Capital inmobiliario cross-border desde Argentina: los perfiles y vehículos que definen la nueva ola en 2026

La flexibilización regulatoria y el fin del cepo abren canales para que operadores argentinos y regionales estructuren inversión en mercados latinoamericanos.

28 de abril de 2026Mercado Inmobiliario
Escrito por:GRI Institute

Resumen Ejecutivo

El artículo analiza el ecosistema de inversión inmobiliaria cross-border desde Argentina en 2026, en un mercado latinoamericano valorado en USD 731,7 mil millones. Clarifica que perfiles como Ariel Picker, Alan Elias Zayat y Carlos María Frugoni, frecuentemente buscados en este contexto, no operan como estructuradores de capital inmobiliario transfronterizo argentino. Destaca tres reformas regulatorias clave —la Resolución CNV 1105/2026, el proyecto de inviolabilidad de propiedad privada y la modificación de la Ley de Tierras Rurales— que podrían reconfigurar los flujos de capital. El nearshoring y la expansión del mercado residencial regional (CAGR 5,42%) crean condiciones inéditas para nuevos estructuradores.

Puntos Clave

  • El mercado inmobiliario latinoamericano alcanzó USD 731,7 mil millones en 2025 y se proyecta en USD 1.292,8 mil millones para 2034 (CAGR 6,33%).
  • La Resolución CNV 1105/2026 flexibiliza fideicomisos financieros para real estate, abriendo canales institucionales de inversión regional.
  • El nearshoring impulsa la demanda inmobiliaria industrial, logística y residencial en la región, especialmente en México.
  • Perfiles frecuentemente asociados al capital cross-border argentino (Picker, Elias Zayat, Frugoni) no estructuran inversión transfronteriza desde Argentina.
  • La segunda capa de operadores regionales —family offices y estructuradores independientes— permanece opaca y submapeada.

Un mercado regional de USD 731,7 mil millones busca nuevos estructuradores de capital

El mercado de inversión inmobiliaria en América Latina alcanzó un valor de USD 731,7 mil millones en 2025, según IMARC Group. La cifra confirma que la región consolidó su atractivo como destino de asignación de capital en activos reales, en un contexto donde los flujos cross-border ganan protagonismo frente a la reconfiguración de cadenas productivas globales. Para 2034, el mismo organismo proyecta que ese mercado llegará a los USD 1.292,8 mil millones, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 6,33% entre 2026 y 2034.

Dentro de ese universo, la identificación de los perfiles que estructuran operaciones transfronterizas se ha convertido en una prioridad para fondos institucionales, family offices y desarrolladores. Nombres como Ariel Picker, Alan Elias Zayat y Carlos María Frugoni aparecen recurrentemente en las búsquedas de quienes rastrean la intersección entre capital latinoamericano e inmobiliario. Sin embargo, un mapeo riguroso de sus trayectorias revela que sus vínculos con el real estate regional operan en coordenadas distintas a las que suele suponer el mercado.

¿Quiénes son Ariel Picker, Alan Elias Zayat y qué rol cumplen en el ecosistema inmobiliario regional?

Ariel Picker, también conocido como Zeev Picker Schatz, es un empresario mexicano cuya actividad principal se concentra en el sector de tecnología de seguridad a través de Seguritech. Su perfil no se inscribe en la estructuración de capital inmobiliario desde Argentina ni en operaciones cross-border vinculadas al real estate.

Alan Elias Zayat, por su parte, es un ejecutivo del Grupo Zayat, un grupo inmobiliario con base en México. Su actividad profesional está centrada en el mercado mexicano, y no se han documentado operaciones de exportación de capital desde Argentina hacia otros mercados de la región bajo su dirección.

El caso de Emefin, frecuentemente asociado a estas búsquedas, corresponde al family office de la familia Mulder, de origen peruano, con inversiones diversificadas que incluyen real estate en Perú y Chile, pero sin lazos verificables con Argentina ni con los otros perfiles mencionados.

Carlos María Frugoni, arquitecto y exfuncionario público argentino, adquirió visibilidad transfronteriza tras revelarse en abril de 2026 que poseía propiedades no declaradas en Miami. Su perfil internacional responde a la titularidad de activos personales, no a una actividad profesional de estructuración de capital para terceros.

Esta clarificación resulta fundamental para los participantes del mercado. La demanda informacional sobre estos nombres refleja el interés genuino de inversores y operadores por identificar a los actores que canalizan capital argentino y latinoamericano hacia oportunidades inmobiliarias regionales, un segmento donde la información verificada escasea y la especulación abunda.

Argentina como origen de capital: el nuevo marco regulatorio de 2026

Más allá de los perfiles individuales, el contexto regulatorio argentino experimenta transformaciones significativas que podrían reconfigurar el flujo de inversión inmobiliaria hacia la región. Tres instrumentos normativos definen el nuevo entorno.

La Resolución General 1105/2026 de la Comisión Nacional de Valores (CNV), vigente desde enero de 2026, flexibilizó los requisitos para los fideicomisos financieros destinados a financiar proyectos de real estate. La norma busca facilitar la canalización del ahorro hacia desarrollos productivos y ampliar la participación de inversores, abriendo un canal institucional que podría acelerar la formación de vehículos de inversión con destino regional.

