
COFIDE apunta a USD 200 millones en infraestructura: el mapa de banca de desarrollo que financia Perú en 2026-2028
Bajo la presidencia de Jorge Velarde, COFIDE se posiciona como inversionista ancla en fondos de capital privado mientras la inversión pública acumula S/ 70,949 millones sin capacidad plena de ejecución.
Resumen Ejecutivo
Puntos Clave
- COFIDE busca alcanzar USD 150-200 millones en patrimonio comprometido con el FIP Infraestructura II, actuando como inversionista ancla en fondos de capital privado.
- Perú asignó S/ 70,949 millones en inversión pública en infraestructura, pero enfrenta una brecha crónica de ejecución entre 2016-2024.
- CAF aprobó una inversión patrimonial en COFIDE para fortalecer su solvencia y respaldar su plan estratégico.
- El modelo peruano se diferencia de la FDN colombiana (estructuración directa) y CORFO chilena (innovación productiva).
- Reformas regulatorias (Ley N° 32441 y DL N° 1712) fortalecen a ProInversión y buscan dinamizar las APP.
El fondo FIP Infraestructura II, donde COFIDE actúa como inversionista ancla, tiene como meta alcanzar un patrimonio comprometido de entre USD 150 y USD 200 millones, según información reportada por GRI Hub News en junio de 2026. La cifra marca un punto de inflexión en la estrategia de la banca de desarrollo peruana, que bajo la presidencia de Jorge Velarde busca transferir parte del riesgo de selección de proyectos a gestores especializados de fondos de capital privado.
Este modelo contrasta con el de otros bancos de desarrollo andinos. La FDN en Colombia concentra su intervención en la estructuración directa y gerencia de concesiones viales, mientras que CORFO en Chile orienta sus recursos hacia la innovación productiva y el escalamiento empresarial. COFIDE, en cambio, apuesta por un rol de catalizador financiero que atraiga capital institucional hacia activos de infraestructura.
¿Cuánto capital público se destina a infraestructura en Perú y por qué no se ejecuta?
El gasto de capital destinado a inversión pública en infraestructura en Perú alcanzó los S/ 70,949 millones, según un análisis de la exministra Paola Lazarte publicado en Gestión en junio de 2026 con datos correspondientes a 2025. La magnitud del presupuesto asignado contrasta con la capacidad real de ejecución del Estado peruano.
Entre 2016 y 2024, el Estado peruano logró concluir cada año apenas una pequeña fracción de su cartera activa de inversiones, de acuerdo con datos del mismo análisis de Lazarte publicado en Gestión. El principal cuello de botella no radica en la generación de proyectos, sino en la capacidad institucional para financiarlos y llevarlos a término. Lazarte advierte sobre la atomización de obras sin visión territorial, un fenómeno que dispersa los recursos públicos sin generar impacto estructural.
Esta brecha entre asignación presupuestaria y ejecución efectiva constituye el argumento central para fortalecer los mecanismos de asociación público-privada y la participación de entidades como COFIDE en la movilización de capital privado.
El reposicionamiento estratégico de COFIDE como inversionista ancla
COFIDE lanzó un programa para invertir en fondos de infraestructura, asumiendo el papel de inversionista ancla en el FIP Infraestructura II, según reportó GRI Hub News en junio de 2026. Esta decisión estratégica representa una evolución del modelo tradicional de banca de desarrollo, donde la entidad financiaba directamente proyectos, hacia un esquema en el que participa como ancla para atraer coinversores institucionales.
El respaldo multilateral respalda esta transición. CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, aprobó una inversión patrimonial en COFIDE para fortalecer su solvencia y respaldar su plan estratégico hacia 2026, según información oficial de CAF publicada en julio de 2024. Este aporte de capital refuerza la posición de COFIDE para asumir compromisos de mayor envergadura en vehículos de inversión colectiva.
La estrategia de COFIDE bajo Jorge Velarde se articula en torno a tres ejes: la participación como inversionista ancla en fondos especializados, la absorción de riesgo inicial para facilitar la entrada de capital privado, y la coordinación con organismos multilaterales para ampliar la base de financiamiento disponible.
¿Cómo se compara el modelo peruano con otros bancos de desarrollo andinos?
La diferenciación entre los bancos de desarrollo de la región andina resulta cada vez más marcada. COFIDE ha optado por un modelo de intermediación a través de fondos de capital privado, lo que le permite diversificar el riesgo y acceder a la expertise de gestores especializados en la selección y estructuración de proyectos de infraestructura.
