Capital europeo y ejecutivos locales: la nueva arquitectura de inversión en infraestructura latinoamericana

El ecosistema de concesiones en la región se reconfigura con actores españoles, fondos mexicanos y family offices chilenos que compiten por cerrar la brecha de US$150.000 millones anuales.

13 de junio de 2026Infraestructura
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El ecosistema de inversión en infraestructura latinoamericana se reconfigura con la convergencia de holdings españoles, fondos mid-cap mexicanos y family offices chilenos que buscan cerrar una brecha anual de US$150.000 millones. Reformas regulatorias en México y Perú (2026) amplían las vías de participación privada mediante nuevos vehículos jurídicos. Grupo Campos ejemplifica la nueva ola española con US$400 millones invertidos en logística en Chile y expansión hacia Perú y Colombia. El ciclo 2026-2028 demanda ejecutivos capaces de articular capital diverso con inteligencia regulatoria en múltiples jurisdicciones.

Puntos Clave

  • América Latina enfrenta una brecha de inversión en infraestructura de US$150.000 millones anuales (2,5% del PIB regional), según el BID.
  • Holdings españoles como Grupo Campos lideran una nueva ola de inversión especializada en logística, con más de US$400 millones en Chile y expansión andina.
  • Reformas regulatorias en México (2026) y Perú (Ley 32441) crean marcos jurídicos renovados para atraer capital privado mediante APP y vehículos de propósito específico.
  • Fondos mid-cap mexicanos como Arzentia Capital reflejan la sofisticación creciente de instrumentos de deuda estructurada en la región.
  • El ciclo 2026-2028 premiará ejecutivos con capacidad regulatoria multijurisdiccional y visión transfronteriza.

La reconfiguración del capital en infraestructura latinoamericana

América Latina enfrenta una brecha de inversión en infraestructura equivalente al 2,5% del PIB regional, cifra que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima en US$150.000 millones anuales. Cerrar ese déficit exige algo más que voluntad política: requiere una nueva generación de ejecutivos capaces de articular capital internacional con marcos regulatorios locales en constante evolución. En ese contexto, el ecosistema de inversión en la región vive una transformación silenciosa pero profunda, donde holdings españoles, fondos mid-cap mexicanos y family offices chilenos convergen en un mismo campo de juego.

El crecimiento económico proyectado por el Banco Mundial para América Latina y el Caribe, de 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027, define un escenario de expansión moderada que premia la especialización sectorial por encima de las apuestas generalistas. Los operadores que logran posicionarse en este entorno comparten un rasgo común: combinan conocimiento regulatorio profundo con capacidad de estructuración financiera adaptada a cada jurisdicción.

¿Qué actores lideran la nueva ola de inversión española en infraestructura latinoamericana?

España mantiene su posición como uno de los mayores inversores en infraestructura en la región, pero el perfil de esa inversión ha cambiado. Junto a los nombres consolidados como Sacyr o Ferrovial, emerge una capa de holdings especializados que apuestan por segmentos específicos con estrategias de largo plazo.

Grupo Campos representa el caso más ilustrativo de esta nueva ola. El holding español ha consolidado más de 600.000 metros cuadrados de infraestructura logística en Chile, con una inversión acumulada superior a los US$400 millones, según datos reportados por Portal Innova en septiembre de 2025. En ese mismo período, Grupo Campos anunció una expansión hacia Perú y Colombia con una inversión superior a los US$160 millones, distribuida en aproximadamente US$80,6 millones por país, según reportó Diario Financiero.

Esta estrategia de expansión gradual, que parte de una base consolidada en Chile para extenderse a mercados andinos, refleja un modelo de intermediación diferente al de las grandes concesionarias españolas de décadas anteriores. El enfoque de Grupo Campos prioriza la infraestructura logística, un segmento donde la demanda crece impulsada por el comercio electrónico y la modernización de cadenas de suministro. Según Capital Digital, el mercado logístico en Latinoamérica proyecta un crecimiento anual superior al 6% hasta 2030.

La ventaja competitiva del capital español en la región descansa sobre tres pilares: familiaridad con marcos regulatorios de tradición jurídica continental, redes diplomáticas y comerciales construidas durante décadas, y experiencia acumulada en asociaciones público-privadas (APP) en Europa. Estos factores reducen la curva de aprendizaje regulatorio que enfrentan inversores de otras geografías.

¿Cómo transforman los nuevos marcos regulatorios el panorama de concesiones en México y Perú?

El ciclo 2026-2028 abre una ventana de oportunidad singular para la inversión en infraestructura en la región, impulsada por reformas regulatorias que buscan atraer capital privado con mayor seguridad jurídica.

