GRI InstituteESG y nuevas fuentes de capital vuelven más atractivo el mercado residencial peruano
La transición obedece a un crédito más selectivo, la demanda por sustentabilidad y el crecimiento de FIBRAs y JVs
30 de julio de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:Henrique Cisman
Puntos Clave
- El crecimiento del 7.4% en el crédito hipotecario en junio no es uniforme. El capital privilegia proyectos de alta liquidez con departamentos de dos y tres dormitorios en zonas de Lima con infraestructura consolidada, las cuales concentraron casi el 80% de las ventas en el primer semestre.
- La sustentabilidad se convirtió en un criterio bancario: con más de 52 mil viviendas certificadas con el sello EDGE en el país y el acceso a líneas de financiamiento verde -como el reciente paquete de US$ 400 millones de IFC y JICA para BBVA-, este factor condiciona la viabilidad de nuevos proyectos.
- El mercado demuestra solidez para estrategias de salida, con ventas de viviendas nuevas en Lima y Callao creciendo 26% en el primer semestre de 2026 y una velocidad de absorción del inventario que mejoró del 3.9% al 4.4%, indicando un entorno favorable para la rotación de capital.
El mercado de financiamiento residencial peruano opera en un entorno de estabilidad macroeconómica y reactivación gradual del crédito. Con la tasa de interés de referencia mantenida en 4.25% por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) a lo largo de nueve reuniones consecutivas, el sector experimenta una expansión saludable, con el crédito hipotecario creciendo un 7.4% en términos anuales al mes de junio, según el BCRP.
Este crecimiento, no obstante, está marcado por una creciente selectividad por parte de financiadores y compradores. El capital fluye hacia proyectos que responden a nuevas realidades demográficas y de valor, destacando las unidades compactas y funcionales en zonas de alta conectividad, así como desarrollos con certificaciones de sustentabilidad.
Conozca la agenda completa y participe en el GRI Residential Peru 2026, en Lima.
La agenda ESG dejó de ser un nicho para convertirse en un criterio central en la asignación de capital, impulsada tanto por incentivos gubernamentales, como el programa "Bono Mivivienda Verde", como por líneas de financiamiento internacionales sustanciales.
Simultáneamente, el panorama del capital se está diversificando. Aunque vehículos como los Fideicomisos de Titulización para Inversión en Renta de Bienes Raíces (FIBRA) aún son incipientes, señalan una maduración del mercado hacia estructuras más sofisticadas capaces de atraer capital institucional de largo plazo.
La liquidez del mercado, sustentada por el dinamismo de las ventas -las cuales crecieron un 26% en el primer semestre de 2026 en Lima y Callao- y por la mejora en la velocidad de absorción, indica un entorno preparado para estrategias de salida exitosas. El éxito en este ciclo dependerá de la capacidad de alinear productos, estructuras de capital y prácticas de sustentabilidad con las exigencias de un mercado más riguroso y consciente.
En este contexto, la decisión de mantener la tasa de referencia en 4.25% por un periodo prolongado ha permitido una reactivación ordenada del crédito, traducida en el incremento del crédito hipotecario y en un alza del 8.1% en los préstamos en moneda local, lo que mejora el escenario de adquisición para los compradores.
La mayor parte de la oferta y la demanda se concentra en Lima Moderna, zona conformada por 12 distritos, destacando San Isidro -principal polo financiero y residencial exclusivo-, Miraflores y Jesús María, este último registrando una de las actividades inmobiliarias más dinámicas, según datos de Tinsa Perú.
La preferencia se inclina hacia unidades compactas y funcionales. Los departamentos de dos dormitorios representan el formato más demandado, conforme señala Tinsa Perú, reflejando el perfil del nuevo comprador: más joven y en búsqueda de su primera vivienda. La demanda por unidades de entre 80 y 120 m² también se mantiene firme en distritos consolidados, de acuerdo con Terrafina Inmobiliaria.
Por lo tanto, la selectividad no constituye un obstáculo, sino un catalizador. Los proyectos que se mantienen atractivos son aquellos que ofrecen una combinación precisa de ubicación estratégica, diseño de producto alineado con la demografía actual y certeza jurídica, minimizando el riesgo para el capital.
