrentan plazos cada vez más extendidos y requisitos técnicos en constante cambio.
Para inversionistas que operan con cronogramas rígidos de retorno, esta imprevisibilidad puede ser más perjudicial que una tasa de interés desfavorables, pues compromete la propia capacidad de ejecución del proyecto.
En América Central, las alianzas con operadores locales son la mejor estrategia
Para los players que operan en América Central, desarrollar proyectos greenfield en alianza con grupos económicos locales representa la mejor estrategia en el escenario actual, seguida de cerca por la adquisición de activos independientes para reposicionamiento de marca y gestión. La consolidación de portafolios para generar economías de escala recibió el 28% de los votos.
La preferencia por alianzas con grupos locales refleja una lectura pragmática del mercado centroamericano, donde el conocimiento del entorno regulatorio, el acceso a tierra y las relaciones institucionales son frecuentemente determinantes para la viabilidad de un proyecto.
El rechazo total al ecoturismo de tarifa diaria alta (high-ADR) como estrategia aislada es igualmente significativo, sugiriendo que los participantes no perciben a este nicho como lo suficientemente escalable para justificar una tesis de inversión dedicada, aun cuando el segmento pueda integrar portafolios más diversificados.
La cercanía entre las tres opciones votadas indica que no existe consenso sobre un camino único. El mercado centroamericano se sigue percibiendo como un territorio donde coexisten múltiples enfoques, y la elección de la estrategia depende fuertemente del perfil de riesgo y del horizonte de cada inversionista.
Distribución propia es la prioridad para preservar el NOI
Al preguntarles sobre cuál componente de una marca global defiende de mejor manera el ingreso operativo neto (NOI), el 54% de los participantes eligió el sistema de distribución que reduce la dependencia de agencias de viajes en línea (OTAs).Los programas de lealtad que aseguran la ocupación base anual quedaron en segundo lugar con un 18%, seguidos por el respaldo de marca que incrementa el atractivo ante fondos (16%) y por los estándares operativos que absorben la inflación de costos (12%).

La concentración de más de la mitad de las respuestas en una sola opción revela una preocupación concreta por el costo de adquisición de huéspedes. En un mercado donde las comisiones cobradas por plataformas digitales de reserva pueden comprometer márgenes ya presionados por la inflación, la capacidad de una marca global para generar reservas directas se convierte en un diferenciador operativo tangible.
Este resultado refuerza la tesis de que, para los propietarios de activos hoteleros, el valor de una bandera internacional reside menos en el prestigio y más en la infraestructura comercial que ofrece.
Inflación dificulta el reposicionamiento de activos
En la encuesta sobre el mayor riesgo al estructurar inversiones de capital (CAPEX) para reposicionamiento de activos, el 57% de los participantes indicó que la inflación y el costo financiero pueden erosionar el retorno sobre la inversión.El sobredimensionamiento del hotel sin lograr elevar la tarifa diaria promedio (ADR) de forma proporcional apareció en segundo lugar con un 28%. Inversiones en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) que no generan una prima real sobre el precio (7%), la fricción regulatoria en licencias con operadores (5%) y otras respuestas (3%) completan el panorama.

La preocupación por la erosión inflacionaria sobre el retorno resulta congruente con el entorno macroeconómico de la región, donde las altas tasas de interés encarecen el financiamiento de remodelaciones y conversiones.
Por su parte, el sobredimensionamiento es un tropiezo recurrente en la hotelería: la tentación de invertir por encima de lo que el mercado local está dispuesto a remunerar vía tarifa. Juntas, estas dos respuestas suman el 85% y perfilan un escenario en el que la disciplina financiera en la ejecución de la inversión de capital se percibe como más crítica que los riesgos regulatorios o reputacionales.
Destinos consolidados concentran las intenciones de inversión
Al ser cuestionados sobre dónde se ubica el mayor potencial de plusvalía para el capital hotelero regional, el 51% de los participantes señaló a los resorts de ultra-lujo en destinos consolidados como Cancún y Los Cabos.Los modelos all-inclusive operados por marcas globales recibieron el 19% de los votos; los hoteles boutique en ubicaciones emergentes de América Central, tales como Bacalar o Roatán, obtuvieron el 18%; mientras que los hoteles de servicio selectivo en polos industriales secundarios, como Querétaro o Monterrey, alcanzaron el 12%.

La mayoría absoluta a favor de destinos maduros contraviene la narrativa frecuente de que el mayor potencial reside en mercados emergentes o nichos inexplorados. El resultado sugiere que, en el actual momento de incertidumbre, los inversionistas prefieren la previsibilidad de la demanda y la liquidez de salida que ofrecen los destinos consolidados, aun cuando ello implique competir en mercados con mayor densidad de oferta.
El segmento de ultra-lujo, en particular, ha demostrado resiliencia durante periodos de volatilidad económica, lo que explica la convergencia de expectativas en esa dirección.
Lo que el GRI Barometer señala para el mercado
El conjunto de las cinco encuestas perfila a un inversionista que busca seguridad operativa en un entorno percibido como inestable desde la perspectiva regulatoria y macroeconómica. La preferencia por destinos consolidados, marcas con sistemas de distribución sólidos y alianzas con grupos locales en mercados menos conocidos apunta hacia una estrategia de mitigación de riesgo que prioriza la ejecución predecible por encima de las apuestas en fronteras de crecimiento.Resta ver si esta postura más conservadora se mantendrá en caso de que el entorno regulatorio mexicano avance en la simplificación de licencias, o si un eventual descenso en las tasas de interés regionales reactivará el apetito por proyectos de mayor riesgo en destinos emergentes.