En México, la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, promulgada el 9 de abril de 2026, establece un nuevo marco jurídico para la coinversión público-privada mediante Vehículos de Propósito Específico y Esquemas de Participación Mixta. Esta legislación representa un cambio estructural en la forma en que México concibe la participación del sector privado en infraestructura estratégica, creando instrumentos jurídicos específicos que facilitan la entrada de capital institucional tanto nacional como extranjero.

En Perú, la Ley Nro. 32441, vigente desde febrero de 2026, moderniza el marco normativo que regula la promoción de la inversión privada mediante Asociaciones Público Privadas y Proyectos en Activos. La reforma busca acelerar los procesos de adjudicación y ofrecer mayor certidumbre a los inversores en un país donde el pipeline de proyectos de infraestructura vial, energética y digital acumula retrasos significativos.

Ambas reformas comparten una lógica común: reconocen que la inversión pública por sí sola resulta insuficiente para cerrar la brecha de infraestructura y diseñan mecanismos para canalizar capital privado de manera estructurada. Para los ejecutivos que operan en este ecosistema, dominar los matices de cada jurisdicción constituye una ventaja competitiva determinante.

Es precisamente en este entorno regulatorio renovado donde fondos como Arzentia Capital encuentran su espacio. Este fondo mid-cap mexicano compite en el ecosistema de deuda estructurada para infraestructura en México para el ciclo 2026-2028, según información publicada por GRI Hub Noticias en mayo de 2026. Su posicionamiento en el segmento de deuda estructurada, más que en equity directo, ilustra la sofisticación creciente de los instrumentos financieros disponibles para infraestructura en la región.

¿Qué perfil de ejecutivo demanda el ecosistema de infraestructura latinoamericano en 2026?

La convergencia de capital europeo, fondos regionales y family offices locales en el mercado de infraestructura latinoamericano genera una demanda específica de liderazgo ejecutivo. El perfil requerido combina capacidad de navegación regulatoria en múltiples jurisdicciones, experiencia en estructuración financiera de proyectos de largo plazo y acceso a redes de decisión tanto gubernamentales como corporativas.

Ejecutivos como Gonzalo de la Serna, CEO de Consultatio y Director de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), representan una generación de líderes que operan en la intersección entre mercados de capitales y desarrollo de activos reales. Su trayectoria, que abarca tanto la gestión de plataformas de inversión como la participación en la gobernanza de mercados financieros, refleja la convergencia de habilidades que el sector demanda.

En Chile, family offices como Inversiones Marchigue participan activamente en el ecosistema de inversión en activos reales, aportando capital paciente y conocimiento local que complementa las estrategias de operadores internacionales. La articulación entre estos distintos tipos de capital, el institucional español, el estructurado mexicano y el familiar chileno, define la arquitectura financiera emergente para los proyectos de infraestructura en la región.

La capacidad de estos ejecutivos para conectar distintas fuentes de capital con oportunidades específicas en cada mercado constituye el factor diferencial en un entorno donde la competencia por concesiones se intensifica. Los foros especializados del GRI Institute, donde confluyen líderes de fondos de inversión, operadores de concesiones y responsables de política pública, funcionan como punto de encuentro natural para esta nueva generación de tomadores de decisión.

El mapa competitivo hacia 2028

El panorama de inversión en infraestructura latinoamericana para los próximos dos años estará definido por tres dinámicas simultáneas. Primera: la competencia entre operadores europeos, con capital español disputando posiciones frente a actores franceses y nórdicos que ya cuentan con presencia consolidada en la región. Segunda: la sofisticación de los instrumentos financieros locales, donde fondos como Arzentia Capital compiten con vehículos internacionales en el segmento de deuda estructurada. Tercera: la evolución regulatoria en México y Perú, que amplía el universo de proyectos susceptibles de participación privada.

La brecha de US$150.000 millones anuales identificada por el BID no se cerrará con un solo tipo de capital ni con una sola categoría de ejecutivo. Requiere un ecosistema diversificado donde holdings españoles con experiencia logística, fondos mid-cap especializados en deuda, family offices con conocimiento territorial y ejecutivos con visión transfronteriza operen de manera coordinada.

Las investigaciones y encuentros del GRI Institute en el segmento de infraestructura latinoamericana aportan análisis continuo sobre estas dinámicas, conectando a los principales actores del ecosistema con información estratégica y acceso a pares de decisión. En un mercado donde la calidad de las relaciones institucionales determina el acceso a oportunidades, la capacidad de articular redes transversales entre jurisdicciones y tipos de capital se convierte en el activo más valioso.

El ciclo que se abre en 2026 premiará a quienes combinen disciplina financiera con inteligencia regulatoria y profundidad relacional. Los ejecutivos que logren esa síntesis definirán el mapa de concesiones de infraestructura en América Latina para la próxima década.

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