El avance más significativo proviene de la integración de criterios verdes en las políticas de crédito de las instituciones financieras, catalizada por alianzas internacionales. Un ejemplo emblemático es el paquete de financiamiento verde por US$ 400 millones otorgado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) a BBVA en el Perú, destinado a fortalecer la cartera de préstamos para construcción sostenible y proyectos de eficiencia energética.
La adopción de certificaciones verdes ha crecido de forma exponencial. Al cierre de 2025, el Perú ya contaba con más de 6.2 millones de metros cuadrados certificados con el sello EDGE, abarcando más de 52 mil unidades residenciales en 11 regiones del país, según la IFC. La certificación EDGE exige un ahorro mínimo del 20% en energía y agua, lo que se traduce en un ahorro económico para el residente y otorga mayor valor al inmueble, volviéndolo más atractivo tanto para el comprador final como para la entidad financiadora.
El gobierno peruano también desempeña un rol activo en este ecosistema mediante programas de incentivo. El "Bono Mivivienda Verde", un beneficio del programa Nuevo Crédito Mivivienda, otorga un subsidio adicional para la adquisición de viviendas que cuentan con certificación de sustentabilidad, generando un ciclo virtuoso: se incentiva a los desarrolladores a edificar de manera sostenible para atraer compradores elegibles al bono y, a su vez, los bancos priorizan el financiamiento de estos proyectos al contar con una demanda más calificada y un menor riesgo.
Uno de los hitos más relevantes para atraer capital institucional es la consolidación de vehículos de inversión listados en bolsa. En el Perú, los Fideicomisos de Titulización para Inversión en Renta de Bienes Raíces (FIBRA) y los Fondos de Inversión en Renta de Bienes Inmuebles (FIRBI) son los instrumentos análogos a los REITs (Real Estate Investment Trusts), estructurados para permitir que los inversionistas participen en portafolios inmobiliarios generadores de renta mediante certificados negociables en el mercado de valores.
Aunque el mercado peruano de vehículos listados aún es joven en comparación con pares regionales como México y Brasil, la trayectoria de FIBRA Prime -la primera y más grande del país, con un portfólio diversificado que abarca activos comerciales, logísticos y de oficinas- estableció un precedente clave al demostrar la viabilidad operativa y regulatoria de este modelo en el contexto local.
El fundador y CEO de FIBRA Prime, Ignacio Mariátegui, ofreció una entrevista al GRI Institute en la que destacó la elevación de US$ 120 millones con un fondo de pensiones (AFP) actuando como inversionista ancla, así como una transacción de US$ 40 millones con la IFC vinculada a compromisos de sustentabilidad para activos bajos en carbono. Vea aquí.
El recorrido de FIBRA Prime, sumado al marco normativo supervisado por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), señala que el ecosistema regulatorio se encuentra preparado para albergar la expansión de estos vehículos hacia nuevas clases de activos, incluyendo el segmento residencial enfocado en renta (multifamily).
Estos vehículos proveen al mercado una nueva fuente de capital para financiar el desarrollo o adquisición de activos, brindan a los inversionistas una vía clara y líquida para la salida de sus inversiones y garantizan seguridad debido a los elevados estándares de gobierno corporativo exigidos, atrayendo así a inversionistas institucionales.
La participación de family offices y la conformación de joint ventures entre desarrolladores locales y socios de capital (nacionales o internacionales) son también tendencias al alza, aunque con menor visibilidad pública. Estas estructuras permiten combinar el expertise de mercado y la capacidad de ejecución del desarrollador local con la fortaleza financiera de un inversionista de capital. Dicha sinergia resulta particularmente eficaz para proyectos de mayor escala o para la incursión en nuevos nichos de mercado, diluyendo riesgos y optimizando el retorno sobre el equity.
En consecuencia, el mercado peruano se encuentra cada vez más preparado para captar capital de largo plazo. La combinación de un mercado primario dinámico, una demanda resiliente y el desarrollo de una infraestructura para el mercado de capitales inmobiliario brinda a los inversionistas la confianza de que podrán concretar sus retornos de manera eficiente al cierre del ciclo de inversión.