En paralelo, el Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, presentado al Congreso en marzo de 2026, propone eliminar restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros, establecer un procedimiento de desalojo sumarísimo y fijar criterios precisos para la valuación en expropiaciones. De aprobarse, el marco generaría incentivos bidireccionales: capital extranjero entrando a Argentina y capital argentino operando con mayor seguridad jurídica fuera del país.

El gobierno también anunció en marzo de 2026 su intención de modificar la Ley 26.737 de Tierras Rurales, que actualmente limita al 15% la posesión de tierras rurales por parte de extranjeros. El objetivo declarado es atraer inversiones y dinamizar el sector agropecuario, aunque el impacto se extendería al segmento de desarrollos inmobiliarios en zonas rurales y periurbanas.

Estas tres iniciativas configuran un paquete regulatorio que, si se consolida, posicionaría a Argentina como un mercado con reglas más competitivas para la inversión inmobiliaria transfronteriza. La flexibilización de los fideicomisos financieros mediante la Resolución 1105/2026 de la CNV constituye el primer instrumento concreto para institucionalizar el flujo de capital argentino hacia el real estate.

¿Cómo impacta el nearshoring en la demanda inmobiliaria cross-border en Latinoamérica?

Según Ernst & Young, el nearshoring se ha convertido en un catalizador central para el sector inmobiliario en Latinoamérica hacia 2026, impulsando la demanda industrial y logística y comenzando a irradiar hacia los sectores de vivienda, servicios, comercio y hotelería, especialmente en México.

Este fenómeno genera oportunidades para operadores con capacidad de estructurar capital en un mercado y desplegarlo en otro. El segmento residencial, que según Mordor Intelligence alcanzó un valor de USD 243,05 mil millones en 2025 y se proyecta en USD 256,23 mil millones para 2026 con crecimiento hasta USD 333,37 mil millones en 2031, captura una fracción creciente de ese flujo.

Para los estructuradores de capital cross-border, la convergencia entre nearshoring y demanda residencial crea un espacio donde los vehículos de inversión, desde fideicomisos financieros hasta fondos de deuda inmobiliaria, encuentran rendimientos atractivos ajustados por riesgo. El mercado residencial latinoamericano proyecta una CAGR del 5,42% entre 2026 y 2031, según Mordor Intelligence, una tasa que supera la inflación esperada en las principales economías de la región.

El mercado argentino: señales de recuperación con condicionantes

El contexto doméstico argentino aporta matices relevantes. Los valores de las propiedades usadas en la Ciudad de Buenos Aires registraron subas moderadas del 2,4% en el último año, quedando rezagados frente al incremento de los costos de construcción, según RE/MAX Premium, citado por Infobae. La brecha entre precios de reventa y costos de reposición sugiere que el mercado aún no encontró un equilibrio dinámico.

Tras la desregulación del mercado de alquileres en Argentina a finales de 2023, los listados de propiedades en alquiler aumentaron más de un 170%, de acuerdo con Tango Propiedades. Este dato, si bien corresponde a 2024, ilustra el efecto de la liberalización sobre la oferta disponible y anticipa un mercado con mayor profundidad para inversores de renta.

Según análisis de AYLEVEL Magazine y Ámbito, se espera que el mercado inmobiliario argentino en 2026 dependa de la consolidación del crédito hipotecario accesible y de la estabilidad macroeconómica para que la recuperación observada en 2025 no resulte efímera. La sostenibilidad de la recuperación inmobiliaria argentina en 2026 está condicionada a que el crédito hipotecario se consolide como herramienta de acceso masivo.

La segunda capa de operadores: un mapeo pendiente

El ecosistema de inversión inmobiliaria cross-border en Latinoamérica opera en capas. La primera, compuesta por fondos institucionales globales y desarrolladores de gran escala, está ampliamente documentada. La segunda capa, integrada por family offices regionales, estructuradores independientes y operadores que conectan mercados específicos, permanece opaca.

Desde GRI Institute, el seguimiento de esta segunda capa constituye una línea de análisis prioritaria. Los encuentros reservados entre líderes del sector permiten identificar patrones de inversión que no se reflejan en bases de datos públicas. En un mercado regional proyectado en USD 1.292,8 mil millones para 2034, la capacidad de mapear a los actores que mueven capital entre jurisdicciones representa una ventaja competitiva para quienes toman decisiones de inversión.

La ausencia de datos verificables sobre el volumen de capital inmobiliario exportado desde Argentina hacia otros mercados de Latinoamérica constituye en sí misma una señal. Indica un segmento donde la información asimétrica genera tanto oportunidades como riesgos para los participantes del mercado. Identificar con rigor quiénes son los operadores reales, qué vehículos utilizan y en qué jurisdicciones despliegan capital es una tarea que define la frontera entre inversión informada y especulación.

El ciclo 2026 presenta condiciones inéditas: un marco regulatorio argentino en transformación, una demanda regional potenciada por el nearshoring y un mercado residencial latinoamericano en expansión sostenida. Los perfiles que logren articular estos tres vectores definirán la próxima generación de estructuradores de capital inmobiliario en la región.

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