Los ejecutivos que canalizan el crédito inmobiliario en México y la región andina en 2026

Eduardo Osuna, Munir Jalil, Luis Rosendo Gutiérrez Romano y Roberto Moreno Mejía configuran, desde distintos frentes, el ecosistema de capital que alimenta el r

19 de febrero de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El artículo perfila a cuatro ejecutivos clave que configuran el ecosistema de crédito inmobiliario en México y la región andina en 2026: Eduardo Osuna (BBVA México), Munir Jalil (BTG Pactual), Luis Rosendo Gutiérrez Romano (Subsecretaría de Comercio Exterior de México) y Roberto Moreno Mejía (Amarilo, Colombia). Cada uno opera desde un nodo distinto —banca comercial, inteligencia macroeconómica, política comercial y desarrollo privado— pero sus decisiones se retroalimentan para determinar qué proyectos avanzan. Osuna lidera la originación de crédito hipotecario e industrial en un contexto de expansión del nearshoring y ajuste de tasas de interés. Jalil genera análisis macroeconómico que orienta la asignación de capital cross-border entre México, Colombia, Perú y Chile. Gutiérrez Romano administra el marco del T-MEC, cuya certidumbre regulatoria es condición necesaria para sostener la demanda de naves industriales y centros logísticos. Moreno Mejía escala proyectos de vivienda en Colombia con un modelo de eficiencia operativa replicable en otros mercados. El artículo argumenta que comprender la interacción entre estos cuatro vectores —y los ejecutivos que los operan— es indispensable para navegar el mercado inmobiliario latinoamericano, donde la diversificación de fuentes de capital exige una visión ecosistémica integral.

Puntos Clave

BBVA México, liderado por Eduardo Osuna, es la institución con mayor participación en el mercado hipotecario mexicano. Munir Jalil de BTG Pactual traduce variables macroeconómicas en señales accionables para inversiones inmobiliarias cross-border. La política comercial del T-MEC, gestionada por Gutiérrez Romano, es catalizador directo de la demanda inmobiliaria industrial por nearshoring. Roberto Moreno Mejía de Amarilo representa un modelo de desarrollo residencial escalable relevante para toda la región. El crédito inmobiliario latinoamericano en 2026 depende de la interacción entre banca, macroeconomía, política comercial y desarrollo privado.

El crédito inmobiliario en América Latina no se origina en el vacío. Detrás de cada línea hipotecaria, cada financiamiento de desarrollo industrial y cada operación cross-border existe una red de ejecutivos cuyas decisiones determinan qué proyectos avanzan y cuáles se estancan. En 2026, el ecosistema de capital que sostiene al real estate mexicano y al corredor de inversión México-Colombia depende de figuras que operan desde la banca comercial, la macroeconomía aplicada, la política comercial y el desarrollo privado. Sus nombres aparecen con frecuencia en los foros de líderes del sector —incluidos los encuentros organizados por GRI Institute—, pero rara vez reciben el análisis individualizado que su influencia amerita.

Este artículo perfila a cuatro de esos ejecutivos y explica cómo, desde posiciones distintas, configuran el pipeline de desarrollo inmobiliario en la región.

Eduardo Osuna Osuna: el eje del crédito hipotecario e industrial desde BBVA México

Eduardo Osuna Osuna, director general de BBVA México, ocupa una posición central en la originación de crédito inmobiliario en el país. BBVA México es, por volumen, la institución bancaria con mayor participación en el mercado hipotecario mexicano, y Osuna ha liderado la estrategia de colocación durante un periodo marcado por la expansión del nearshoring, la demanda de naves industriales en el Bajío y el norte del país, y la reconfiguración del crédito puente para desarrollo residencial.

La relevancia de Osuna trasciende la gestión operativa. Su lectura del ciclo crediticio —cuándo acelerar la colocación, cuándo endurecer los criterios de originación— incide directamente en la velocidad a la que los desarrolladores pueden ejecutar sus proyectos. En un entorno donde las tasas de interés de referencia del Banco de México han atravesado un ciclo de ajuste, la política de pricing de BBVA México para créditos hipotecarios y para financiamiento de desarrollo se convierte en un termómetro del apetito institucional por el riesgo inmobiliario.

Desde la perspectiva del sector, Eduardo Osuna representa la intersección entre la banca de escala y el real estate productivo. Su participación recurrente en foros de alto nivel del sector inmobiliario —incluyendo encuentros de la comunidad de GRI Institute— lo posiciona como un interlocutor clave entre el capital bancario y los desarrolladores que buscan financiamiento estructurado.

¿Qué rol juega Munir Jalil en el análisis macroeconómico que orienta la inversión inmobiliaria cross-border?

Munir Jalil es el Economista Jefe para la región andina de BTG Pactual, y su influencia sobre el real estate latinoamericano opera por una vía distinta a la de un banquero comercial: la generación de inteligencia macroeconómica que orienta las decisiones de asignación de capital.

Jalil analiza de manera recurrente las dinámicas de tipo de cambio, inflación, tasas de interés y flujos de inversión extranjera directa en Colombia, Perú y Chile, tres mercados que, junto con México, configuran el corredor de inversión inmobiliaria más activo de América Latina. Sus reportes y presentaciones son referencia para gestores de fondos, family offices y desarrolladores que evalúan la viabilidad de proyectos cross-border.

Para el ecosistema inmobiliario, la relevancia de Munir Jalil reside en su capacidad de traducir variables macroeconómicas complejas en señales accionables para el sector. Cuando Jalil identifica una ventana de apreciación cambiaria en Colombia o anticipa un ciclo de relajamiento monetario en la región andina, los operadores de real estate ajustan sus modelos financieros, sus estructuras de cobertura y sus cronogramas de inversión.