La clave para el futuro residirá en profundizar la liquidez de los vehículos listados y continuar atrayendo a una base más amplia de inversionistas institucionales, tanto locales como internacionales.
Este crecimiento, no obstante, está marcado por una creciente selectividad por parte de financiadores y compradores. El capital fluye hacia proyectos que responden a nuevas realidades demográficas y de valor, destacando las unidades compactas y funcionales en zonas de alta conectividad, así como desarrollos con certificaciones de sustentabilidad.
Conozca la agenda completa y participe en el GRI Residential Peru 2026, en Lima.
La agenda ESG dejó de ser un nicho para convertirse en un criterio central en la asignación de capital, impulsada tanto por incentivos gubernamentales, como el programa "Bono Mivivienda Verde", como por líneas de financiamiento internacionales sustanciales.
Simultáneamente, el panorama del capital se está diversificando. Aunque vehículos como los Fideicomisos de Titulización para Inversión en Renta de Bienes Raíces (FIBRA) aún son incipientes, señalan una maduración del mercado hacia estructuras más sofisticadas capaces de atraer capital institucional de largo plazo.
La liquidez del mercado, sustentada por el dinamismo de las ventas -las cuales crecieron un 26% en el primer semestre de 2026 en Lima y Callao- y por la mejora en la velocidad de absorción, indica un entorno preparado para estrategias de salida exitosas. El éxito en este ciclo dependerá de la capacidad de alinear productos, estructuras de capital y prácticas de sustentabilidad con las exigencias de un mercado más riguroso y consciente.
¿Dónde se siente más seguro el capital?
El entorno macroeconómico brinda una base estable para el sector inmobiliario. Las proyecciones de crecimiento del PIB se sitúan entre el 2.7%, según el Banco Mundial, y el 3.4%, según el Banco Central de Reserva del Perú en su proyección más reciente. La inflación, aunque se encuentra ligeramente por encima del techo del rango meta (3% en el acumulado de 12 meses), proyecta converger al 2.4% hacia finales de año.En este contexto, la decisión de mantener la tasa de referencia en 4.25% por un periodo prolongado ha permitido una reactivación ordenada del crédito, traducida en el incremento del crédito hipotecario y en un alza del 8.1% en los préstamos en moneda local, lo que mejora el escenario de adquisición para los compradores.
La mayor parte de la oferta y la demanda se concentra en Lima Moderna, zona conformada por 12 distritos, destacando San Isidro -principal polo financiero y residencial exclusivo-, Miraflores y Jesús María, este último registrando una de las actividades inmobiliarias más dinámicas, según datos de Tinsa Perú.
La preferencia se inclina hacia unidades compactas y funcionales. Los departamentos de dos dormitorios representan el formato más demandado, conforme señala Tinsa Perú, reflejando el perfil del nuevo comprador: más joven y en búsqueda de su primera vivienda. La demanda por unidades de entre 80 y 120 m² también se mantiene firme en distritos consolidados, de acuerdo con Terrafina Inmobiliaria.
Por lo tanto, la selectividad no constituye un obstáculo, sino un catalizador. Los proyectos que se mantienen atractivos son aquellos que ofrecen una combinación precisa de ubicación estratégica, diseño de producto alineado con la demografía actual y certeza jurídica, minimizando el riesgo para el capital.
ESG se convierte en criterio decisivo
La agenda ESG trascendió el discurso y se consolidó como un pilar fundamental en la estructura de financiamiento del sector inmobiliario peruano. La sustentabilidad ya no es un elemento diferenciador, sino un prerrequisito para la viabilidad financiera y comercial de los nuevos desarrollos residenciales.El avance más significativo proviene de la integración de criterios verdes en las políticas de crédito de las instituciones financieras, catalizada por alianzas internacionales. Un ejemplo emblemático es el paquete de financiamiento verde por US$ 400 millones otorgado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) a BBVA en el Perú, destinado a fortalecer la cartera de préstamos para construcción sostenible y proyectos de eficiencia energética.