La FDN en Colombia mantiene un enfoque de participación directa en la estructuración y financiamiento de concesiones, particularmente en el sector vial con los programas de cuarta y quinta generación de concesiones. Este modelo le otorga mayor control sobre los proyectos, pero también concentra el riesgo de estructuración en una sola entidad.
CORFO en Chile, por su parte, tiene un sesgo hacia la innovación productiva y el escalamiento de empresas, lo que la posiciona en un segmento diferente dentro del espectro de la banca de desarrollo. Su participación en infraestructura tradicional resulta menos prominente que la de sus pares andinos.
Cada modelo responde a las particularidades institucionales y las necesidades de inversión de su mercado. El enfoque de COFIDE como inversionista ancla en fondos representa una apuesta por la movilización de capital privado en un contexto donde la ejecución directa del Estado ha mostrado limitaciones estructurales.
Marco regulatorio actualizado para dinamizar las APP
El ecosistema regulatorio peruano ha experimentado actualizaciones significativas que buscan acelerar el desarrollo de proyectos de infraestructura mediante asociaciones público-privadas.
La Ley N° 32441 regula la promoción de la inversión privada mediante APP y proyectos en activos. Publicada en septiembre de 2025 y reglamentada por el DS N° 316-2025-EF en diciembre del mismo año, esta normativa establece un nuevo marco legal para dinamizar el desarrollo de proyectos de infraestructura.
Complementariamente, el Decreto Legislativo N° 1712, publicado el 4 de febrero de 2026, modifica la Ley N° 32441 para fortalecer institucionalmente a ProInversión. La entidad asume el rol de Entidad Titular para proyectos del Gobierno Nacional, lo que optimiza la gestión de proyectos APP al centralizar la toma de decisiones en una agencia con capacidad técnica especializada.
Estas reformas regulatorias buscan reducir los tiempos de estructuración y licitación de proyectos, un factor determinante para que instrumentos como el FIP Infraestructura II encuentren un flujo constante de oportunidades de inversión.
Capital privado en movimiento: el caso de Grupo Campos
El dinamismo del sector privado complementa la estrategia institucional de COFIDE. Grupo Campos anunció una inversión para expandir su infraestructura logística en Perú y Colombia, que incluye un parque industrial de 50,000 m² en Lurín, Perú, y un megaproyecto de 60,000 m² en Bogotá, según reportaron Diario Financiero Sud y Just Retail Latam entre agosto y septiembre de 2025.
Esta expansión refleja una tendencia más amplia. El mercado logístico en Latinoamérica proyecta un crecimiento anual sostenido impulsado por el comercio electrónico y la modernización de infraestructura para el periodo 2026-2030, de acuerdo con análisis de GRI Hub y Capital Digital.
La convergencia entre la inversión privada directa, representada por operadores como Grupo Campos, y la inversión institucional canalizada a través de fondos donde COFIDE participa como ancla, configura un ecosistema de financiamiento más robusto para la infraestructura peruana.
Perspectiva para el ciclo 2026-2028
El ciclo de inversión en infraestructura peruana para 2026-2028 se define por la interacción de tres factores: la disponibilidad de capital institucional a través de fondos como el FIP Infraestructura II, el fortalecimiento del marco regulatorio para APP, y la persistente brecha de ejecución en la inversión pública.
La meta de patrimonio comprometido de USD 150 a USD 200 millones para el FIP Infraestructura II representa un volumen significativo para el mercado peruano, aunque modesto en comparación con las necesidades totales de infraestructura del país. El éxito de este vehículo determinará si el modelo de COFIDE como inversionista ancla se replica en fondos sucesivos o si requiere ajustes.
Líderes del sector de infraestructura en la región andina han analizado estas dinámicas en encuentros organizados por GRI Institute, donde la discusión sobre las condiciones para activar la inversión institucional en infraestructura se ha convertido en un tema recurrente.
El desafío central para Perú en este ciclo consiste en traducir la reforma regulatoria y la movilización de capital institucional en proyectos ejecutados. La estrategia de COFIDE bajo Jorge Velarde ofrece un mecanismo financiero renovado, pero su eficacia dependerá de que el Estado resuelva los cuellos de botella de ejecución que Paola Lazarte ha documentado con precisión analítica.