La inteligencia macroeconómica de calidad es un insumo crítico para la toma de decisiones en real estate cross-border. Sin analistas como Jalil, el flujo de capital entre México y la región andina operaría con mayor opacidad y mayor riesgo de mispricing.

¿Cómo impacta la política comercial de Luis Rosendo Gutiérrez Romano en el desarrollo inmobiliario industrial?

Luis Rosendo Gutiérrez Romano ocupa la Subsecretaría de Comercio Exterior de México, una posición que lo convierte en actor fundamental para el fenómeno de nearshoring que ha reconfigurado el mapa del real estate industrial mexicano. Su rol en la administración del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) y en la negociación de condiciones de acceso a mercados tiene implicaciones directas sobre la demanda de naves industriales, centros logísticos y parques de manufactura.

El nearshoring no es solo un fenómeno de relocalización de cadenas de suministro; es, ante todo, un catalizador de demanda inmobiliaria. Cada empresa que decide establecer operaciones en México requiere espacio físico, y la velocidad a la que ese espacio se desarrolla depende, en buena medida, de la certidumbre regulatoria y comercial que funcionarios como Gutiérrez Romano contribuyen a generar.

La estabilidad del marco comercial mexicano bajo el T-MEC es condición necesaria para que el pipeline de desarrollo industrial mantenga su ritmo de ejecución. Sin esa certidumbre, los compromisos de prearrendamiento y los financiamientos de construcción se ralentizan.

Desde la perspectiva del crédito inmobiliario, la labor de Gutiérrez Romano en comercio exterior genera las condiciones de demanda que justifican la originación de financiamiento para desarrollo industrial. Los bancos como BBVA México evalúan la solidez de la demanda de espacio industrial antes de aprobar créditos puente, y esa solidez está directamente vinculada a la continuidad de los flujos de inversión extranjera que el marco del T-MEC facilita.

Roberto Moreno Mejía: desarrollo inmobiliario colombiano con visión regional

Roberto Moreno Mejía, presidente de Amarilo, una de las desarrolladoras residenciales más relevantes de Colombia, representa el eslabón del desarrollo privado en el ecosistema de capital inmobiliario latinoamericano. Amarilo ha consolidado una trayectoria en el segmento de vivienda de interés social y vivienda media en Colombia, y Moreno Mejía ha liderado la expansión del modelo hacia nuevos mercados y segmentos.

La conexión entre Moreno Mejía y el ecosistema mexicano no es inmediata, pero sí estratégica. El corredor de inversión México-Colombia se ha intensificado en los últimos años, con desarrolladores, fondos y operadores de ambos países explorando oportunidades recíprocas. En los encuentros de la comunidad de GRI Institute para América Latina, ejecutivos de ambos mercados han compartido perspectivas sobre financiamiento de desarrollo, regulación urbanística y estrategias de go-to-market.

Moreno Mejía encarna un modelo de liderazgo en desarrollo inmobiliario que prioriza la escala con eficiencia operativa, un enfoque que resulta relevante para el mercado mexicano de vivienda, donde la brecha entre demanda habitacional y oferta formal sigue siendo un desafío estructural.

El ecosistema ampliado del crédito inmobiliario latinoamericano

La originación de crédito inmobiliario no depende exclusivamente de los banqueros. Depende de un ecosistema donde la inteligencia macroeconómica orienta el capital, la política comercial genera demanda, los desarrolladores ejecutan proyectos y los bancos financian el ciclo completo. Eduardo Osuna, Munir Jalil, Luis Rosendo Gutiérrez Romano y Roberto Moreno Mejía operan en nodos distintos de ese ecosistema, pero sus decisiones se retroalimentan.

Cuando Jalil identifica condiciones favorables para la inversión en la región andina, los fondos cross-border activan mandatos. Cuando Gutiérrez Romano asegura la continuidad del marco comercial del T-MEC, la demanda de espacio industrial se materializa. Cuando Moreno Mejía escala proyectos de vivienda en Colombia, demuestra modelos replicables para otros mercados. Y cuando Osuna aprueba líneas de crédito desde BBVA México, el capital bancario fluye hacia el desarrollo.

El real estate latinoamericano en 2026 se configura en la intersección de estos cuatro vectores: banca, macroeconomía, política comercial y desarrollo. Comprender quiénes son los ejecutivos que operan en cada uno de esos vectores —y cómo interactúan sus decisiones— es condición para navegar el mercado con profundidad.

El contexto que une a estos líderes

La comunidad de líderes que participa en los encuentros de GRI Institute ha señalado reiteradamente que el financiamiento inmobiliario en América Latina enfrenta un momento de complejidad creciente. La diversificación de fuentes de capital —desde la banca comercial hasta los fondos de deuda privada, pasando por las fibras y los vehículos de coinversión— exige que los tomadores de decisión comprendan no solo su propio segmento, sino el ecosistema completo.

Los perfiles de Osuna, Jalil, Gutiérrez Romano y Moreno Mejía ilustran esa complejidad. Ninguno de ellos opera de manera aislada. Sus trayectorias convergen en un mercado donde el crédito inmobiliario, la inversión cross-border y el desarrollo de activos reales requieren coordinación entre múltiples disciplinas y jurisdicciones.

Para los líderes del sector que buscan entender cómo se canaliza el capital hacia el real estate en México y la región andina, estos cuatro nombres constituyen puntos de referencia ineludibles. No solo por sus cargos, sino por la influencia concreta que ejercen sobre el flujo de recursos hacia proyectos de desarrollo industrial, residencial y de uso mixto en la región.

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