La adopción de certificaciones verdes ha crecido de forma exponencial. Al cierre de 2025, el Perú ya contaba con más de 6.2 millones de metros cuadrados certificados con el sello EDGE, abarcando más de 52 mil unidades residenciales en 11 regiones del país, según la IFC. La certificación EDGE exige un ahorro mínimo del 20% en energía y agua, lo que se traduce en un ahorro económico para el residente y otorga mayor valor al inmueble, volviéndolo más atractivo tanto para el comprador final como para la entidad financiadora.
El gobierno peruano también desempeña un rol activo en este ecosistema mediante programas de incentivo. El "Bono Mivivienda Verde", un beneficio del programa Nuevo Crédito Mivivienda, otorga un subsidio adicional para la adquisición de viviendas que cuentan con certificación de sustentabilidad, generando un ciclo virtuoso: se incentiva a los desarrolladores a edificar de manera sostenible para atraer compradores elegibles al bono y, a su vez, los bancos priorizan el financiamiento de estos proyectos al contar con una demanda más calificada y un menor riesgo.
Nuevas fuentes de capital
El modelo tradicional de financiamiento, centrado en deuda bancaria y capital propio de los desarrolladores, está evolucionando hacia un ecosistema más diversificado. La entrada de nuevos actores, tales como fondos de inversión, family offices y la estructuración de joint ventures, está reconfigurando las estrategias de capital en el sector residencial.Uno de los hitos más relevantes para atraer capital institucional es la consolidación de vehículos de inversión listados en bolsa. En el Perú, los Fideicomisos de Titulización para Inversión en Renta de Bienes Raíces (FIBRA) y los Fondos de Inversión en Renta de Bienes Inmuebles (FIRBI) son los instrumentos análogos a los REITs (Real Estate Investment Trusts), estructurados para permitir que los inversionistas participen en portafolios inmobiliarios generadores de renta mediante certificados negociables en el mercado de valores.
Aunque el mercado peruano de vehículos listados aún es joven en comparación con pares regionales como México y Brasil, la trayectoria de FIBRA Prime -la primera y más grande del país, con un portfólio diversificado que abarca activos comerciales, logísticos y de oficinas- estableció un precedente clave al demostrar la viabilidad operativa y regulatoria de este modelo en el contexto local.
El fundador y CEO de FIBRA Prime, Ignacio Mariátegui, ofreció una entrevista al GRI Institute en la que destacó la elevación de US$ 120 millones con un fondo de pensiones (AFP) actuando como inversionista ancla, así como una transacción de US$ 40 millones con la IFC vinculada a compromisos de sustentabilidad para activos bajos en carbono. Vea aquí.
El recorrido de FIBRA Prime, sumado al marco normativo supervisado por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), señala que el ecosistema regulatorio se encuentra preparado para albergar la expansión de estos vehículos hacia nuevas clases de activos, incluyendo el segmento residencial enfocado en renta (multifamily).
Estos vehículos proveen al mercado una nueva fuente de capital para financiar el desarrollo o adquisición de activos, brindan a los inversionistas una vía clara y líquida para la salida de sus inversiones y garantizan seguridad debido a los elevados estándares de gobierno corporativo exigidos, atrayendo así a inversionistas institucionales.
La participación de family offices y la conformación de joint ventures entre desarrolladores locales y socios de capital (nacionales o internacionales) son también tendencias al alza, aunque con menor visibilidad pública. Estas estructuras permiten combinar el expertise de mercado y la capacidad de ejecución del desarrollador local con la fortaleza financiera de un inversionista de capital. Dicha sinergia resulta particularmente eficaz para proyectos de mayor escala o para la incursión en nuevos nichos de mercado, diluyendo riesgos y optimizando el retorno sobre el equity.
En consecuencia, el mercado peruano se encuentra cada vez más preparado para captar capital de largo plazo. La combinación de un mercado primario dinámico, una demanda resiliente y el desarrollo de una infraestructura para el mercado de capitales inmobiliario brinda a los inversionistas la confianza de que podrán concretar sus retornos de manera eficiente al cierre del ciclo de inversión.
La clave para el futuro residirá en profundizar la liquidez de los vehículos listados y continuar atrayendo a una base más amplia de inversionistas institucionales, tanto locales como internacionales.